Fotografía: Archivo | Agencia UNO

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  • Un exestudiante se contactó en 2019 con una académica. Le entregó una serie de documentos que daban cuenta, por entonces, de presuntas irregularidades al interior de la casa de estudios en su sede central de Valdivia. La profesora hizo preguntas y nuevos papeles y relatos terminaron convirtiéndose en una exposición ante los decanatos.

    Así estalló una bomba de racimo: el entonces rector Óscar Galindo renunció, y también el presidente del directorio, Carlos Montt. Pero no fue todo. La revisión de la empresa externa Crowe Auditores Consultores detectó un ramal familiar, donde una esposa, dos hermanas y parientes políticos eran funcionarios o sus empresas estaban contratadas por sumas millonarias. Puntos que aseguran en la Región de Los Ríos deberían abrir una verdadera revisión de los planteles universitarios chilenos. El documento y la historia de intrigas que envuelven a la Universidad Austral los revela la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

    La Universidad Austral de Chile (UACh) atraviesa una situación compleja luego que el exrector, Óscar Galindo, renunciara en medio de acusaciones por posibles irregularidades en el área de gestión económica y administrativa, faltas a la probidad y nepotismo.

    Su alejamiento quedó sellado por 29 votos a favor y tres abstenciones en el ampliado de directores, el pasado lunes 18 de enero, previo análisis de una auditoría externa realizada por la empresa Crowe Auditores Consultores que detectó una serie de anomalías administrativas.

    La primera es que en 2016 el ahora expresidente del directorio de la UACh, Carlos Montt, recomendó a Andrés Hortal para que asumiera como gestor del Plan de Captación de Donaciones. Por ello fue contratado por un monto de 437 UTM, más de $22 millones a valor actual, monto sin considerar bonos variables si cumplía metas.

    Sin embargo, su llegada violó el reglamento de Procedimientos de Convenios y Contratos de la universidad porque, dada la cuantía del convenio a honorarios firmado, este debió ser licitado. Eso sin contar que no cumplió con la entrega de informes bimensuales ni menos atraer dineros externos a las arcas del plantel.

    La segunda es que Hortal estuvo casado con la hermana de Montt, quien fue el que lo recomendó con el exrector Galindo, situación que nunca se informó documentalmente al directorio. Es decir, no existen actas que den cuenta de ello.

    El mismo cruce parental se repitió con la sociedad BH Inversiones SpA -de propiedad de Hortal-, que prestó asesoría financiera en el Plan de Inversiones de la entidad académica, recibiendo un pago de $671 millones (más de 13 mil UTM). Atendida la cifra, debió convocarse a un concurso público, en vez de usar un formato de invitación privada, como señala la normativa interna.

    Lo anterior, es parte de una denuncia contra el exrector Galindo realizada por Claudia Letelier, académica de la Facultad Ciencias Veterinarias, Consejera Académica y expresidenta del Sindicato de Docentes del plantel, a mediados de 2019, hecho que decantó en la realización de la auditoría externa.

    Óscar Galindo, exrector | Agencia UNO

    El señor Pino

    La auditoría también reveló que Paula Bueno era al mismo tiempo hija del excontralor de la UACh y su contratación al plantel estudiantil se produjo “en forma directa”.

    “En consecuencia, no fue posible verificar la objetividad y efectividad del proceso de reclutamiento y de selección respecto a otros potenciales postulantes (…)”, señala el informe.

    Los viáticos y rendiciones de cuenta también fueron otro de los aspectos revisados. Allí la firma Crowe descubrió que el vicerrector de Gestión Económica y Administrativa, César Pino, realizaba esa función, pero al no existir una segregación de funciones, también resolvía los propios, actuando como juez y parte. Por ejemplo en la bencina para su auto particular.

    Y se destaca un absurdo: “Los viáticos y las rendiciones de gastos del Sr. César Pino, son generados y autorizados por el mismo Sr. Pino”.

    Otra anomalía detectada fueron los pagos realizados a la empresa Producción en Vivero y Cultivo Forestal y Apícola, Neri Carrasco EIRL.

    En junio de 2019 Óscar Galindo invitó a participar del Comité Asesor Externo, dependiente de la Dirección de Vinculación con el Medio, a Jaime Büchner, quien es cónyuge de Neri Carrasco, y quien, además, funge como gerente de operaciones de la empresa de su esposa.

