El régimen del coronel Muamar Gadafi señaló la noche del domingo una “implicación probada” de Al Qaida en el conflicto en Libia, indicando que un ex dirigente de esta organización estaba camino a la ciudad rebelde de Misrata (oeste) junto con un grupo de combatientes.

“La implicación de Al Qaida en el conflicto en Libia es probada cada día”, declaró el portavoz del régimen, Musa Ibrahim, en una conferencia de prensa en la que mencionó a supuestos miembros de la red terrorista.

“Creemos que sería muy peligroso que esa gente se instanle en este país, controle su futuro y su inmensa riqueza, a unos pasos de Europa”, subrayó.

El portavoz dijo que disponía de informaciones según las cuales Abdelhakim Al Hasadi, “un dirigente muy conocido de Al Qaida”, dejó Bengasi, bastión de la rebelión, a 1.000 km al este de Trípoli, para dirigirse a Misrata a bordo de un barco, en compañía de 25 “combatientes bien entrenados”.

Según Ibrahim, Al Hasadi es “bien conocido por los servicios de inteligencia a través del mundo”.

“En este momento están rumbo a Misrata” a bordo de un viejo barco egipcio llamado “Al Chahid Abdelwahab”, que ellos han reparado y llenado de armas y medios de comunicación modernos, precisó.

“Desgraciadamente, la coalición esta al corriente (…) y está dispuesta a dejar pasar a los miembros de Al Qaida de Bengasi a Misrata”, lamentó.

Otro islamista, Ismail Sallabi, miembro del Grupo Islamista de Combate Libio (GICL) y de Al Qaida, entrena 200 “fundamentalistas” en el campamento militar “7 de abril”, en Bengasi, con la ayuda de una veintena de expertos enviados por Qatar, afirmó.

El portavoz señaló, además, que Abdelmonem Al Madhuni, presentado como un miembro de Al Qaida desde los años 1980″ murió hace poco en combate, a lado de los rebeldes, cerca del terminal petróleo de Brega, al oeste de Bengasi.

Alias Mustafá Al Zawi, Orwa o Ibn Al Ward, Abdelmonem Al Madhuni era buscado por Interpol y por Estados Unidos, precisó.

A fines de marzo, el jefe militar de la OTAN indicó que su organización había detectado “señales” de la posible presencia de militantes de Al Qaida entre los rebeldes libios, que de inmediato desmintieron tan presencia.