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Tormentas espaciales pueden causar estragos en el electrónico mundo moderno
Publicado por: Agencia AFP
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Una tormenta geomagn√©tica espacial desatada por una erupci√≥n solar, como la que estall√≥ en direcci√≥n a la Tierra la semana pasada, podr√≠a causar estragos en un mundo moderno cada vez m√°s dependiente de los aparatos electr√≥nicos, seg√ļn expertos.

Magnetosphere rendition

Magnetosphere rendition | Wikipedia

La sociedad contemporánea es cada vez más vulnerable al clima espacial debido a su dependencia a sistemas satelitales para sincronizar computadoras, sistemas de navegación aérea, redes de telecomunicaciones y otros equipos electrónicos.

Una tormenta solar potente podr√≠a alterar estas tecnolog√≠as, chamuscar los sat√©lites, generar grandes ca√≠das en las bolsas de valores y causar cortes de energ√≠a que podr√≠an durar semanas o meses, se√Īalaron este fin de semana expertos en la reuni√≥n anual de la asociaci√≥n estadounidense para el avance de la ciencia.

La situaci√≥n se torna a√ļn m√°s grave porque el ciclo solar se dirige, en los pr√≥ximos 11 a√Īos, a un per√≠odo de actividad m√°s intensa.

“No se trata de si va a ocurrir, sino de cu√°ndo va a ocurrir y qu√© tan grande ser√°”, dijo Jane Lubchenco, de la administraci√≥n nacional oce√°nica y atmosf√©rica (NOAA, por su sigla en ingl√©s).

“La √ļltima vez que tuvimos un ciclo solar de intensidad m√°xima, hace unos 10 a√Īos, el mundo era un lugar muy diferente. Ahora los tel√©fonos celulares son ubicuos; antes claro que hab√≠a algunos, pero no cont√°bamos con ellos en tantos sentidos como sucede actualmente”, dijo.

“Muchas de las cosas que damos por sentadas hoy en d√≠a son mucho m√°s vulnerables al clima espacial de lo que ocurr√≠a cuando tuvimos el √ļltimo per√≠odo solar m√°ximo”.

Los expertos admitieron que, en la actualidad, no se puede hacer demasiado para predecir tales tormentas y mucho menos proteger la red eléctrica del planeta, más allá de apagar la energía en algunas zonas vulnerables hasta que pase el peligro.

Pero “por favor no entren en p√°nico”, advirti√≥ Stephan Lechner, director del centro de investigaci√≥n conjunta de la Comisi√≥n Europea, causando hilaridad entre cient√≠ficos y periodistas del p√ļblico. “Exagerar las cosas s√≥lo las empeorar√°”.

El talón de Aquiles de la era moderna son los sistemas de posicionamiento global, o aparatos GPS, que proporcionan ayuda para la navegación y geolocalización, pero además sirven como sincronizadores de tiempo real en redes de computadoras y equipos electrónicos, dijo Lechner.

“Los GPS son muy √ļtiles y crearon una nueva dependencia”, dijo Lechner, recordando que la influencia de esta tecnolog√≠a se extiende a la industria aeroespacial y a la defensa, a la tele y radiodifusi√≥n digital, a los servicios financieros y a las agencias de gobierno.

Gobiernos del mundo trabajan en estrategias de cooperación y transferencia de información de cara a la próxima tormenta solar, aunque los especialistas reconocen que no pueden anticipar cuándo va a ocurrir.

“En realidad no podemos predecir si habr√° una gran tormenta dentro de seis meses, pero s√≠ podemos advertir cu√°ndo las condiciones son perfectas para que ocurra una tormenta”, dijo Juha-Pekka Luntama, de la agencia espacial europea.

El martes pasado, a la 01H56 GMT, una enorme erupci√≥n solar, la mayor en cinco a√Īos, envi√≥ un torrente de plasma ionizado hacia la Tierra a una velocidad de 900 Km/segundo. La erupci√≥n encendi√≥ auroras y perturb√≥ algunas comunicaciones radiales, pero los efectos se limitaron en gran medida a latitudes boreales.

“En realidad, result√≥ que esta vez est√°bamos bien protegidos. Los campos magn√©ticos estaban alineados en paralelo, as√≠ que no ocurri√≥ nada grave”, dijo Luntama. “De lo contrario las cosas habr√≠an sido muy distintas”.

En 1972, una tormenta magnética resultante de una erupción solar sumergió en la oscuridad a seis millones de personas en Quebec, Canadá.

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