    Lo invitación fue lo de menos. Lo relevante es que entre el 1 de enero de 2018 y el 19 de septiembre de 2020, la administración de la Universidad Austral de Chile pagó durante ese período casi $100 millones a la empresa de Neri Carrasco por compras que también debieron ser concursadas. Esto, según la auditoría, representa una “desviación” a las normas convenidas en los procedimientos de convenios y contratos internos.

    La familia Muñoz

    Zita Muñoz trabaja actualmente como coordinadora administrativa de un programa interno para el acceso a la educación superior y además es coordinadora de la Unidad de Responsabilidad Social de la UACh. Zita Muñoz es la esposa del exrector Galindo.

    Yislen Muñoz es la hermana de Zita. Coincidencia, también es funcionaria de la UACh. Es la coordinadora regional del Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior, conocido como el PACE. Tampoco se realizó un concurso público para su llegada.

    Gloria Moll, según la auditoría, es prima hermana de la madre de Zita y Yislen, y presta servicios de traslado del equipo que administra el PACE. Entre el 6 de abril de 2019 y el 8 de junio de 2020, Moll ganó más de $16 millones vía contratación directa por esta función.

    Karolina Pradines, aunque pariente lejana de Moll, es prima de la pareja de Yislen Muñoz, hermana de Zita Muñoz quien es cónyuge del exrector. A través de su EIRL, Pradines ganó una cifra superior a los 41 millones por servicios de catering, entre el 1 de septiembre de 2017 y el 22 de abril de 2020. La auditoría no pudo acreditar si los precios estaban acordes al mercado y menos si era la mejor oferta.

    Origen

    A mediados de 2019 la académica Claudia Letelier, recibió de un exalumno una serie de documentos que daban cuenta, por entonces, de irregularidades en el plantel sureño.

    “Con esos antecedentes, hice algunas consultas y comienzan a llegar más documentos y relatos de lo que ocurría. Luego (…) comienzo a ordenar la información y armé un documento que presenté a los decanos (…) en pleno”, detalla Letelier.

    Y agregó: “Lamentablemente (…) la gran mayoría de la comunidad universitaria no confía en la capacidad, imparcialidad y libertad de investigación de la contraloría interna. Por ello, el Consejo Académico, compuesto por los decanos, los consejeros académicos y el equipo de rectoría -también cuestionados-, deciden externalizar la investigación”, dice.

    “A pesar de realizar su trabajo en plazos muy breves, (la auditoría) concordó casi en su totalidad con la denuncia, excepto en algunas situaciones (…) por no contar, al parecer, con los documentos necesarios para poder cotejar o contrarrestar la denuncia”, insistió.

    Luego de la renuncia de Galindo, los sindicatos de la UACh decidieron presionar para la salida del expresidente del directorio, Carlos Montt, quien el pasado jueves oficializó su salida, lo cual depuso las movilizaciones de los gremios de la universidad.

    Pese a lo anterior, Claudia Letelier, la denunciante, anuncia que su sindicato estudia presentar acciones legales contra quienes resulten responsables, luego de estudiar en profundidad el contenido de la auditoría externa.

    Lea la auditoría aquí:

    Respuestas

    La Unidad de Investigación de Radio Bío Bío se contactó con el exrector, Óscar Galindo, quien cuestionó la calidad de la auditoría externa, la que a su juicio presenta una “gran cantidad de errores, imprecisiones y ambigüedades”.

    Sobre las observaciones a las empresas contratadas con nexos con funcionarios de la institución, Galindo fue enfático en aclarar que “la Contraloría de la universidad descartó los conflictos porque se trata de proveedores que participaron en licitaciones en las que se contrata anualmente a decenas de pequeñas empresas de transportes y alimentación”.

    Y agregó: “Para los proyectos financiados con fondos públicos y que son controlados por el Estado y auditados periódicamente por la Contraloría General de la República, jamás hemos tenido una observación al respecto”.

    Respecto a la situación de su cónyuge, Zita Muñoz, Galindo explicó que ella trabaja desde el año 2007 en la UACh, mucho antes de su elección como rector del plantel y que sigue en el mismo puesto “de siempre”.

    Además reveló que su caso de parentesco no es el único al interior de la casa de estudios. “Muchas autoridades, académicos y funcionarios tienen familiares trabajando, en algunos casos en las mismas unidades, incluso con dependencia jerárquica, y estoy seguro de que no existen irregularidades en ninguno de esos casos, que por lo demás son muchos”, dijo.

    “Nuestra universidad tiene que avanzar en políticas y normativas más claras de prevención de potenciales conflictos de interés en todos los niveles de la organización y en ello estábamos trabajando”, concluyó.

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