Fotografía: El abogado Manuel Valderrama Escobar (a la izquierda) y su padre, el ministro de la Corte Suprema, Manuel Valderrama Rebolledo (a la derecha). / Facebook personal.

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  • Manuel Valderrama Escobar estudió en la Universidad de Chile y estuvo dentro de los 15 mejores alumnos de su generación. Se tituló en 2013, cuando juró en la Corte Suprema y, con poco más de dos años de experiencia, fue designado árbitro de una millonaria partición de un terreno que, en principio, parecía algo fácil, de rutina. Pero fue todo lo contrario. Valderrama pasó por un pequeño infierno cuando quiso concretar la operación: recibió golpes, se fue detenido por Carabineros y luego la Corte de Apelaciones de Santiago dejó sin efecto su partición y lo sancionó por escrito.

    El abogado es hijo del ministro de la Corte Suprema, Manuel Valderrama Rebolledo, relación que lo ha marcado en su vida laboral y ahora más, cuando lo acusan de haber utilizado el nombre de su padre para realizar la partición. Valderrama hijo niega eso y mucho más. En entrevista con Radio Bío Bío, da su versión sobre la polémica partición y el enjambre de relaciones cruzadas entre sus protagonistas.

    ¿Es difícil ser hijo de un ministro de la Corte Suprema? Se lo pregunto porque usted es abogado y las cosas pueden mezclarse.

    Nunca es fácil ser hijo de una persona conocida, sea quien sea. De la política, del Poder Judicial, la televisión. De seguro hay gente que le encanta. Para mí es una lata. Yo feliz por mi papá porque llegó donde llegó. Nosotros vivíamos en Punta Arenas, donde siempre fue conocido. Tengo el mismo nombre. Y claro, no es fácil. Sobre todo, cuando eres abogado y tienes el mismo nombre. Y esto porque el 99% de la gente que me he encontrado en la vida profesional si se han enterado, bien gracias, pero nunca he recibido un trato distinto, ni para bien ni para mal. Pero sí existe ese 1% de personas que cree, o va creer, que todo lo que has logrado en la vida es por tu papá.

    A veces pareciera que mi papá dio la PSU por mí, que entró a la Universidad de Chile por mí, que salió en cinco años sin reprobar ramos, que salió dentro de los mejores 15 alumnos de la generación con distinción máxima. Mi papá, que no habla inglés, se ganó la beca Fulbright; mi papá, que no habla inglés, estudia en Columbia. Sí, lamentablemente lo he escuchado. Y por eso mismo siempre quise estar lo más alejado posible del Poder Judicial, porque creo que tengo capacidades para hacer las cosas por mí mismo. De hecho, mi padre, hasta hoy, no creo que se sepa el nombre completo del estudio donde trabajaba, Bofill Mir & Álvarez Jana. Todo lo que he hecho desde que entré a la escuela ha sido por mi esfuerzo, por mis errores también, pero todo lo que he logrado y dejado de lograr ha sido por actuaciones propias. Tenía amigos que me decían: ‘se te hace más fácil derecho porque tus papás son abogados’.

    ¿A qué atribuye el tono y el peso de la sanción que le aplicó la Corte de Apelaciones de Santiago? Dice que actuó con inusitada rapidez, falta de ecuanimidad, falta de prudencia. Es un fallo muy duro.

    ¿A qué se refiere?

    Le reformulo la pregunta. ¿Por qué cree usted que la corte lo sancionó?

    Hice lo que para mí era correcto. Las cortes podrán decir después si yo actué correctamente. Ahora, por qué la corte usó esas palabras, bueno ese es un juicio de valor que no voy a emitir porque no me corresponde. No sé por qué usaron esas palabras: ‘inusitada rapidez’. ¿No es lo que se le critica a la justicia civil de que es excesivamente lenta? A mí me nombraron en 2015. La partición se demoró un año y medio. ¿Es inusitadamente rápida? Para mí un año y medio ya es mucho.

    Hay otro párrafo del fallo que es llamativo. Se lo leo: “Que solo cabe concluir que se trata de actuaciones que no pueden sino calificarse como faltas o abusos graves en el desempeño de su cargo que trascienden los desaciertos jurídicos cometidos, ya que no solo comprometen la disciplina judicial, sino dañan el prestigio y la respetabilidad de su labor jurisdiccional”. ¿Lo sorprendió?

    Repitamos: es un conflicto que debió resolverse de manera rápida. Y me critican también por haber actuado con inusitada rapidez. La resolución en sí se contradice.

