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Quidditch: ‘aspirantes a mago’ se re√ļnen en EEUU para la Copa Mundial del juego de Harry Potter
Publicado por: Gabriela Ulloa
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Imagen | International Quidditch Association

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Correr con una capa tras una pelota con una escoba entre las piernas puede parecer extra√Īo. Pero intente decirle eso a los cientos de personas que invadieron Nueva York este fin de semana para recrear el Quidditch, el juego m√°gico de Harry Potter.

Aspirantes a mago convergieron en la Gran Manzana desde todo Estados Unidos para la cuarta Copa Mundial anual de Quidditch.

A√ļn sin poder volar, y a√ļn sin que la “snitch”, la pelota dorada y alada de los libros se reencarnara como un estudiante vestido de amarillo, cada parte de la competici√≥n fue tan intensa como en la popular saga de J.K. Rowling.

“No nos lo tomamos demasiado en serio”, dijo Zach Doleac, un estudiante de 20 a√Īos de la universidad de Middlebury de Vermont, mientras su equipo se preparaba para defender su tercer campeonato consecutivo. “Tal vez si perdemos. Pero a√ļn no hemos perdido”.

El domingo, tras dos días de partidos entre 46 equipos de universidades como Harvard, Yale, Florida y Ohio, Middlebury mantuvo la corona tras derrotar a la Tufts University en la final por 100 contra 50.

Pero desde los primeros momentos del torneo, estaba claro que nadie hab√≠a venido para vestirse con ropajes extra√Īos.

Al igual que en los libros y las pel√≠culas, las canchas de quidditch en el mundo real son circulares. Los jugadores tratan de tirar “quaffles” -en este caso pelotas de voleibol- a trav√©s de tres grandes aros, mientras buscan la “snitch” por los puntos extra.

Como resultado, tenemos un juego que se parece al rugby, voleibol, lacrosse, básquetbol y a nada de eso: después de todo, involucra a jóvenes adultos tratando de volar en escobas.

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Ciertamente, una caracter√≠stica de las pel√≠culas, la √ļltima de las cuales tuvo su preestreno en Londres la semana pasada, se recrea perfectamente: el caos.

A una hora de iniciado el torneo, varios jugadores estaban gimiendo tendidos en el pasto, con sus escobas a un lado.

Un hombre fue retirado con un vendaje en la boca, y una mujer con el rostro ensangrentado tras un choque debió ser atendida por el personal de una ambulancia.

Durante el descanso, el fundador de la Asociación Internacional de Quidditch, Alex Benepe, reflejó su sorpresa por el éxito. Después de todo, el juego de fantasía compite por la atención en los campus contra la maquinaria de los deportes universitarios como el football americano, el básquetbol y otros.

Elegante con su galera y traje a rayas, Benepe dice que ayud√≥ a inventar la versi√≥n “muggle” o no m√°gica del quidditch hace cinco a√Īos “en una perezosa tarde de domingo” cuando era un estudiante de arte en Middlebury.

En aquel momento, no ten√≠an suficientes escobas, capas o incluso aros. “Us√°bamos botes de basura”, afirma.

Ahora de 23 a√Īos, Benepe dirige la asociaci√≥n de quidditch como un trabajo de tiempo completo y eval√ļa c√≥mo manejar un deporte que, como un hechizo fuera de control, ha cobrado vida propia.

Como la creciente lista de lesionados testifica, el principal desafío es preservar el buen humor en el quidditch cuando hay atletas que buscan el contacto.

“El juego esta evolucionando, cambiando”, dijo Benepe. “Debemos mantener un cuidadoso equilibrio entre la intensidad y la diversi√≥n. El a√Īo pasado tuvimos algunas lesiones m√°s serias, algunos huesos rotos. Esta vez mandamos muchos mensajes diciendo, “chicos, al final de todo, es solo un juego”.

Cualesquiera hayan sido las precauciones, la poci√≥n m√°gica de la adrenalina oper√≥ maravillas, incluso para aquellos catalogados de ni√Īos aspirantes a mago de pacotilla.

“Equipos: escobas abajo, ojos cerrados”, inst√≥ el anunciante al inicio de cada partido, y luego: “Escobas arriba!”

Luego el polvo -polvo aut√©ntico, no m√°gico- se levant√≥ del suelo mientras los siguientes dos equipos corr√≠an desesperadamente para agarrar la “quaffle” en el medio del campo.

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