Fotografía: Captura

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  • Desde una limusina negra bajó un grupo de encapuchados lanzando y repartiendo panfletos a la salida de la Clínica Alemana de Vitacura, el 13 de marzo pasado. La empresa de salud se vio envuelta en el contexto del miedo al coronavirus, al estallido social y presentó una querella por "Ley Antisaqueos". Pero hay otra versión. Y es que un grupo de artistas realizó una performance, ironizando, criticando al modelo, burlándose del "bon vivant" de las estrellas de Hollywood al interior de un auto de lujo. Miedo y humor, sospecha y crítica están hoy enfrentados a lo que la justicia dictamine. De todo lo anterior quedó un registro digital que revela la Unidad de Investigación de Radio Bio Bío.

    Hay sensibilidad en el ambiente, preocupación, porque el coronavirus no perdona. Elige a quien tiene cerca y ahí se aferra. De seguro el emoticón más usado de WhatsApp es el que usa una mascarilla. Miedo y humor conviven a diario para hacer frente a un contexto donde abunda lo desconocido. Esa mixtura puede provocar también actos que terminan en una cadena de errores, donde distinguir entre lo uno y lo otro se vuelve imposible.

    Un ejemplo de dónde comienza la risa, la ironía, la crítica y termina en los límites de la ley, ocurrió el pasado 13 de marzo a las 13:15 horas en las afueras de la Clínica Alemana de Vitacura. La escena es rápida.

    Inusualmente, un grupo de encapuchados llega en una limusina negra. A lo largo de sus puertas lleva un cartel que dice “Eat The Rich” (comerse al rico). Interrumpen el tránsito. Impiden el acceso al recinto. Luego se bajan y lanzan panfletos. Incluso, uno de ellos intenta entrar al centro asistencial y los guardias -con toda diligencia- impiden que ello ocurra. Los pacientes se alarman. Otro sujeto graba todo lo ocurrido. Luego, junto a un Jeep Grand Cherokee, huyen a toda velocidad por Manquehue.

    Esta es la versión que el centro de salud privado dejó plasmada en la querella criminal que interpuso ante el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, donde invocó la Ley Antisaqueos o Antibarricadas. Tal como lo informó Radio Bío Bío, ya fue admitida a tramitación.

    Sin embargo, en los peores contextos, existe una segunda mirada.

    El mismo 13 de marzo a las 13:15 horas, un colectivo de arte que tiene como curador responsable al disruptivo artista chileno Francisco Papas, grababa un video a todas luces irónico, crítico e hilarante. En él un encapuchado muestra las nalgas a la cámara desde el vehículo de lujo mientras recorre las calles del sector oriente de Santiago.

    En la limusina negra jóvenes brindan con copas vacías ironizando el “bon vivant” de las estrellas de Hollywood o de cualquier farandulero de moda en Los Ángeles. Se escuchan gritos y risas. Los desconocidos -algunos de los cuales incluso visten capuchas con referencias a un popular anime– reparten panfletos a un automovilista, a un motociclista, incluso a funcionarios de la clínica -que ríen sorprendidos-, como si fuesen flyers convocando a un evento. Y todo al ritmo de un trap.

    En el registro se junta todo. Miedo por quienes observan con distancia; humor, crítica e ironía de quienes pretenden crear una imagen distinta del miedo.

    Las imágenes grabadas durante esos momentos, que la clínica califica como delitos y los artistas detrás de la producción rotulan como una intervención, una performance, lo revela la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

    El registro corresponde a una iniciativa artística, de performance, nacida en Madrid en 2006 del Colectivo Democracia, llamada Eat The Rich. Esta última tendría un correlato en Chile con la exposición ACAAb, por sus siglas en inglés (All Contemporary Artists Are Political) pero que fue suspendida por la pandemia.

    Lo componen artistas que van desde Estados Unidos, Uruguay, Guatemala y que forman parte del proyecto, como también otros de Yemen, Países Bajos, Palestina, Corea del sur. La lista es más larga.

    Francisco Papas, representando al colectivo, lamentó que la Clínica Alemana interpusiera una querella criminal en contra de lo que llamó una obra artística. En esa línea, desmintió las imputaciones, entre ellas, que se tratara de un hecho de violencia y que intentaran irrumpir en el centro de salud con fines delictuales.

    “Esta obra tenía un recorrido por el barrio alto de Santiago, de forma pacífica y artística, ya que todo tipo de acción crítica dentro de las comunas más privilegiadas impiden toda libertad de expresión y es inmediatamente reprimida, lo cual con esta querella queda en evidencia tal (…) ante una protesta pacífica que no duró más de dos minutos a las afueras del recinto, y en ningún momento se limitó a pacientes ni a transeúntes a hacer ingreso a las instalaciones o hacer uso de libre tránsito”, se lee en el comunicado que envió a este medio.

    Según esta versión, “ningún vehículo o persona obstruyó el funcionamiento de salubridad que debe cumplir un recinto hospitalario”, indicó.

    Sin embargo, la querella de la clínica indica lo contrario: “Durante el lapso en que se desarrollaron estos hechos, que deben haberse extendido por un lapso de unos cinco minutos, se interrumpió absolutamente el desplazamiento de las personas, y provocó gran conmoción en las personas que se encontraban al interior de la Clínica, en particular pacientes de distintas edades y condiciones, afectados por diversas patologías, que se encontraban a la espera de Consultas Médicas”. En el video, al menos, no se confirma la versión del querellante.

    Dineros

    Papas aseguró que la intervención fue financiada íntegramente con los recursos de los artistas que participaron del video y se quejó de que se mezcle el estallido social con la crisis del coronavirus, aunque sea difícil no mezclar los meses de tensión que ha vivido el país.

    “Nos parece impresentable y de una bajeza absoluta querer relacionar la molestia social por la cual se encuentra pasando nuestro país desde hace más de cinco meses con una pandemia que ha causado más de más de 16.000 muertes a nivel mundial”, insiste en su comunicado.

    Respecto del segundo vehículo que participó de la intervención, este pertenece al realizador visual -que se desempeña como fotógrafo y director de cine- José Miguel Araya, quien realizó un trabajo remunerado. La querella del centro de salud lo incluye como un participante de los hechos.

    Miedo y humor, exceso de celo o crítica social, lo cierto es que los ámbitos hoy están en manos de la justicia que resolverá hacia dónde se inclina la balanza.

    Altercado

    La Clínica Alemana ha hecho noticia la última semana. El 16 de marzo un joven de 24 años, entonces sospechoso de coronavirus, golpeó a uno de los médicos que lo atendía, luego de que le indicaron que, si no pagaba la cuenta, no le sería entregado el resultado del examen.

    El hecho terminó, previo cabezazo, con un hematoma en la cabeza del facultativo. Pero lo más grave fue que a una enfermera le bajaron la mascarilla y le tosieron en la cara, estando pendiente el examen final.

    El agresor, identificado como Hernán Paredes, resultó ser “negativo”, pero la preocupación de la afectada y todos quienes estuvieron a su alrededor de contraer el Covid-19 -durante 48 horas- de seguro es algo que no olvidarán.

    Lea el comunicado completo

    Lea la querella

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