    ¿Pero lo sorprendió la resolución?

    La verdad es que sí. No haré calificaciones ni descalificaciones. Pero realmente un proceso civil, privado entre las partes por principio general, ¿es algo que perjudica la labor judicial? ¿En serio? ¡Por favor! ¡No tiene ni pies ni cabeza! El fallo también habla de beligerancia. Pero en un año y medio no hubo beligerancia, sino hasta el remate. Si tú me dices que desde la primera audiencia ya se amenazaban con pistolas, combos y no sé qué más, mentira. En cada audiencia hablaban, nunca hubo beligerancia hasta el remate. Jamás hubo ni una descalificación. Todo era perfecto, hasta el remate.

    En este caso aparecen varios abogados. Quisiera saber si José Luis Pérez Calaf, el abogado de Minera Santa Laura en un inicio, fue a su matrimonio, si son amigos con su padre, y si su madre, quien es notaria y también abogada, es amiga de María Teresa Díaz, la ministra de la Corte de San Miguel, quien a su vez es la pareja de Pérez Calaf. ¿Puede referirse a esas relaciones?

    A ver, de mi padre, que es persona pública (…) Pero con mi madre, no, ahí sí que no.

    Le reformulo la pregunta, porque los vínculos son importantes para este caso. ¿Hay algún tipo de relación de amistad de su familia con el abogado José Luis Pérez Calaf?

    Pérez y Díaz no son amigos míos. Los he visto dos veces en mi vida.

    ¿A ella?, ¿a ellos dos?

    Las dos veces que los he visto, las dos veces estaban juntos.

    ¿Y en qué contexto lo vio? ¿Social o laboral?

    Social. Los vi en la casa de mis padres. Una o dos veces.

    Es decir, son amigos.

    No tengo idea. La verdad no sé. Bueno, amigos la verdad no son. Por una razón super simple. Nosotros vivimos en Punta Arenas. Y la primera vez que vi a esas personas fue cuando había egresado de la universidad. Si fueran amigos, los hubiera conocido antes. Y los he visto en contextos sociales con un millón de personas más, cuando había mucha gente. Te podría contar con los dedos de las manos los amigos de mi papá y ninguno de ellos es del Poder Judicial. Pero también puedo invitar a una persona que no es amigo, necesariamente, puede que me caiga bien.

    Tú sabes que el Poder Judicial tiene tanto de político como el Senado y la Cámara de Diputados. Acá se invita a los que se tiene que invitar. O sea, cuantas veces habré visto en la casa de mis padres gente que ni mi papá sabía cómo se llamaba. Obviamente, yo que no soy figura pública, invito solo a la gente que me cae bien, pero mi papá, específicamente, va a tener que hacer cosas que no sean de su agrado como otras que sí lo sean.

    ¿Cuántos arbitrajes ha hecho desde que es abogado?

    Unos seis o siete.

    ¿Siempre ligados a temas de terrenos o de otra índole?

    Es que hay que distinguir entre un arbitraje y una partición. Una partición es un arbitraje forzoso, donde existe la avaluación de bienes comunes que en este caso fue un terreno. Y los otros son comerciales y contractuales. He tenido de los dos.

    ¿Y este ha sido el de mayor valor?

    Sí, pero cuando recibí la notificación de que había sido nombrado árbitro, vi que el avalúo fiscal del terreno era bajísimo. Eran muy antiguos esos avalúos. Y claro, imaginé que era una cosa chica que tenía que partir. Jamás me imaginé que iba a ser así de grande.

    Es decir, se sorprendió de lo que era a lo que se transformó.

    Claro. Y eso fue una vez que la partición ya llevaba un año, pero se hizo la avaluación. Y ninguna de las partes acompañó una avaluación distinta de lo que aparecía en los certificados de avalúo fiscal. No era el momento procesal de hacerlo, de todos modos. Pero nadie lo hizo antes de que el perito hiciera la avaluación.

    Cuando lo nombran como árbitro, ¿la contraparte de Minera Santa Laura, es decir, la familia Padilla, se opuso a su nombramiento?

    No. Ninguna de las partes se opusieron en cuanto a la persona. Otra cosa que me sorprendió ahora es que me han llegado comentarios de cómo me llamo, de que mi papá es tal, de que soy joven. ¡Ninguna de las dos partes se opuso a que me nombraran como partidor!

    ¿Quién decidió su nombramiento?

