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Karla Rubilar sobre irrupción de Republicanos y PDG: "Obliga a hacer las cosas diferente"

Sábado 02 julio de 2022 | 07:05

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Luego de ser diputada por 12 años, ejercer como intendenta de Santiago y desempeñarse como ministra de Desarrollo Social y Familia bajo el segundo gobierno de Sebastián Piñera, Karla Rubilar analiza el acontecer nacional desde otro prisma. Junto con asegurar que esperará a leer la propuesta de la nueva Constitución y así tomar una decisión con miras al plebiscito, asegura que "el proceso de cambios ya se inició y nada lo detiene".

Pese a que votó Apruebo en las elecciones de 2020 para tener una nueva Constitución, Karla Rubilar aún no tiene clara su decisión para el Plebiscito de septiembre próximo.

En conversación con BioBioChile, la exparlamentaria indica que el proceso constituyente ha tenido “de dulce y de agraz”. Y señala que hay un porcentaje importante de la Convención que asegura no haberse sentido escuchado.

“Creo que es súper relevante decirlo y esa sensación me preocupa, me duele, no era lo que yo esperaba bajo ningún parámetro”, menciona.

Dentro de las decisiones adoptadas por el órgano constituyente que no comparte, está el de la eliminación del Senado. “Un régimen presidencial requiere de un contrapeso en el Congreso”, acota.

A su vez, la exdiputada plantea cuáles son las razones por la que la centro-derecha no ha tenido buenos resultados, tanto en la elección presidencial como en la de convencionales. “Hemos sido un sector político que no ha sido capaz de llegar a esos sectores que se han sentido no escuchados por nosotros mismos”, argumenta.

Junto con descartar que haya sido un error el hecho de que Chile Vamos le haya entregado su apoyo a José Antonio Kast en las elecciones que dio por ganador a Gabriel Boric, asegura que la actual oposición se ha diferenciado sustancialmente de la que hubo en el último gobierno de Piñera, aseverando que ésta ha sido mucho más constructiva.

Evaluación de la Convención

-Cuando restan sólo dos días para la entrega del borrador. ¿Qué le pareció, en general, el trabajo de la Convención Constitucional? Personeros de la centro-derecha han criticado la labor del órgano constituyente, argumentando que ha tenido un ánimo refundacional.

Lo primero es que yo soy una convencida de que Chile ya se manifestó respecto de que quiere cambios y quiere una nueva Constitución. Eso lo hizo en el Plebiscito del 25 de octubre de 2020, donde casi un 80% de los chilenos votó Apruebo y yo soy una de ellas. Y eso yo creo que no cambia ni un ápice, independiente del resultado del Plebiscito del 4 de septiembre.

Hay un camino que tiene que estar trazado en cualquiera de los dos escenarios para llegar a los cambios que la ciudadanía anhela y que de forma transversal solicitó y se manifestó en ese Plebiscito. Pienso que es súper importante poner eso en un piso.

Dicho eso, creo que el proceso tiene de dulce y de agraz. Yo diría que sin lugar a dudas lograr conformar una convención que tuviera representantes paritarios, que tuviera representatividad de los pueblos indígenas y que además pudiera tener el espectro incluso más allá de los partidos políticos, por supuesto que es un avance importantísimo en materia de participación.

Que podamos tener la oportunidad de decidir nosotros, en un Plebiscito de salida, si ese texto que es el que se nos va a entregar el lunes creemos que es el texto que nos va a acompañar y que va a construir la casa de todos, también es una buena noticia. Porque finalmente vamos a ser los ciudadanos los que vamos a determinar si este texto cumple o no con las expectativas que la gente tiene.

Eliminación del Senado

-La Convención aprobó el fin del Senado para 2026. ¿Qué le parece esta medida?

Como te decía, tiene cosas buenas y otras que no son tan buenas. Efectivamente el sector de Chile Vamos, de la centro-derecha e incluso parte de la centro-izquierda ha manifestado a sus representantes que no se sintieron incluidos dentro del proceso, muchos de ellos con palabras de desilusión y de tristeza.

Yo hablé con varios convencionales y una de las que más me impactó fue cuando conversé con Bárbara Rebolledo, una mujer que yo diría que es bastante de centro, una mujer que llegó con mucha esperanza a ser parte de este proceso constituyente y decía con mucha tristeza que no se había sentido parte, que no se había sentido escuchada.

Hay un video que ha estado circulando en el que dice que ella falló. Que no le pudo cumplir a las personas que confiaron en ella, porque muchas de las iniciativas que eran buenas, y que ella presentaba, terminaban siendo dejadas de lado sólo por sentir que venían de un sector político que tal vez no debería ser escuchado con la fuerza que otros creían.

