Mientras las ansiadas vacaciones ya son una realidad para miles de escolares, los padres enfrentan la compleja interrogante de qué hacer con los niños y jóvenes mientras están en casa, cómo entretenerlos, de qué manera impedir que permanezcan muchas horas frente al televisor o las consolas de juegos, y qué fórmulas utilizar para que no se acuesten de madrugada y se levanten al mediodía. También cómo manejar los permisos.
Valeria Peragallo, psicóloga de la Clínica Cordillera, reconoce que este periodo puede transformarse en un dolor de cabeza para los adultos quienes, en muchas ocasiones, no tiene suficiente tiempo para compartir con sus niños y adolescentes.
“Si bien es cierto que cada niño o adolescente es distinto, existen algunos tips de orientación y ayuda que se pueden aplicar casi en forma universal”, indica Perigallo. A continuación explica:
1. “Es recomendable flexibilizar los horarios para los jóvenes y niños con el fin de que tengan espacio para desconectarse de los estudios, relajarse y recargar energía. Pero hay que seguir respetando las rutinas de la casa y establecer límites consensuados en lo que respecta a las horas de acostarse, levantarse o llegar al hogar cuando hay permiso para carretear”.
2. “En la cuidad existen múltiples actividades de esparcimiento que permiten salir de la casa. Es cosa de averiguar. Los municipios, por ejemplo, tienen talleres de artísticos y deportivos, paseos al aire libre, también hay exposiciones diversas, festivales de cine o teatro”.
3. “Es importante promover las relaciones sociales de los niños facilitando que vayan a las casas de amigos, que los inviten de vuelta o bien que puedan relacionarse con el grupo del barrio”.
4. “No hay que olvidar que todo cambio en la rutina, sobre todo en el caso de los adolescentes, debe establecerse a través del diálogo y la negociación, haciéndoles, de esta manera, responsables del cumplimiento y del manejo de las consecuencias negativas en caso de incumplimiento”, señala Peragallo.
La psicóloga de Clinica Cordillera asegura que el período anterior al regreso a clases suele ser conflictivo. Señala que “los niños y adolescentes incluso pueden rechazar la idea de retornar al colegio. Los horarios se han relajado, y entre las listas de útiles y la compra del uniformes, hasta los padres pueden perder la paciencia”. En este contexto, a juicio de la psicóloga, “es recomendable organizarse con las compras previas para evitar la aparición del estrés. Además conviene ir acostumbrando paulatinamente a los estudiantes al horario escolar una semana antes del inicio de clases”.
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