    El secretario del tribunal civil, que también hace las veces de juez subrogante. Es un procedimiento estándar. Aquí, en el 99,9% de las veces, a menos que las partes vengan de acuerdo desde antes, se les pide pónganse de acuerdo para nombrar a alguien y nunca se ponen de acuerdo. Por eso le piden al tribunal y este nombra.

    Juan Cristi, el empresario de Minera Santa Laura, logró comprarle los derechos sucesorios a una de las hermanas de la familia Padilla en 2015. Por tanto, es un comunero más y pide la partición del terreno y se lo designa. ¿Cuál era la idea final? ¿Dividirlo en partes iguales y ahí terminaba el juicio o tenía que obligatoriamente a rematar el terreno?

    Eso no depende de mí. Eso depende única y exclusivamente de la voluntad de las partes y eso es lo que dice la ley. Y el proceso es super claro. Cualquier comunero puede pedir que se parta la comunidad. El principio es: nadie está obligado a permanecer en una comunidad. Y el procedimiento, de nuevo, es estándar. Las partes dicen si se ponen de acuerdo y esto es muy importante, porque para que haya cualquier adjudicación distinta a un remate en pública subasta, tiene que haber unanimidad de los comuneros. Y mira, tanto así que cuando queda la embarrada y los golpes, la familia, los hermanos Padilla, me decían: ‘tú no puedes rematar, porque nosotros somos la mayoría’. Entonces les dije, ‘pregúntenle a su abogado, a lo mejor no los están asesorando bien o no les está diciendo las cosas como objetivamente dice la ley’. Es decir, si una persona tiene el 0,1 % o el 99%, puede pedir que se haga un remate en pública subasta porque no hay acuerdo para la subdivisión. La ley protege a la minoría. Al final, es la forma más transparente de hacerlo.

    Usted designa un tasador, quien posteriormente entrega un informe de avalúo por el terreno que, según los hermanos Padilla, le rebaja un 67% del valor real, porque sobre las tierras pesaba una servidumbre minera que ya estaba expirada en tiempo formal. En su caso, cuando vio que el terreno valía un 67% menos, ¿no pensó en esperar que la servidumbre minera estuviera zanjada judicialmente primero y así ver mejores perspectivas económicas para las partes?

    Pero tú sabes que las pertenencias mineras se van renovando siempre. La primera vez se otorgan por un período determinado y posteriormente queda a criterio de los tribunales, pero por lo general las van extendiendo. Entonces no es mi labor meterme en tema de si la pertenencia minera está vencida o si la iban a renovar. Eso podrían ser seis meses o cinco años. Pero demos vuelta el argumento. Si yo decía, este terreno tiene una pertenencia minera que para mí está vencida, ¿entonces voy a tomar el valor sin la pertenencia minera? El asunto se habría dado vuelta y hoy estaríamos hablando de la vez que Minera Santa Laura dejó la crema en una audiencia. ¿Por qué? Porque me estaría arrogando facultades que no tengo. No puedo decir, esta pertenencia minera no vale nada.

    ¿Y entonces?

    Tengo que actuar objetivamente, con lo que tengo frente a mí. Lo que tengo es un perito al que nadie se opuso, que hizo una tasación con los antecedentes que tuvo. Actuar de otra forma habría sido objeto de las críticas de la minera. Ahora bien, me voy a salir de lo estrictamente judicial para entrar a la teoría conspirativa. Me imagino que sabes que la costumbre es que los honorarios de los árbitros sea cobrar el 10% de la cuantía, de cuánto es lo disputado.

    Sí, lo sé.

    ¿Qué me convenía? ¿Que el terreno costara lo que costó o un 67% más? Entonces, si aquí hay una teoría conspirativa, lo que más me convenía a mí era que costara cuatro mil, diez mil, veinte mil. Pero no fue así.

    Pelea en la zona oriente

    La familia Padilla lo increpó porque había una resolución judicial que le impedía realizar el remate. Luego de eso se da la pelea y después interviene Carabineros. ¿Es correcta la seguidilla de hechos?

    Sí, pero me gustaría agregar algunos detalles. Empezó la audiencia a la hora fijada, pero la persona de la recepción dijo que habían llamado al edificio, que había un aviso de bomba. No sé evacuó a nadie, pero en su oportunidad la persona del mesón me dijo que quizás teníamos que hacerlo. Yo dije que me avisara si iba a ser así. Cuando iba a dar inicio al remate estas personas comienzan a decirme que no puedo hacerlo, que ellos eran cuatro hermanos versus una persona. Y yo les dije que por favor hablaran con su abogado, pero se ofuscaron y cuando voy a iniciar el remate, uno de ellos se pone de pie y comienza a gritar que todo era una estafa. Te juro que es la primera vez en mi vida que estoy en algo así. Jamás me esperé que alguien fuera capaz de algo así, de llegar a un lugar y romper todo. Duró como cinco minutos.

