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Libro de brasile√Īo sobre red de esp√≠as de Cuba en EEUU, en lista de √©xitos
Publicado por: Agencia AFP
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Un libro brasile√Īo sobre la odisea de la red de agentes secretos que Cuba infiltr√≥ en Estados Unidos en los a√Īos 1990, “Los √ļltimos soldados de la guerra fr√≠a”, se ha convertido en un √©xito de ventas en el pa√≠s, aguarda su lanzamiento en espa√Īol e ingl√©s y ser√° llevado al cine.

Un guardaespaldas salvadore√Īo que so√Īaba con ser Sylvester Stallone y fue contratado por anticastristas para poner bombas en Cuba, un aviador al servicio de La Habana que vivi√≥ casi una d√©cada infiltrado en Miami y el escritor Gabriel Garc√≠a M√°rquez, ins√≥lito mensajero entre Fidel Castro y Bill Clinton, son personajes del libro del escritor y periodista brasile√Īo Fernando Morais, que ha vendido 20.000 copias en tres semanas.

El libro revela el d√≠a a d√≠a de la “Red Avispa”, integrada por 14 agentes de Cuba que entre 1990 y 1998 se infiltraron en las organizaciones anticastristas de Miami para descubrir sus planes contra la isla, y traza un recorrido paralelo por los hechos m√°s destacados de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en las √ļltimas dos d√©cadas.

“Desde que los agentes cubanos fueron presos en Estados Unidos, en 1998, quise hacer un libro”, explica Morais a la AFP. El escritor, considerado “amigo” de Cuba, tuvo que esperar una d√©cada para que La Habana le autorizara el acceso al material clasificado.

“Vali√≥ la pena esperar”, asegura Morais, que negocia con editoras de M√©xico y Estados Unidos el lanzamiento de su obra al resto del continente y ya ha vendido los derechos para hacer una pel√≠cula, que ser√° una coproducci√≥n brasile√Īo-estadounidense.

El periplo de García Márquez para entregar en 1998 una carta secreta de Fidel Castro a Bill Clinton, líderes de dos gobiernos que no se hablaban, es seguramente uno de los episodios más interesantes del libro. Morais tuvo acceso al informe de 4.000 palabras escrito por el colombiano.

El autor de “Cien A√Īos de Soledad” cont√≥ haber pasado “escalofr√≠os de p√°nico” durante d√≠as en los que se mantuvo encerrado en un cuarto de un hotel en Washington esperando una llamada de la Casa Blanca. Garc√≠a M√°rquez tem√≠a que la carta que le hab√≠a entregado el l√≠der cubano fuera robada si abandonaba el cuarto.

Castro quería llamar la atención de Clinton para poner freno a las acciones de las organizaciones anticastristas de Miami, a las que acusaba de mandar poner bombas en La Habana.

En su mensaje, Castro “le dec√≠a a Clinton que esas organizaciones eran un problema para Cuba y podr√≠an ser un problema para Estados Unidos. Tres a√Īos despu√©s, se supo que agentes de Al Qaida hicieron sus cursos de pilotaje en Florida” (donde actuaban y ten√≠an aviones esas organizaciones) antes de estrellar los aviones en los atentados del 11 de setiembre de 2001, dice Morais.

Con amplio detalle es contada tambi√©n la historia de Ra√ļl Cruz Le√≥n, un guardaespaldas salvadore√Īo que puso bombas en hoteles de La Habana y quien asegura que los anticastristas de Miami le pagaron 1.500 d√≥lares por explosi√≥n.

Cruz Le√≥n confes√≥ que su sue√Īo era ser un Sylvester Stallone de pel√≠cula, pero acab√≥ cumpliendo cadena perpetua en Cuba.

La historia de los agentes cubanos tiene los componentes y el suspenso de un guión de película de espías, con acciones temerarias y hasta romances.

Pero poco tienen que ver sus vidas con el glamour de un James Bond de película. Los cubanos ejercían un sufrido y solitario trabajo, con una vida de penurias económicas en Miami, separados de sus familias.

Cuba reclama hace a√Īos la liberaci√≥n de los que llama “los cinco h√©roes”, cinco de sus agentes encarcelados hace 13 a√Īos en Estados Unidos y que cumplen sentencias que van de 17 a√Īos a cadena perpetua.

La Habana reconoce que eran sus agentes, pero sostiene que vigilaban a anticastristas de Miami y no espiaban a Estados Unidos.

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