Notas
Ofensiva y contraofensiva. Medios de comunicación, montajes y el caso del HipHop
Publicado por: Daniel Torres
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La √ļltima semana de mayo quedar√° en la retina de los que luchan en los diversos campos de batalla de los sectores populares y que no se aminoran con las vergonzosas y burdas ofensivas de los poderosos. Los medios de comunicaci√≥n masivos lanzaron desde el lunes una nueva caricaturizaci√≥n de las casas okupas, continu√≥ con una manipulaci√≥n medi√°tica sobre el HipHop [H2] y finaliz√≥ con un extenso silencio autocr√≠tico, sobre la absoluci√≥n judicial de seis personas, luego que el mediatizado ‚ÄúCaso Bombas‚ÄĚ se desmoronara como un castillo de naipes ante la brisa de la realidad concreta.

Mega lo sab√≠a. Sus ejecutivos, mercenarios del neoliberalismo, preocupados de la verg√ľenza que se destap√≥ por todos los flancos el d√≠a viernes, al comienzo de la semana da un ‚Äėmanotazo de ahogado‚Äô, comparando rid√≠culamente una casa tomada por personas para fiestas en la comuna de Providencia, con el Centro Social Aut√≥nomo Cueto con Andes, que dicho sea de paso fue denominado como okupa, cuando en realidad sus ocupantes arriendan dicha vivienda, pag√°ndola en base a la fuerza de trabajo colectivo.

El hostigamiento comunicacional ‚Äďpor no mencionar el polic√≠aco- que sufre este espacio no es nuevo. La infiltraci√≥n a eventos y la toma de im√°genes sin consentimiento, son una penosa rutina de seudoperiodistas. ¬ŅC√≥mo se sentir√≠an los ejecutivos de los canales si se les filmara a la salida de sus casas, mientras trabajan en sus oficinas o cuando van a dejar a sus hijos al colegio? Seguramente no dudar√≠an en llamar a sus guardias privados y defenderse. Seguramente ellos vociferar√≠an leg√≠tima defensa, aullar√≠an para que la Justicia, Carabineros, Investigaciones, o en suma, ‚ÄúEl Sistema funcione‚ÄĚ.

La asociaci√≥n il√≠cita, las okupas como centros de ‚ÄėPoder‚Äô y la colocaci√≥n de artefactos explosivos, llamativos para un guion Hollywodense, no pudo sostenerse por m√°s tiempo. Si bien el comentario obligado y mayoritario en las redes sociales era la responsabilidad que le compete al Ministerio del Interior y a la Fiscal√≠a Sur ante tama√Īo papel√≥n, deja ausente a uno de los principales c√≥mplices de esta campa√Īa contra las casas okupas y el movimiento anarquista y libertario en general.

La prensa, los medios de (des)informaci√≥n, con nombre y apellido: Mega, TVN, Canal 13, El Mercurio, La Segunda, La Tercera, entre otros, se√Īalaron, enjuiciaron y sentenciaron a los imputados antes que incluso los tribunales iniciaran el proceso. Los mismos que durante el d√≠a viernes, m√°s all√° de se√Īalar brevemente ‚Äďsin comparaci√≥n a los extensos minutos dispuestos el a√Īo anterior- el desenlace del caso, presentan una silente y sepulcral autocr√≠tica de su labor difamatoria.

Desde el d√≠a lunes el H2 ya hab√≠a sido aludido por el programa de Mega, as√≠ como en muchos otros ‚Äėpocos‚Äô rigurosos programas de la televisi√≥n. Luego la atenci√≥n gravit√≥ en torno a Chilevisi√≥n y su programa En la Mira. Todo comenz√≥ con el pomposo t√≠tulo de avance del reportaje: ‚ÄúMilitantes de la calle: ‚ÄúM√ļsica y balas: las crudas rimas del hiphop que disparan al ritmo de la ira‚ÄĚ y las im√°genes que desbordaban el amarillismo. Mostrando mucho armamento, testimonios de ni√Īos encapuchados de Valpara√≠so, con escopetas y pistolas en mano, se√Īalando que las usan por que ‚ÄúTen√≠ que enfrentarte contra la polic√≠a, con otros de otros sectores, de otros cerros‚ÄĚ.