    Fue una pelea larga, entonces.

    Sí, no sé. Puede haber sido menos. No sé. Lo cierto es que la persona de la recepción entró y le dije que por favor llamara a seguridad. Y a los diez minutos, habrán llegado los Carabineros. Ahí se los iban a llevar a ellos y cuando están en eso, uno de los hermanos Padilla les dice que le habíamos pegado a él también. No lo podía creer. Yo no puedo meterme en estas cosas. Cómo voy a estar agarrándome a combos. Ahí, entonces, el carabinero me dice que van a tener que llevarme a mí también.

    Uno de los hermanos Padilla dijo a Radio Bío Bío que cuando estaba dando inicio al remate, en medio de la pelea, usted mencionó el nombre de su padre, el ministro de la Corte Suprema, para asegurar que llevaría adelante sí o sí la partición. ¿Es efectivo aquello?

    Es absolutamente falso y la verdad no veo en qué tendría que ver que soy hijo de un ministro con que haga un remate sí o sí. No veo la relación, para nada. Te juro que no veo una cosa con la otra.

    Tras la detención de Carabineros, ¿a qué hora quedó libre junto al abogado Eduardo Lagos?

    No sé a qué hora habrán quedado libres las otras personas. Yo quedé libre solo. A la única persona que vi cuando me dijeron que me podía ir, fue a los dos hermanos Padilla, que los tenían más lejos, en una sala. Esto debe haber sido a las 12:00 o 12:30 horas.

    Después usted vuelve a hacer el remate y lo finiquita a eso de las 17:30 horas. De ahí, junto al abogado se van a la notaría Gomila. Parte de los argumentos del fallo tienen que ver precisamente con el tiempo que usaron para llegar desde El Golf 40 hasta el centro de Santiago, que fue sólo en media hora. ¿Ustedes alcanzaron a llegar en tan poco tiempo?

    No sé cómo habrán llegado las otras personas, pero yo me fui en Metro y llegué perfecto. No tengo auto.

    ¿En la notaría, entonces, ya estaban los abogados de la empresa?

    No sé si estaban ya, pero llegué y hablé con una funcionaria que nunca había visto, quien me dijo que ahí estaba la escritura. Firmé ante el notario y luego lo hizo el resto ahí mismo. ‘Yo ya firmé y ustedes se entienden ahora’, les dije.

    ¿Habló antes de extender estas escrituras con el notario Gomila?

    Hablé con una funcionaria.

    Pero usted lo llamó el 28 de marzo, identificándose y señalándole que tenía que extender unas escrituras de compraventa porque tenía que viajar al extranjero.

    Sí.

    ¿Es normal que se haga eso? ¿Cualquier ciudadano lo puede hacer?

    Absolutamente, pero ojo que yo iba a viajar al extranjero en un par de semanas y obviamente quería dejar ese tema solucionado. Le pregunté si era posible hacer esto y él me dijo hablara con la funcionaria. Así fue.

    Usted también envió dos correos con las escrituras antes que se hiciera el remate. ¿Cuándo lo hizo?

    El 29 de marzo, cuando estaban listas esas escrituras.

    ¿Es normal esta deferencia con usted?

    No es una deferencia. Para nada. De hecho, le pregunté si había tiempo, si se podía hacer. Y me dijo que sí, que no había problema. Yo trabajo súper rápido, no le pedí un favor. Se cómo funcionan las notarías. Cuando hay una transacción importante uno llama a la notaría y pregunta si hay una sala de firmas. El notario es un empresario del Estado, pero al final a él le conviene.

    ¿Era necesario que los abogados de la familia Padilla estuvieran presentes, o en su calidad de árbitro los representaba en ese lugar?

    Exactamente. Yo represento a la comunidad, tal como dice el Código de Procedimiento Civil.

    Cuando usted llama a Gomila lo apura diciéndole que viajará al día siguiente, pero en realidad se iba de viaje varios días después. ¿Es así?