Yo creo que es un proceso que lamentablemente tiene una sensación de un porcentaje importante de la Convención de no haber sido escuchados, y eso es muy malo, porque no era lo que queríamos quienes empujamos con fuerza el Apruebo. Creo que es súper relevante decirlo y esa sensación me preocupa, me duele, no era lo que yo esperaba bajo ningún parámetro.

Dicho eso, a mí no me gusta la eliminación del Senado. Un gobierno requiere sin lugar a dudas tener contrapesos dentro del poder legislativo, y esos contrapesos se logran con mucha mayor fuerza cuando es un régimen presidencial como el que estamos manteniendo, más allá que se haya atenuado en ciertas instancias.

Un régimen presidencial requiere de un contrapeso en el Congreso, y ese contrapeso habitualmente no se da en una Cámara. Esa Cámara única generalmente es de otro tipo de régimen, no de los presidenciales, entonces la sensación que uno tiene con la eliminación del Senado es que se ha caricaturizado la labor que ha hecho el Senado.

Yo fui parlamentaria por doce años, estuve en la Cámara de Diputados, y eso no me permite no haberme dado cuenta del valor importantísimo que significaba el tener una segunda Cámara revisora, el valor que tenía el poder darle una segunda vuelta a la discusión. Si aquí el problema era la demora en los tiempos de las leyes, lo que podría ser una demanda súper legítima, era más lógico haber entregado ciertas normas en los límites de tiempo en la tramitación de los proyectos de ley.

A mí me preocupa no tener esta segunda reflexión. Me preocupa que tengamos una Cámara todapoderosa de diputados y diputadas, que finalmente va a ser lo único que valga. Porque esta Cámara de las regiones va a haber algunas cosas y temáticas, si bien va a poder medir algunos temas, finalmente el poder definitivo de resolución va a seguir en la Cámara de diputados y diputadas. Y usted sabe que esa Cámara es proporcional porque se elige por la cantidad de habitantes, entonces va a tener mucha voz de Santiago, de Valparaíso y Concepción, pero poquita voz de las regiones que tienen menos habitantes, y eso se contrapesaba mucho más con el Senado.

Finalmente, siento que se caricaturizó al Senado, se le culpó de no haber avanzado en los temas que la ciudadanía quería, cuando en realidad probablemente tuvimos otros problemas, como no haber sido capaces de ponernos de acuerdo en decidir cuál era el camino de esas reformas, e incluso esos mismos quórum que hoy día se está viendo rebajar para cambiar la Constitución fueron sin duda cerrojos.

Polémica por invitaciones a ceremonia

-Uno de los temas más comentados ha sido el de la invitación de personas como Daniel Jadue y Victor Chanfreau -por parte de convencionales- a la ceremonia de entrega del borrador de la Constitución. ¿Qué opina usted al respecto? ¿Respalda la decisión de los expresidentes de no ir a la ceremonia?

Todas las decisiones que uno toma tienen que ir en coherencia y en concordancia. Cuando la primera información que tenemos es que no se va a invitar a los expresidentes a un acto e hito tan relevante como la entrega del documento que se trabajó para la creación de una nueva Constitución, que va a ser plebiscitada, y la explicación para no invitar a los exmandatarios, quienes además representan a todos los sectores políticos, haya sido el aforo, y finalmente terminemos con invitaciones a otras personas sobre las que yo no haré ningún juicio de valor, sino que se haya podido invitar a otras personas que probablemente no tienen la relevancia en la historia de nuestro país como sí la tienen los diferentes expresidentes, finalmente uno siente que había otra discusión y otra razón para no invitarlos.

Y la teoría de que finalmente muchos pensaron en esto como un proceso refundacional y no de mejora en las base sustancial de todos los temas que teníamos pendientes pero reconociendo lo bueno que habíamos realizado en este país, toma fuerza y asidero. Porque la ciudadanía no entiende de que la razón de no haber invitado a los expresidentes fue por aforo y sí hubo otros invitados que finalmente generan muchos más cuestionamientos y división. No generan más unidad como habría sido tener a los cuatro expresidentes en este proceso.

Por supuesto que frente a eso uno siente que los cuatro, con sus diferentes matices y formas reflejadas en sus cartas con sus decisiones de no asistir, tienen razón y que finalmente también hay un llamado de atención, cada uno en sus diferentes maneras, de que la institucionalidad hay que respetarla, que lo que hemos construido entre todos se valora.

¿Apruebo o Rechazo?

