Fotografía: Contexto | Agencia UNO

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  • Están acostados en frías cámaras de conservación a la espera de ser reclamados, pero no hay quien vaya por ellos. Pueden pasar días, meses, años y siguen ahí, fríos y solitarios. Son los fallecidos sin reclamar que se encuentran en las dependencias del Servicio Médico Legal. Una lista sin voz, silenciosa. Según cifras de la institución forense, al 30 de abril de 2021, hay 186 cuerpos fallecidos no reclamados en dependencias del organismo técnico auxiliar de la justicia, clasificados en dos grupos: reconocidos y sin nombre. De no llegar nadie por ellos, y una vez finalizadas las pericias de las que fueron objeto, terminarán en un cementerio público para descansar en la soledad eterna. La historia es de la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

    Entre el 1 de enero de 2018 y el 30 de abril de 2021, 186 cuerpos de personas fallecidas se encuentran en las frías cámaras de conservación del Servicio Médico Legal (SML) a la espera de ser retirados por sus deudos. Pero nadie los reclama.

    Así lo revelan cifras a las que accedió la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío, solicitadas a la institución forense, que dan cuenta de una realidad poco abordada en nuestro país: los muertos en el abandono.

    Pueden pasar días, semanas, meses o incluso años esperando. Lo cierto es que nadie llega por ellos. Se transforman en una lista silenciosa que va variando con el tiempo, pero que siempre está ahí, a la espera.

    Del total de cadáveres sin reclamar, hay 133 que están identificados con nombre y apellido, mientras que 53 se encuentran sin identidad. O sea, son unos completos desconocidos.

    Al disgregar esta última cifra de personas, encontramos a adultos (21), recién nacidos (6), lactantes (2), restos humanos (2), niños (1), cuerpos no determinados (11) y cadáveres sin datos (10).

    Pero además de las 53 personas sin identidad, en el SML hay otro grupo sin identificar, aparte. “Y eso es materia de otra vertiente en investigación que lleva el Ministerio Público. No los podemos considerar, desafortunadamente, puesto que no tenemos inscripción de nacimiento, por lo tanto son más bien evidencias”, aclara el subdirector médico del SML, Armando Valdés.

    La categoría a la que se refiere el subdirector médico la componen fetos (61), nonatos (1), embriones (1) y mortinatos (1). “Es tremendo hablar con esas características, pero evidentemente son pruebas de un eventual delito”, agrega.

    A nivel geográfico, es la Región Metropolitana la que concentra el mayor número de cuerpos sin reclamar identificados (60). Le sigue Magallanes, con 14 cadáveres en cámaras de conservación, Arica y Parinacota con 12 y Bío Bío con 9.

    Resumen fallecidos del 1 de enero 2018 al 30 de abril de 2021 por región | Fuente: SML

    Proceso

    Pero no todo fallecido llega al Servicio Médico Legal. Hay un “filtro”, explica el subdirector médico. Al ser un organismo técnico auxiliar de la justicia, al SML ingresan cuerpos previa instrucción de un fiscal o de tribunales.

    “El fallecido que ingresa al servicio va acompañado de un oficio de la fiscalía o del tribunal competente en el cual (se) nos indica la realización de ciertas diligencias que permitan aclarar las causas de su fallecimiento, la identificación, y en ese sentido solo operamos contra esta orden”, aclara Valdés.

    Diariamente, al SLM ingresan entre 30 y 45 cuerpos que necesitan de tratamiento forense. La norma general, admiten en la institución, es entregar los cadáveres en un plazo menor a 72 horas. La mayoría va de paso, pero hay un grupo menor que va por tiempo indefinido. En total, desde el 1 de enero de 2018, al 30 de abril de 2021, cerca de 35 mil cuerpos fallecidos han sido periciados en el SML.

    A tenor de las cifras, los cuerpos no reclamados parecieran ser una cifra menor, casi inexistente. Pues así lo fueron durante años donde ni siquiera existía registro de cuántos eran, según reveló un reportaje de Ciper de 2008. “Lo que no existía era una organización adecuada de la cifra”, explica el subdirector médico de la institución.

    Una vez realizadas las pericias instruidas, desde el Servicio Médico Legal se envían los antecedentes de los cuerpos objeto de aquellas diligencias a la fiscalía. Enterado este proceso, explica Valdés, y previa inscripción de la defunción en el Registro Civil, los cadáveres “estarían en condiciones de ser entregados a sus deudos”.

    La búsqueda

    En las inmediaciones de las oficinas forenses del SML, en Av. La Paz, comuna de Independencia, es habitual ver a familiares o parientes cercanos de personas fallecidas esperando por la entrega del cuerpo de su ser querido. Pareciera ser la regla general, pero hay casos donde aquello no ocurre.

    Es en este punto cuando se activan los planes de coordinación entre los organismos que tienen intervención en la materia para dar con el paradero de los deudos. Desde el SML, señalan que quincenalmente reportan al Ministerio Público y a las policías, tanto PDI como Carabineros, la nómina de cuerpos sin reclamar.

    Los primeros acercamientos entre instituciones que conversan en torno a este tema datan de abril de 2007, según reveló Ciper. En aquella oportunidad, la Policía de Investigaciones y el Servicio Médico Legal establecieron un convenio de cooperación en materia de “búsqueda de personas perdidas”.

    En concreto, el SML se comprometió a reportar cada quince días a la PDI la nómina de personas fallecidas no reclamadas. Por su parte, la policía de civil acordó que una vez recibida la nómina dará curso a la búsqueda de los “posibles familiares”.

