Fotografía: Jaime Silva (BBCL)

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  • Pese a estar prohibido por el Senado, Jacqueline Van Rysselberghe contrató a Olga Osses Klein, quien ha participado como lobbista en numerosas ocasiones. No obstante recibir un sueldo en el Congreso que supera los 2,2 millones de pesos hizo varias gestiones a favor de la empresa de su marido, compañía que se embolsó 32 millones de pesos del Estado por un proyecto habitacional en la región del Bío Bío.

    “Queda prohibida la contratación, con cargo a las asignaciones parlamentarias destinadas a personal de apoyo y/o asesoría externa, de funcionarios públicos, lobbystas o gestores de intereses particulares”.

    Así versa la resolución del Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias, fechada el 4 de junio de 2018, que regula la contratación de asesores de los miembros de la Cámara Alta. Pese a ello, la senadora Jacqueline Van Rysselberghe cuenta entre sus filas con Olga Osses Klein, quien -no obstante recibir un sueldo que supera los $2,2 millones de parte del Estado- participó de numerosas reuniones a favor de la empresa de su marido.

    La compañía familiar, a su vez, se embolsó recientemente $32 millones en el marco de un proyecto de viviendas sociales que actualmente se lleva a cabo en Hualpén, región del Bío Bío.

    Las influencias y redes de Olga Osses Klein -que están conformadas por un extenso entramado que incluye a miembros del aparataje estatal y a exautoridades- la revela hoy BioBioChile.

    Las reuniones

    Olga Osses Klein funge como personal de apoyo del Senado, labor por la cual percibe un sueldo de $2.280.000. Pese a ello, entre entre 2016 y 2019 se reunió en al menos 20 oportunidades con funcionarios públicos, que van desde técnicos hasta altos directivos, entre ellos el ministro de Vivienda y Urbanismo de la época, Cristian Monckeberg.

    El desglose de los encuentros aportan detalles intrigantes del rol del brazo derecho de la timonel de la UDI. En dos oportunidades actuó en representación del Comité Cabo Aroca, un proyecto habitacional que se desarrolla en Hualpén que contempla una inversión de más de $5.100 millones y que busca beneficiar a unas 140 familias; mientras que en otras cuatro lo hizo en favor de ella misma.

    Hasta ahí, todo bien.

    Sin embargo, en el listado de reuniones se observa que en cuatro audiencias actuó en calidad de lobbista (o gestora) en favor de una EGIS que ella conoce muy de cerca: Bioconstruye, entidad patrocinante que fue fundada por su hermana en 2009, y que actualmente cuenta como único socio a su marido, Daniel Enrique Gallardo Contreras.

    En buenas cuentas una Entidad Patrocinante (EP) o EGIS es el organismo que presta asesoría especializada al Minvu en iniciativas de viviendas sociales, tal como es el caso del Cabo Aroca (conocido también como CNT Sagrado Corazón). Entre sus funciones aparecen guiar a los postulantes y también planificar y desarrollar los proyectos de arquitectura e ingeniería.

    Dicho de otro modo, a la EP se le entregan “las llaves” del proyecto para su concreción, lo que también implica ayudar a los vecinos a encontrar a la empresa constructora, la que en esta oportunidad -y tal como se verá más adelante- también aparece vinculada directamente no solamente a la asesora de Van Rysselberghe, sino también al director de la Corfo en La Araucanía.

    Así las cosas, BioBioChile constató que la EGIS elegida para dicho proyecto habitacional -que irá en beneficio de 140 familias- terminó siendo justamente Bioconstruye, la misma por la que Olga Osses Klein hizo lobby y la misma que es propiedad de su marido.

    Por este concepto, la compañía familiar se embolsó 1.119 UF, equivalente a más de 32 millones de pesos (con cambio actual).

    Y no sólo eso, pues este medio descubrió que quien firmó el convenio con la entidad -que permite que ésta pueda ofrecer sus servicios al Minvu- fue el exseremi del ramo en el Bío Bío, Emilio Armstrong, muy vinculado a Van Rysselberghe.

    Es tanta la cercanía, que Armstrong fue elegido en 2012 por el clan para que fuera el sucesor de Jacqueline en la alcaldía de Concepción. Incluso, la familia de la senadora y su antiguo equipo de colaboradores le diseñaron la campaña a quien se hiciera conocido durante el proceso por su lema “Que la fuerza te acompañe”. La ofensiva, sin embargo, terminó en nada. Perdió ante el actual alcalde de Concepción, Álvaro Ortiz.

    Pese a la fuerte derrota que supuso al gremialismo perder el sillón de la capital regional, después de tres periodos consecutivos, al año siguiente el arquitecto volvió a ser respaldado como abanderado UDI, esta vez al Consejo Regional, puesto que finalmente obtuvo.

    En marzo de 2018, asumió como seremi de Vivienda y Urbanismo del Bío Bío, cargo al que renunció un año después aduciendo problemas familiares. Actualmente, Armstrong goza de un puesto en Houston, Estados Unidos, donde representa a ProChile. Percibe un sueldo mensual de 6 mil dólares, equivalentes a más de 4,6 millones de pesos, según documentos que pudo revisar este medio.

    La constructora

    Tal como se adelantó, las redes de Osses Klein no terminan aquí. La empresa escogida para concretar el proyecto -cuya inversión total asciende a $5.100 millones- es la Constructora WPF, otra firma que ella conoce muy de cerca.

    La compañía fue fundada a comienzos de 2019 en Temuco, por Waldo Alfredo Rodríguez Salazar y los hermanos Esparza González: Felipe Alberto y Patricio Andrés.