    Me iba en una semana, diez días. A la persona que le estaba preguntando si es que había capacidad, uno debe darle alguna razón. Entonces, le dije que estaba cerrando ese tema, porque al final era una cosa completamente auxiliar. Lo que me interesaba era tener todo listo, cerrado, y lo llamé para hacerlo rápido.

    ¿Pero usted le contó al notario sobre la pelea que hubo antes de llegar a firmar la escritura?

    No. Para nada.

    ¿Si le hubiera contado, cree que habría aceptado hacer la escritura?

    Obvio que sí. Primero, ni siquiera lo pensé. ¿Cómo le iba a decir que me acababa de agarrar a combos? Es una cosa que no le compete a él. El notario no mira el fondo. Eso le corresponde a otra persona. Como tampoco a mí me correspondía evaluar las pertenencias mineras. Cada persona con su competencia y punto.

    Un remate sin autorización

    El 29º Juzgado Civil de Santiago, según la familia Padilla, le impedía realizar el remate. ¿Reconoce ese punto?

    Esa notificación nunca la he visto. No he visto el rol del proceso, no tengo absolutamente nada.

    La resolución dice que se le impide realizar el remate mientras se resuelvan una serie de recursos. El receptor concurre a una dirección suya y luego notifica al actuario, que es su ministro de fe. Usted dice que usted nunca vio la resolución, pero sí notificaron al actuario. Él debió contarle.

    Yo nunca supe de ese procedimiento.

    ¿Entonces su actuario omitió deliberadamente el asunto?

    A ver, deliberadamente es un juicio de valor. ¿Cómo voy a interpretar el actuar de una persona? Me encantaría, pero no leo mentes.

    Pero el hecho es que él no lo notificó a usted y era su actuario. ¿No le parece raro?

    La verdad es que no.

    De haber sabido que estaba notificado, ¿habría paralizado el remate?

    Sí, claro. Al menos habría averiguado de qué se trataba el punto.

    La familia Padilla dijo que en el momento del remate le muestran que existe esta resolución y que no puede llevar adelante el remate. ¿En algún momento no tuvo dudas de que podría ser cierto?

    No, esas personas nunca me dijeron ‘señor árbitro, usted está impedido de hacer el remate’. Nunca me dijeron una cosa así. El único argumento que usaron es que eran cuatro hermanos y podían hacer la partición como ellos quisieran por ser mayoría.

    Respecto del pago de la empresa por los terrenos. ¿Se paga antes, durante o después?

    Ellos depositaron un vale vista en la cuenta del tribunal. A mí me apareció en la cuenta al día siguiente, es decir, el 30 de marzo.

    Unos 2.228 millones de pesos.

    Así es.

    En el fallo de la corte se establece que usted mantuvo por casi un año el dinero en su cuenta. ¿Qué hay de eso?

    Eso es absolutamente mentira. Hay un documento que señala que la transferencia a la cuenta del tribunal es de julio de 2017.

    ¿Pero por qué está en su cuenta hasta julio el dinero, en circunstancias que el remate fue en marzo?

    Primero, quería saber qué pasaba. Después del remate renuncié al cargo (en abril), porque ya no tengo nada más que hacer aquí. No quiero que mi nombre siga figurando en esta cosa. Ya terminé el trabajo, está hecho. Las cortes verán el fondo. No tengo nada más que ver acá y como usted sabe, la partición está suspendida y no se podía hacer ningún tipo de actuación. Así que cuando llegó julio, me tenía que ir a estudiar a Estados Unidos y consigné el dinero en la cuenta del tribunal.

    Respecto de los honorarios. ¿Usted puede cobrar igual, independiente de que la empresa no pudiera quedarse con el terreno?

    No, ojo. Yo no he cobrado honorarios. El árbitro los sugiere, pero las partes son libres de recurrir contra la sentencia arbitral. Y al final es palabra de la Corte Suprema si los honorarios corresponden o no.

    El remate fue por 2.228 millones de pesos, pero en el documento de transferencia del dinero hay poco más de 2.043 millones de pesos. ¿A qué se debe la diferencia?

    Es precisamente el 10%.

    ¿Por qué los tiene usted?

    Es que es un monto disputado.

    ¿Así se hace?

    Sí. El que tiene la plata la mantiene, porque es un monto disputado, hasta que las cortes den su última palabra. Si está bien, se mantiene, si no, se devuelve.

    ¿El actuario también recibe dinero?

    La misma costumbre del 10% de honorarios que sugieren los árbitros, ocurre con el actuario, que en este caso es un funcionario judicial. Es el 1% en el caso del actuario.

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