Fotografía: Archivo | Agence France Presse

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  • La documentación revelada por el National Security Archive de Estados Unidos, detalla los esfuerzos de Richard Nixon para que Brasil cooperara en la subversión en contra del gobierno socialista. De hecho, detalla que agentes secretos del país sudamericano habrían operado con el Ejército y la FACh para lograrlo. El embajador de Chile en Brasilia en 1971, Raúl Rettig, envió un cable “estrictamente confidencial” a la cancillería chilena, donde detalló que los militares brasileños habían montado una “mesa de guerra” para realizar operaciones de infiltración ingresando por pasos no habilitados en la Cordillera de Los Andes. Los documentos los publica Radio Bío Bío.

    El Archivo de Seguridad Nacional (NSA) con sede en Estados Unidos, reveló por primera vez 13 documentos desclasificados sobre el rol que tuvo Brasil en el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende.

    De acuerdo a la información revelada por el sitio, los papeles acreditan el “esfuerzo del régimen brasileño para subvertir la democracia y apoyar la dictadura” que lideró por 17 años Augusto Pinochet.

    Dentro de la información existe un cable “estrictamente confidencial”, enviado a Chile por el entonces embajador Raúl Rettig en 1971 a la Cancillería chilena.

    Llevaba por título: “Ejército brasileño posiblemente realizando estudios sobre la introducción de guerrillas en Chile”.

    De acuerdo al contenido, Rettig la entidad militar evaluaba cómo instigar “una insurrección para derrocar al gobierno de Allende”.

    Lea la documentación completa

    El diplomático describió una escena: la instalación de una “sala de guerra” que constaba con mapas del territorio nacional y los posibles pasos por la cordillera de Los Andes, con miras a planificar “operaciones de infiltración”, señala el NSA.

    “(…) el Ejército brasileño aparentemente envió a Chile a varios agentes secretos que habrían ingresado al país como turistas, con la intención de recopilar más antecedentes sobre posibles regiones donde podría operar un movimiento guerrillero”, escribió.

    La documentación es parte de un libro que recientemente lanzó el NSA y que revela no solo episodios con Chile, sino también en otros países de la región. El texto titulado Brasil contra la democracia: la dictadura, el golpe en Chile y la Guerra Fría en América del Sur, fue escrito por el periodista de investigación Roberto Simon.

    El profesional señaló: “Brasil brindó apoyo directo y modelo de la dictadura de Pinochet” y (…) trabajó activamente para socavar la democracia (…) y para ayudar a la junta chilena a consolidar su poder”.

    La CIA en Chile

    Dentro de los detalles destaca una reunión del entonces embajador de Estados Unidos en Chile, Edward Korry con su par brasileño asentado en Santiago, Cándido da Cámara Canto. En el encuentro compartieron estrategias para subvertir al gobierno socialista, el mismo día en que ganó las elecciones.

    “El informe del embajador Câmara Canto sobre la reunión fue considerado tan importante en Brasil que el canciller Mario Gibson Barboza lo resumió en un informe al presidente del régimen militar, general Emílio Garrastazu Médici”, señala el texto.

    A renglón seguido, los militares cariocas mantuvieron contactos operativos con oficiales chilenos para organizar que los primeros viajaran “para discutir sobre la conspiración golpista”.

    Tal como ocurrió con la Marina chilena los agentes extranjeros vincularon con el Frente Nacionalista Patria y Libertad (FNPL), algunos de cuyos dirigentes obtuvieron protección, después del intento de golpe de junio de 1973 conocido como el “Tanquetazo” de junio de 1973, liderado por el entonces comandante del Regimiento Blindado, Roberto Souper.

    Estadio Nacional

    Los uniformados brasileños, detalla el NSA, se reunieron con miembros de la FACh en la base aérea El Bosque en agosto de 1973, es decir a pocos días del golpe militar. Básicamente los extranjeros compartieron experiencias de las estrategias usadas en 1964 para el derrocamiento del presidente Joao Gulart.

    A partir del 11 de septiembre, un grupo de oficiales del país sudamericano conformaron un grupo especial de interrogatorio que operó en el Estadio Nacional y fue dirigido por “Sebastião Ramos de Castro (…) del Servicio Nacional de Informaciones (SNI)”. El recinto deportivo, que se utilizó como centro de detención y tortura, hoy se considera un “sitio de memoria”.

    Junto a todo lo anterior, Brasil entrenó a los agentes de la DINA, entre ellos a quienes participaron en 1976 del atentado bomba ocurrido en Washington, donde falleció el excanciller y ministro de Defensa de Allende, Orlando Letelier.

    En 1974, el embajador de Chile en tierras cariocas era Humberto Gordon, quien dirigió la Central Nacional de Informaciones (CNI), organismo represivo de la década 80 que operaba a nivel nacional. Se le atribuyen cientos de muertos y torturados y al menos cinco

    desaparecidos en 1987. Gordon en coordinación con el jefe de la DINA, Manuel Contreras Sepúlveda consiguieron pasaportes falsos para que uniformados chilenos viajaran a ese y otros países para realizar operaciones, detalla la publicación.

    Casa Blanca

    La coordinación de Brasil con Chile, también tiene un episodio anterior, ocurrido en Washington en diciembre de 1971. En esa fecha el jefe de la dictadura militar sudamericana, el general Emílio Garrastazu Médici, “se reunió en privado con el presidente Richard Nixon en la Casa Blanca”.

    Según la publicación, Nixon señaló: “(…) es muy importante que Brasil y Estados Unidos trabajen de cerca en este campo”, ofreciendo “ayuda discreta” y plata para operaciones clandestinas que serían dirigidas en contra el gobierno de Allende.

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