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Estudio postula que aprender a leer ayudaría a reorganizar los recursos del cerebro
Publicado por: Gabriela Ulloa
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El aprendizaje de la lectura, un fenómeno muy reciente como para haber influido en la evolución genética, tiene un impacto importante sobre el cerebro, que se adapta y utiliza, con independencia de la edad de alfabetización, regiones cerebrales destinadas a otras funciones.

Resonancias | SCIENCE / AAAS

Resonancias | SCIENCE/ AAAS

“No hay un sistema cerebral innato especializado en la lectura, tenemos que hacer bricolaje, utilizar sistemas que ya existen”, explic√≥ a la AFP Laurent Cohen, investigador del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigaci√≥n M√©dica de Francia (INSERM) y uno de los responsables del estudio publicado este jueves por la revista estadounidense Science, conjuntamente con Stanislas Dehaene.

Los investigadores han logrado medir, mediante un IRM (Imagen por Resonancia Magnética), la actividad cerebral de 63 adultos voluntarios con diferentes índices de alfabetización: 10 analfabetos, 22 personas alfabetizadas en edad adulta y 31 personas escolarizadas desde la infancia.

La investigaci√≥n se realiz√≥ en Portugal y Brasil, pa√≠ses en los que hasta hace unas d√©cadas era “relativamente frecuente” que los ni√Īos no fueran escolarizados.

Los adultos fueron sometidos a diferentes est√≠mulos, tales como frases orales y escritas, palabras, rostros…

Los investigadores constataron que el impacto de la alfabetizaci√≥n sobre el cerebro “era mayor que lo que estudios precedentes daban a entender” y concern√≠a tanto a las √°reas visuales del cerebro como aquellas utilizadas para hablar.

“El aprendizaje de la lectura activa el sistema visual en las regiones especializadas en la forma escrita de las letras, lo que es normal, pero tambi√©n en las regiones visuales primarias, aquellas adonde llega toda la informaci√≥n visual”, precis√≥ Cohen.

As√≠, en la gente que aprende a leer las respuestas aumentan tambi√©n en las regiones primitivas “cuando presentamos tableros horizontales, puesto que nuestra lectura es horizontal, y no cuando presentamos tableros verticales”, seg√ļn el investigador.

El cerebro recurre tambi√©n a las zonas especializadas en la lengua escrita, puesto que la lectura “activa el sistema del habla” para tomar consciencia de los sonidos y permite “establecer relaciones entre el sistema visual y el sistema del habla, las letras escritas y los sonidos”, subray√≥ Cohen.

El aprendizaje de la lectura, incluso en la edad adulta, provoca en el cerebro una redistribuci√≥n de una parte de sus recursos. De esta manera, el reconocimiento visual de los objetos y las caras cede parcialmente terreno a medida que aprendemos a leer y se desplaza “parcialmente hacia el hemisferio derecho”.

A√ļn se desconoce si aprender a leer tiene una consecuencia negativa sobre la capacidad de reconocimiento de los rostros.

Los investigadores tambi√©n constataron que la alfabetizaci√≥n a edad adulta tiene el mismo impacto en el cerebro que el aprendizaje durante la infancia. En los adultos que aprenden a leer, “los cambios que esto provoca son casi los mismos” que en los que se alfabetizaron en la infancia, aunque aquellos no obtienen tan buenos resultados por la falta de entrenamiento, concluy√≥ Cohen.

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