    En 2013, seis años después, la Resolución Exenta N° 3363, sobre procedimientos de tanatología, estipuló que “los fallecidos que no han sido reclamados se mantendrán en las cámaras de refrigeración que dispone el servicio”, y que será obligación del jefe del departamento de Tanatología y en regiones de la dirección regional respectiva, el mantener actualizado el registro e informar a al Ministerio Público.

    Cuatro años más tarde, en 2017, según información de la Biblioteca del Congreso Nacional, la situación fue regularizada a través de la Resolución Exenta N° 3012, que aprobó el procedimiento respecto a fallecidos no reclamados.

    “La búsqueda de los deudos no es materia ni competencia del SML. (…) Para eso está, en el contexto de la investigación de un delito, el Ministerio Público y a su vez las policías. (…) Nosotros disponibilizamos la información a este organismo en particular que es el encargado de, efectivamente, articularse con los otros organismos investigativos”, señala el subdirector Valdés.

    El subcomisario Alberto Muñoz, explica que la Brigada de Ubicación de Personas Metropolitana de la PDI, lo primero que realiza, una vez recibida la lista desde el SML, es un análisis para conocer si “dichos cuerpos se encuentran vinculados a investigaciones por presuntas desgracias vigentes”.

    Además, desmenuza, se confecciona una red familiar que permita notificar a la familia del difunto de la situación. Respecto a los principales problemas a la hora de dar con la parentela, el subcomisario señala que se originan “problemas cuando el cuerpo corresponde a un extranjero, ya que si bien queda el registro y los antecedentes de su ingreso, no siempre existen datos asociados a su familia directa en las fuentes de información que mantiene la PDI”.

    Pero quiénes son estos muertos en el abandono. Según Muñoz, muchos de los cuerpos que se encuentran en el Servicio Médico Legal corresponden a personas en “situación de calle o que han perdido contacto con su familia de larga data, quienes a veces no cuentan con los medios económicos para realizar el trámite correspondiente de la sepultura”.

    Manuel Pavez Henríquez, expresidente de la Asociación Gremial Nacional de Dueños de Funerarias, y dueño de la Funeraria Manuel Pavez, explicó a la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío que el costo de los servicios funerarios pueden ir desde los 440 mil pesos, hasta los 10 millones de pesos. El servicio más económico, dice, contempla la urna, el ir a buscar al difunto, el traslado al lugar donde será velado y, al día siguiente, el transporte al cementerio.

    Desde que la PDI recibe la nómina del SML, hasta que se contacta con la familia, pueden pasar, según el subcomisario Alberto MuñozI, máximo 15 días. “Ahora bien, las circunstancias o causas del por qué los familiares o la persona que se hizo responsable, no asiste, se escapa de las atribuciones que tiene la Brigada de Ubicación de Personas Metropolitana”, cierra.

    Vea las respuestas de la PDI

    Inhumaciones

    A través de Ley de Transparencia, la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío accedió al número de cuerpos sin reclamar que han sido inhumados entre los años 2018 y 2020. En total, en el periodo solicitado, el SML realizó 187 inhumaciones a cuerpos no retirados desde sus dependencias, quienes fueron a dar a un cementerio público sin nadie que los acompañara.

    Básicamente, las inhumaciones se realizan, a juicio del subdirector médico del órgano forense, Armando Valdés, porque si “nosotros mantuviéramos a perpetuidad todos los fallecidos desde el año 1915, que se creó el SML, no daríamos abasto para resguardar estos cuerpos”.

    Por tanto, continúa, transcurrido algunos años, desde la institución se realiza una revisión interna para conocer la disponibilidad de espacios que mantiene, y se pone ojo a aquellas personas fallecidas que no han sido retiradas.

    “Nosotros le preguntamos al Ministerio Público: ‘¿Estamos en condiciones para este fallecido en particular, habiendo agotado la investigación desde la perspectiva de lo forense, de poder entregarlo a sus deudos, o en el caso que no existieran deudos inhumar el cuerpo?’”, expone el médico.

    A renglón seguido, agrega: “Es el Ministerio Público el que nos dice: ‘El proceso investigativo ha avanzado lo suficiente, tenemos una causa de muerte, por lo tanto estamos en condiciones de, eventualmente, entregarlo a los deudos o, efectivamente, como usted es interviniente de hacer la solicitud al Registro Civil para poder inhumar’. Ese es el criterio”.

    Por zona geográfica, es la Región Metropolitana la que más inhumaciones ha realizado en el periodo solicitado con 60 entierros. Al revisar el detalle, por ejemplo, hay un cuerpo que ingresó al SML en febrero del año 2000 y que recién fue inhumado en 2018. 18 años después.

    En regiones también hay casos que reflejan el abandono en que muchas personas mueren. En 2008 ingresó al SML, sede Biobío, el cuerpo de una persona de nacionalidad “se ignora” y de edad “se ignora”, que pasó 10 años en el servicio antes de ser inhumado en 2018. En 3.650 días nadie lo recordó ni se preguntó por su paradero.

    También hay casos donde los cadáveres permanecen días o meses, en las cámaras. Las diferencias de tiempo, explican desde la institución, tendrían relación con el establecimiento de las causas de muerte y el agotamiento de los procedimientos periciales en la causa criminal en cuestión.

    Habrá que esperar para saber cuántos de los actuales 186 cuerpos que se encuentran no reclamados en el SML terminan inhumados, en total abandono, en un cementerio público.

    Vea las cifras de inhumaciones

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