Con el correr de los d√≠as, en la medida que la noticia se difund√≠a y el descontento dentro del movimiento H2 se acrecentaba, surgieron varias iniciativas que con el correr del tiempo se unificaron en una convocatoria de ‚ÄėMarcha y Funa‚Äô. As√≠ Chilevisi√≥n, consiente de la contraofenvisa que se gestaba germinalmente, moder√≥ levemente el video promocional del reportaje, agregando otras im√°genes, adem√°s de las ya aludidas armas y drogas, y cambiando el t√≠tulo por la conciliatoria, pero sensacionalista frase: ‚ÄúAl ritmo de la ira. Son 28 a√Īos marcando la historia musical chilena. El Hip Hop reflejo precioso de la poblaci√≥n chilena‚ÄĚ.

¬ŅC√≥mo se explica esta modificaci√≥n? ¬ŅSer√° un juego publicitario para captar la atenci√≥n, ganar rating, polemizar? ¬ŅQu√© intenciones pol√≠ticas habr√° detr√°s de la palabra ‚ÄúMilitante‚ÄĚ para asociarla m√°s a las tristemente im√°genes delictuales, que al compromiso pol√≠tico org√°nico, tinte que tiene ese concepto con una gran carga hist√≥rica? ¬ŅCu√°l era el objetivo de mostrar en la primera publicidad una gran cantidad de armas? Con certeza y responsabilidad puedo se√Īalar que los medios de comunicaci√≥n no son para nada inocentes, ninguna palabra es por que s√≠ o para rellenar, todo est√° inserto dentro de un discurso elaborado y de una estrategia m√°s amplia.

En un contexto de ascenso de la lucha popular, los explotadores y poderosos pretenden utilizar la prensa para consolidar sus granjer√≠as y privilegios, y por otro lado, ridiculizar y folclorizar ante las c√°maras y peri√≥dicos a los explotados y pobres, como ladrones, ignorantes, despolitizados, salvajes y barbaros que nos descuartizamos sin motivo y raz√≥n aparente entre nosotros. La violencia es el com√ļn denominador que atraviesa y domina estas caricaturizaciones.

Si bien el tema de la violencia, sus causas y or√≠genes, puede dar para varias p√°ginas por si mismas, es necesario recordar a los lectores que desde las ciencias sociales existe cierto consenso en que el fen√≥meno est√° presente en gran parte de las relaciones humanas. Como mecanismo peculiar en la resoluci√≥n de conflicto y como acci√≥n transformadora de la realidad. Sus expresiones m√°s comunes ‚Äďpero no √ļnicas- son sociales, pol√≠ticas, familiares y econ√≥micas. El reportaje del programa En la Mira fue un ataque sin cuartel al H2, violento y crudo, de corte terrorista. Buscaba infundir miedo, despolitizando e inmoviliz√°ndonos, pretend√≠a que nuestros vecinos, familia, amigos y gente en la calle nos temieran. Se pasmar√°n ante nuestra presencia, cruzaran la calle y murmuraran sobre las armas que podr√≠amos andar portando.

Ellos saben que nosotros no tenemos miedo, que las pistolas 635, 22 corto, 9 mil√≠metros y las escopetas son habituales en nuestra vida perif√©rica. Fueron y son parte de la vida popular y marginal de las poblaciones. ¬ŅPero entonces que fue lo que violent√≥ a gran parte del movimiento H2? Fue la burda manipulaci√≥n de repetir una y otra vez las im√°genes del ni√Īo con escopeta diciendo que ‚Äúdesde los 6 a√Īos que andaba robando‚ÄĚ, de asociar secuencialmente durante todo el programa el armamento con los entrevistados. Sobrecargando el reportaje con las im√°genes de armas, manipulando las respuestas, sacando de contexto algunas opiniones y entrelaz√°ndolas con la realidad de las poblaciones. Con una mirada acr√≠tica e irreflexiva sobre las causas estructurales de esas manifestaciones violentas. Adem√°s de la utilizaci√≥n de im√°genes y canciones sin permiso alguno.

En cambio, ¬ŅQue se privilegi√≥? Im√°genes de los protagonistas matizados de fondo con ni√Īos fumando pasta base. Parafraseando a Malcom X, podr√≠a apuntar, con toda justicia, que en mi poblaci√≥n o en ninguna poblaci√≥n, existe una fabrica de armamento. Si cualquiera de los que lee estas l√≠neas quisiera saber el origen de esas im√°genes revise y busque el n√ļmero de serie de las armas, y le aseguro que llegar√° a una importante f√°brica internacional. Podr√° googlearla, localizar su ubicaci√≥n e incluso saber sus multimillonarias ganancias.