-Usted mencionó que votó por el Apruebo en el Plebiscito de 2020. En relación a la votación de septiembre próximo, ¿usted se estaría inclinando más por el Apruebo o por el Rechazo?

Yo siempre dije, y así lo voy a cumplir, que iba a esperar el 4 de julio para tener el texto definitivo. Aquellos que nos jugamos muchísimo por tener una nueva Constitución, fuimos parte importante del acuerdo del 15 de noviembre, yo estuve ese día en que el Presidente Sebastián Piñera llamó a un gran acuerdo por la paz, la justicia social y la nueva Constitución en circunstancias súper difíciles.

El sector al que representamos probablemente quería otro camino, y en ese sentido el Presidente fue muy valiente al atreverse a hacer ese llamado, y soy una convencida, de corazón, de que este país requiere cambios y requiere una nueva Constitución. Por eso tenemos que esperar este proceso que termina el 4 de julio y revisar con mucho detalle para sopesar los cambios que se entregan en esta nueva Constitución y qué significan a futuro.

Eso es lo que haré. El 4 de julio voy a leer con mucha detención el texto y voy a tomar una decisión pensando en si efectivamente este texto, porque insisto, el proceso de cambios se inició y nada lo detiene, lo que vamos a votar el 4 de septiembre es si este texto va a ser el que nos va a comandar en los próximos 50 o 100 años. Y si este texto es el que nos dará la casa de todos para poder después tener leyes que cumplan las expectativas de todos y cada uno de los chilenos, no de algunos nomás.

Autocrítica en el sector por malos resultados

-La derecha perdió con amplio margen la segunda vuelta presidencial, pese a haber ganado la primera. A su vez, tuvieron muy malos resultados en las elecciones para constituyentes. ¿Cuál es la autocrítica que se debe hacer en el sector?

En primer lugar, creo que hubo un candidato presidencial, que hoy día es el Presidente Boric, que fue capaz de encarnar un proceso de esperanza, un proceso respecto de que se iban a hacer las cosas de una forma diferente, y además fue un candidato presidencial que cambió muchísimo de la primera a la segunda vuelta. Fue un candidato que logra llegar mucho más al centro, e incluso llega a cambiar muchas de sus posturas para poder abrir el espectro electoral que no lo había acompañado en la primera vuelta, con una mística diferente y un sentido de ética que es digna de destacar. Levantó a muchísimos jóvenes, generó un llamado a un sector electoral que habitualmente no participaba y yo creo que eso es un mérito muy importante del presidente Boric.

En segundo lugar, yo creo que hemos sido un sector político que no ha sido capaz de llegar a esos sectores que se han sentido no escuchados por nosotros mismos. Hablo de los mismos jóvenes, quienes sí se sintieron motivados por el presidente Boric. Hablo de los mismos pueblos originarios. Hablo de todos aquellos que creen en que es importantísimo combatir el cambio climático y tomar las banderas medioambientales para que finalmente tengamos un futuro todos nosotros y por supuesto las nuevas generaciones. Hablo de las mujeres y de las diversidades sexuales. Entonces, siento que nosotros nos hemos autoexcluido de grupos en los cuales nosotros también tenemos mucho que ofrecer. Hablo del mundo cultural también.

Creo que nos falta muchísimo como sector para ser capaces de enarbolar estas banderas y no entregárselas a los sectores de izquierda como si fueran patrimonio exclusivo y excluyente de ellos. Pienso que el trabajo en la calle, en los territorios, en las comunas populares y en las ollas comunes lo hemos ido dejando de lado. Y es necesario volver a tomarlos con mucha fuerza y ahínco, y creo que eso es responsable de los resultados que efectivamente tuvimos.

Figura de José Antonio Kast

-A usted se le ha visto en lives con José Antonio Kast. ¿Votó por él en las elecciones pasadas? ¿Votaría por él en futuras elecciones?

Efectivamente yo tengo una relación de mucho cariño hacia José Antonio Kast. Lo conocí en el Congreso, forjamos una relación cercana pese a que tengo profundas discrepancias en muchísimos temas.

El aborto en tres causales probablemente es una de las políticas públicas de las que más se me recuerda, como la que dio su voto en la Cámara de diputados en mi último periodo como parlamentaria. Fui el único voto de derecha además en la Cámara, y después en el Senado lo dio Lily Pérez. Tenemos profundas diferencias en muchos temas pero no tiene nada de malo eso, porque finalmente lo importante es que uno tenga argumentos y pueda debatir con altura de miras, sobre todo cuando uno le tiene cariño.

