Viña 2026, noche 3: NMIXX extiende los límites del Festival al otro lado del océano

Miércoles 25 febrero de 2026 | 06:00

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Agencia UNO

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Por Sara Jerez
Con información de Emilio Contreras.
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Sara Jerez

Periodista científica y colaboradora de Magazine

La información es de Emilio Contreras

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Emilio Contreras

Periodista especializado en Cultura y colaborador de Magazine

Publicado por Sara Jerez

A veces, en la cartelera de Viña, ocurre que el programa está invertido: el número de cierre es el principal, y el principal, el acto de obertura. Esta fue la ecuación de la tercera noche de Viña 2026; una jornada que quedará inscrita como la primera en que un grupo de k-pop se presentó en la Quinta Vergara. La primera vez en 65 años. Y todo, cortesía de NMIXX.

El hito se palpó desde temprano, cuando cáfilas de fans del sexteto surcoreano llegaron al anfiteatro con lightsticks, maquillaje y pancartas alusivas al grupo sensación del certamen. Y principalmente en galería, el primer sector en repletarse.

Antes, a metros de allí, Haewon, Sullyoon, Bae, Jiwoo, Kyujin y Lily habían tenido su propia cita con la historia en el Palacio Vergara, donde la alcaldesa Macarena Ripamonti las recibió en un encuentro oficial y municipal que tuvo abrazos, camaradería y un intercambio cultural con la historia de la ciudad jardín como telón de fondo. Pero eso ocurrió mucho antes. La tercera noche de Viña65 arrancó con Jesse & Joy: dos ajenos a la coyuntura kpopera que concretaron anoche la más sólida de sus tres visitas al Festival.

Joy y su épica entrada por galería

La galería, claro está, fue otra protagonista. Y desde allí apareció Joy, quien cantó el primer tema delante del sector más popular del recinto. Un gesto que generó conexión inmediata con el Monstruo, que en adelante sólo regaló coros a la dupla de hermanos mexicanos.

Pero en escena, J&J no solo se sostuvo sobre sus canciones. En uno de los momentos más enérgicos de la performance, un reducido pero potente cuadro de mariachis los acompañó para un medley de himnos del repertorio mexicano, en un momento de comunión e inflexión que de ahí en adelante sólo derivó en solicitudes de Gaviota.

“Pasa el tiempo y el amor por ustedes crece y crece”, dijo Joy antes de recibir la Gaviota de Oro y romper en lágrimas.

“Vinimos acá, la primera vez, después de que falleció nuestro papá”, contó emocionada, en una de las escenas más conmovedoras en lo que va de certamen. La respuesta del público fue un aplauso respetuoso y absoluto.

Jesse & Joy
Jesse & Joy recibiendo gaviota de plata en el Festival de Viña | Crédito: Agencia UNO

Esteban Duch se ganó al “Monstruo”

Esteban Duch se enfrentó a un público amable: risas elocuentes pero también complacientes acompañaron desde el principio la presentación del comediante venezolano, cuyo nombre se hizo tendencia tras la fallida presentación de George Harris en Viña 2025.

Una suerte de revancha autoimpuesta que saboreó el triunfo desde el inicio: con una rutina cimentada en su propia experiencia como inmigrante (y en la xenofobia que en Chile a veces impera), el humorista sorteó con éxito los caprichos de un Monstruo que ya de madrugada ansiaba la presencia de las NMIXX.

Chistes de conductores de aplicaciones, de discriminaciones soterradas, de marraquetas y de la experiencia extranjera en Chile marcaron la presencia de Duch en la Quinta Vergara, en una rutina que apagó sus remates a las 01:37 horas.

El cierre, netamente musical, estuvo reservado para un homenaje a 31 Minutos con una reversión de “Mi equilibrio espiritual”; y luego, una suerte de canción secuela que interpretó acompañado de Rodrigo Salinas.

En total, gaviotas de Oro y Plata y la sensación de una carrera de esfuerzo coronada con el máximo reconocimiento que concede la comedia local. Nace, oficialmente, un nuevo deudo del Festival de Viña.

Esteban Duch y Rodrigo Salinas
Esteban Duch y Rodrigo Salinas | Crédito: Agencia UNO

¿Cómo reacciona Viña 2026 a un show de K-Pop?

Los fans lo vivieron con frenesí beatlemaníaco, y los ajenos, con una curiosidad atenta. El número principal de la tercera noche de Viña 2026 arrancó pasadas las 2:30 AM con una Quinta Vergara incólume a pesar del golpe de la madrugada (una constante de la edición de este año: cierres de alto calibre programados en horarios que desafían hasta a los más entusiastas).

NMIXX, con sus seis titulares en escena, coreografió el frío e hizo estallar el anfiteatro con la fórmula de manual del k-pop, internacionalmente sabida, pero con un carisma y conexión innegables.

En lo musical, un auténtico show de playback. Con contadas interacciones en vivo y el fervor piramidal de los “Idols” como motor constante de un show que, de entrada, dejó ver su primera gran sorpresa: el chileno Kidd Voodoo, ovacionado de inicio a fin en su breve pero intensa intervención.

Brillantes y carismáticas, el colectivo arribó a la Quinta aproximadamente 7 horas antes del inicio del espectáculo, el cual solo contó en su escenografía con los movimientos de las seis NMIXX (sin instrumentos ni bailarines de ningún tipo) .

Un entusiasmo y una expectación que no se veían en la Quinta desde los tiempos de la explosión del reguetón, y que dejó en la cita latina una sensación de hito pero también de expansión: desde hoy, los límites del Festival Viña del Mar terminan al otro lado del océano.

NMIX
NMIXX en el Festival de Viña | Crédito: Agencia UNO
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