¬ŅCu√°les son las principales causas en el consumo de drogas? ¬ŅQu√© clase social consume las drogas sicodependientes m√°s peligrosas, como la pasta base? Nada, el silencio dijo m√°s. El tr√°fico a gran escala, los factores que inciden en el consumo de pasta base, estuvieron ausentes, debido a la superficialidad con que normalmente la TV chilena trata estos temas.

Sin rigurosidad period√≠stica y mirada cr√≠tica, el reportaje se alinea con lo grotesco. Su raz√≥n principal se debe a que si lo hubieran hecho, se habr√≠an introducido en las entra√Īas de la problem√°tica, del sistema, hubieran encontrado a muchos de sus jefes, se hubieran topado de frente con ellos mismos. Con el capitalismo brutal y salvaje, que genera marginalidad y exclusi√≥n. Que es m√°s violento, incluso, que cualquier arma casera. Se habr√≠an encontrado con la televisi√≥n misma, que fomenta la competitividad a cualquier costo, con sus realitys y far√°ndula que exponen la m√°s baja degradaci√≥n humana. Que atiza los conflictos horizontales entre nuestros pares, pretendiendo que nos apropiemos de pr√°cticas nocivas como el consumismo, la superficialidad y que divulga con total normalidad la denigraci√≥n a la mujer.

El problema no fue la presencia de los hermanos de clase que aparecieron en el reportaje, quizás pecando de ingenuidad, pensando en una oportunidad para difundir su creatividad artística, fueron usados por la prensa. Esa realidad, ese reality sin cámaras que vivimos en las poblaciones, fue vinculada con el H2, siendo que esa desbordante realidad violenta es transversal a ser pobre y marginado.

Nos preparamos, vimos el panfleto audiovisual de En la Mira, se discuti√≥ y se reflexion√≥. El H2 se prepar√≥ para la contraofensiva. Y en dos d√≠as logr√≥ movilizar a m√°s de 500 personas, y no 150 como se√Īalara Marcelo Sandoval, jefe de comunicaciones del canal, y mucho m√°s del centenar como dijera un titular de Las √öltimas Noticias. Fuimos m√°s que hiphoperos indignados como indicara el diario, fuimos hiphoperos organizados, con ira y rabia quiz√°s, pero que la transformamos en rebeld√≠a, cultura rebelde y rimas subversivas. Al ritmo del break dance, bombardeando con panfletos, latas y plumones, y poes√≠a.

La movilización terminó, como en muchas otras ocasiones, con una brutal represión no sólo con los asistentes, en un desigual enfrentamiento, también con la prensa independiente que asistió a cubrir los hechos. Lumazos a diestra y siniestra, rompiendo cámaras y piernas de los reporteros. La violencia otra vez no se origina desde los que hozamos levantar la voz, sino desde el Estado y sus organismos represivos. Las escaramuzas se extendieron por una hora más o menos, desde el canal hasta Plaza Italia.

No es mi intenci√≥n sensibilizar a la prensa o tener su indulgencia. Realizar eso es solicitar una petici√≥n a un enemigo de guerra. Es como implorar al Estado y al capitalismo una humanizaci√≥n de la explotaci√≥n. Es pedir que a los pobres no se nos excluya de la planificaci√≥n urbana y que se nos deje, ‚Äėpor favor‚Äô, de criminalizar. En suma, es pedirle a esa prensa que deponga ser el √≥rgano de difusi√≥n oficial de los explotadores.

Todos los que luchamos y que somos representados por los medios de comunicaci√≥n de manera criminalizadora y estereotipada; mapuches, okupas, estudiantes y muchos m√°s, sabemos de lo que es capaz la televisi√≥n, no le tenemos confianza y tampoco la buscamos. Por eso, y como dice mi compa‚Äô Portavoz: “voy a salir en la tele, el d√≠a que la construya el pueblo o cuando el estado cerdo me encarcele…”. Y que lo tengan claro, que si ‚Äúla prensa es del capital, el Rap y el HipHop es nuestro‚ÄĚ.

José Antonio Palma, Replica LumpenCrew.

http://www.youtube.com/watch?v=oPzCEIl2PUc

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