    Este último actualmente se desempeña como director de la Corfo en la región de La Araucanía, donde percibe una renta bruta de $5.853.550 y cuya sociedad -en medio de la tramitación del CNT Cabo Aroca- registró un notable aumento de capital: pasó de $842 millones a $2.791 millones.

    Justamente, según los registros de audiencias públicas, el grueso de las reuniones de Osses Klein se realizaron en representación del padre de los hermanos encargados de las obras en Hualpén, quien lleva el mismo nombre del director regional de la Corfo y que es dueño de Inespa, otra constructora que lleva adelante iniciativas habitacionales con subsidio del Estado.

    Precisamente, en los últimos cuatro años Osses Klein representó a Inespa o a su dueño en al menos nueve oportunidades, todas con especial énfasis en el plano regulador intercomunal de Chillán y Chillán Viejo (Prich), que actualmente está siendo actualizado por el Minvu.

    La relación

    Jacqueline Van Rysselberghe y Osses Klein se conocen por más de una década. La asesora, en efecto, fue funcionaria de la Municipalidad de Concepción cuando la senadora se desempeñó como alcaldesa.

    Ya al final de su periodo, la Contraloría destapó un cuantioso escándalo dentro de la casa edilicia, al constatar que más de una veintena de trabajadores habían percibido cifras que fluctuaban entre los 4 y 25 millones de pesos (para cada uno) por horas extras que no se comprobaron. Dentro del largo listado para 2009 y 2010, aparece Osses Klein, por un monto superior a los $10 millones.

    Según establece el informe del organismo de control, la ejecución de dichas labores extraordinarias se encontraban ordenadas a través de decretos alcaldicios, los cuales no especificaban las labores a ejecutar en tales periodos.

    Cuando dejó su cargo como autoridad comunal y fue presentada como intendenta del Bío Bío, Van Rysselberghe llevó a Osses Klein como su jefa de Gabinete, donde la asistente social percibió un sueldo superior a los $2,2 millones.

    Allí también estuvo en el ojo del huracán, luego de que durante la Comisión Especial Investigadora de la Administración y Gobierno de la Región del Bío Bío en el Periodo de la Intendenta Jacqueline Van Rysselberghe, se le acusara de otra irregularidad.

    Según consta en los registros de la instancia, en medio de la reconstrucción luego del terremoto del 27 de febrero de 2010 el Ejecutivo dispuso la entrega de kits para mejorar las viviendas que habían quedado muy a mal traer en Dichato, Cocholgue, Tubul y Llico y que básicamente consistían en materiales de aislación, madera, techos y otros, a fin de hacerlas un poco más habitables.

    De acuerdo a lo expuesto en esa oportunidad por Pedro Venegas, exjefe del Departamento de Administración y Finanzas de la Intendencia, fue precisamente Olga Osses Klein quien quedó a cargo de esa operación, al ser una funcionaria de exclusiva confianza de la entonces intendenta Van Rysselberghe.

    Como responsable debía vigilar la adquisición de kits de materiales y la entrega y recepción conforme de los productos que las familias de necesitaran.

    En dichos conjuntos se invirtió un total de casi 92 millones de pesos, por los que más tarde se solicitó a Osses Klein rendir cuentas de la gestión encomendada.

    “Nunca se obtuvo respuesta y, por lo tanto, se desconoce a quién se entregó esos kits de reparación y en qué cantidades”, expuso el denunciante.

    Este último apuntó en la ocasión que no sólo no se le respondió ante su requerimiento, sino que se le despidió arbitrariamente de su cargo, “por haber realizado la fiscalización que la ley y sus principios le obligaban”.

    De vuelta al Cabo Aroca: las respuestas

    Según cuenta Mónica Garrido, dirigenta histórica del Comité Cabo Aroca, fue ella quien convenció a Olga Osses Klein para que la EGIS de su familia tomara el proyecto, puesto que no había ninguna entidad disponible en todo Concepción.

    A pesar de que la asesora de la senadora se mostró reticente por los problemas que le podría acarrear -afirma Garrido- finalmente accedió con el único objetivo de ayudar a las familias.

    Lo mismo ocurrió con la constructora. La dirigenta señala que no logró asociarse con una firma de su gusto, por lo que solicitó un listado de las mejores evaluadas en el Serviu. Así partió -indica- un largo peregrinaje que terminó con una reunión con uno de los ejecutivos de la empresa.

    De acuerdo a su testimonio, en ningún momento fue presionada por Osses Klein para inclinarse por esa opción y asegura que ella estuvo siempre al tanto de los vínculos de la EGIS con esa constructora.

    Lo propio asegura el director de la Corfo en La Araucanía, quien califica todo como una “coincidencia”.

    Según apunta, ellos fueron contactados por Garrido mientras terminaban otro proyecto en Chiguayante, lo que resultó “atractivo”, pues una vez concluidos los trabajos allí, se limitaron solamente a mover trabajadores y maquinarias a Hualpén para poner en marcha las obras.

    “Este proyecto lo tenía una constructora que se llamaba García Gross y este señor quebró y quedó botado el proyecto (…) presentamos la propuesta a los dirigentes y ellos en asamblea nos eligieron”, detalla.

    Requerida por BBCL, la senadora Jacqueline Van Rysselberghe dijo no conocer qué es el Cabo Aroca, antes de cortar la llamada abruptamente. Pese a que se insistió vía escrita para que aclarara el rol de su asesora, no se obtuvo respuesta.

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