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Limp Bizkit salda una deuda pendiente con sus fan√°ticos chilenos en nost√°lgico concierto
Publicado por: Agencia UPI
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Debi√≥ pasar m√°s de una d√©cada para que los fieles seguidores nacionales de la agrupaci√≥n n√ľ metal, Limp Bizkit, pudieran ver, escuchar y emocionarse con las canciones que hicieron reconocida a esta banda a fines de los ’90, cuando a las 21:00 horas de anoche se present√≥ frente a un Movistar Arena a medio llenar.

S√≥lo cerca de 6 mil personas concurrieron al recinto del Parque O’Higgins, un claro signo del rutilante y a la vez ef√≠mero √©xito de la agrupaci√≥n, pero que en una hora y 40 minutos sald√≥ una deuda pendiente mucho m√°s larga que la cancelaci√≥n de su show en octubre pasado por una lesi√≥n en el cuello del vocalista, Fred Durst.

Si bien el grupo oriundo de Jacksonville (Estados Unidos) arrib√≥ a nuestro pa√≠s en el marco de la gira de su sexto disco, “Gold Cobra”, s√≥lo la canci√≥n que abri√≥ el concierto, “Why try”, pertenec√≠a a √©ste. En el resto, el quinteto encabezado por Durst y el retornado Wes Borland en la guitarra, se pase√≥ por los hits h√≠bridos del rap y metal que marcaron a una generaci√≥n.

Canciones de cada una de sus tres primeras placas que respectivamente ascendieron la fama de la agrupaci√≥n, fueron tocadas y respaldadas por un efervescente p√ļblico. Entre ellas, “Pollution”, del Three Dollar Bill, Y’all$ (1997); “Break stuff”, “Nookie” y “Re-arranged” del Significant Other (1999), y “Take a look around”, “Hot Dog”, “My generation” y “Rollin’” del Chocolate Starfish & The Hot Dog Flavored Water (2000). Esta √ļltima, pedida anticipadamente por la gente con el ya cl√°sico vaiv√©n de manos empu√Īadas como si condujeran un autom√≥vil.

Destacable fue la actuaci√≥n de Borland quien, m√°s all√° de llamar la atenci√≥n por su peculiar disfraz y estar pintado completamente de negro desde su cintura hasta las orejas y a partir de ah√≠ de blanco hasta su cabello, interpret√≥ ambientes sonoros y riffs distorsionados √ļnicos, que conjugaban el merecimiento de tener frente a su fanaticada a los integrantes originales de la agrupaci√≥n.

El carism√°tico Durst hizo sentir desde principio a fin su interacci√≥n con el p√ļblico, que en su mayor√≠a era veintea√Īero, llegando a los 30.

En “Faith” (cover de George Michael), bail√≥ con una mujer que se subi√≥ al escenario; en “Behind blue eyes” (canci√≥n reversionada de The Who y la √ļnica que baj√≥ las revoluciones entre tanta distorsi√≥n de guitarra y rap coloquial) reparti√≥ latas de cerveza, y en “Full Nelson” invit√≥ a un fan√°tico a cantarla junto a √©l.

Entre insultos rec√≠procos del frontman y el p√ļblico, algo caracter√≠stico en sus conciertos, Durst se sincer√≥ manifestando que hace 15 a√Īos esperaba un momento como el vivido anoche.

De esta manera, Limp Bizkit cerró un show memorable y nostálgico para, principalmente, la generación de adolescentes que creció entremedio de dos siglos escuchando también a otros contemporáneos como Korn, Rammstein, Linkin Park y Deftones.

Con algunos de estos grupos, que ya han visitado nuestro país, Limp Bizkit compartió escenario en el recordado festival estadounidense Family Values 98.

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