Yo soy parte de un conglomerado, él ganó efectivamente y pasó a la segunda vuelta, y sin duda alguna en ese sentido uno tiene que cumplir con ciertos compromisos. Personalmente tengo diferencias importantes en muchos temas con José Antonio, pero creo que él es un hombre muy correcto, que tiene un plan, un proyecto y que fue capaz de aunar a un 45% de los chilenos y chilenas, frente a un candidato importantísimo como el Presidente Boric.

-Pese a sus diferencias, votó por él

Efectivamente. Soy parte de un conglomerado, es lo que corresponde realizar. Efectivamente tenemos diferencias con él en muchos temas, pero creo que es importante decir que yo soy una mujer mucho más de centro, soy una mujer mucho más liberal en diversos temas, sobre todo en los valóricos. Y creo que va a haber una enorme cantidad de liderazgos que van a ir naciendo hacia el futuro, que vayan recogiendo muchas más ideas que creo que hemos ido dejando excluidas del debate de lo que es la centro-derecha.

-¿Usted cree que Chile Vamos cometió un error al entregarle su apoyo a José Antonio Kast?

Yo creo que nosotros hicimos lo que correspondía hacer. Somos un conglomerado que presentó una alternativa que había ganado en la primaria, como fue Sebastián Sichel, aunque posteriormente la ciudadanía determinó otra cosa.

En ese sentido, así como el Presidente Boric ganó en su primaria y tuvo el apoyo de su conglomerado, acá efectivamente nosotros respaldamos a Mario Desbordes en la primaria, a mí me correspondió perder en esa primaria y finalmente cuadrarme con el candidato que ganó, y después cuando pasa a la segunda vuelta lo que correspondía también era apoyar a quien ganó esa elección.

Hay proyectos políticos que tienen matices, que probablemente unos te representan más que otros, pero hay que someterse a lo que la ciudadanía decidió, no solamente cuando uno gana sino que también cuando uno pierde.

Rol de la oposición

-En entrevista con este mismo espacio, el senador Matías Walker (DC) planteó que la oposición hoy no existe. ¿Coincide con esta apreciación? ¿Cree que la oposición está desarticulada?

Mi apreciación es que la opinión de ser oposición está muy asociada a una parte de la oposición que tuvimos nosotros como gobierno. No quiero generalizar porque hay que ser justos, hubo una oposición que fue constructiva pero también hubo una que fue implacable y muy dura, y probablemente tenemos asociado a que ser oposición es ser extremadamente duro.

Yo creo que nosotros estamos siendo una oposición que apoya con sus votos cuando los proyectos son adecuados. Yo creo que lo que está haciendo Chile Vamos es ser una oposición extremadamente constructiva, ya que todavía estamos en una profunda crisis social, aún estamos en pandemia y seguimos estando en un proceso constituyente que genera incertidumbre y que genera polarización. Por lo tanto uno tiene que estar a la altura. Nosotros estamos siendo oposición pero una oposición que piensa en el bien del país, y esa es la diferencia.

Irrupción de Republicanos y el PDG

-¿Cuánto terreno perdió Chile Vamos con la irrupción del Partido Republicanos y el Partido de la Gente?

Yo creo que es bueno que existan diferentes partidos que puedan representar diversos sentimientos y sectores del país. Yo no tengo ningún problema en que exista el Partido Republicano y que represente a quienes piensen igual. Yo discrepo enormemente en muchos temas del Partido Republicano pero me parece bien que exista institucionalidad y que existan partidos que permitan que quienes piensan como ellos tengan una canalización de sus ideas.

Lo mismo respecto al Partido de la Gente. Cuando aparecen nuevas diversidades políticas, por supuesto que eso le resta a otros partidos, pero eso implica que uno tiene que hacer mayores esfuerzos para conquistarlos. Eso es lo que le está pasando a la UDI, a RN y le está pasando incluso a un partido que nació hace poco como EVOPOLI. Y obliga a hacer las cosas mejor, yo soy independiente hace nueve años, soy obviamente de centro liberal, soy una mujer de centro-derecha y que valora lo que hacen los partidos políticos.

Yo creo que la democracia requiere de partidos políticos, por lo cual a mí me parece muy bien que nazcan nuevas institucionalidades políticas y nuevos partidos que permitan que las personas que no se han sentido representadas por los otros partidos, encuentren un nicho en donde participar, porque creo que lo más complejo de la democracia es que las personas no quieran participar.

Es innegable que en los partidos tradicionales de la centro-derecha, la irrupción del Partido de la Gente y del Partido Republicano tiene una merma en sus militantes, pero también obliga a generar nuevas instancias y a hacer las cosas diferente para que no se vayan esos militantes, así como también para que ojalá crezca la cantidad de personas que participan en nuestro sector.

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