A más de una semana de la controvertida cirugía de la madre de la ministra de Salud Ximena Aguilera, ninguno de los involucrados ha dado la cara. Ni la secretaria de Estado ni la dirección del Hospital del Salvador, que han optado por evitar una contestación clara y en profundidad respecto de lo sucedido.
Sin ir más lejos, para este mediodía estaba planificado un punto de prensa del director del centro de salud emplazado en Providencia. Pero los periodistas que se apostaron en sus afueras se tuvieron que conformar con una declaración por escrito que impidió plantear cualquier consulta: a la misma hora que estaba fijada la conferencia, desde el recinto simplemente se limitaron a indicar que todo se había tratado de un malentendido.
La falta de repuestas no ha hecho más que acrecentar las suspicacias en torno a un procedimiento que —según cuentan numerosas fuentes consultadas por la Unidad de Investigación de Bío Bío— sí se ajustó a los protocolos.
—Como andan con la del bandido, uno tiende a sospechar que hay algo más detrás —dice uno de los inquiridos familiarizado con la materia.
“No hubo requerimiento”
La cirugía de la discordia tuvo lugar la tarde del 23 de diciembre de 2025. En La Moneda sostienen que la ministra Aguilera estaba en medio de la inauguración del Hospital de San Antonio cuando se enteró de que su madre había sufrido una caída y que había sido llevada de urgencia al Hospital del Salvador.
Según cuentan fuentes de Palacio, fue una asesora la que recibió el llamado con la información, mientras la secretaria de Estado daba el discurso protocolar tras un recorrido por las dependencias del nuevo centro médico. Una vez concluida su alocución, la ministra se puso al tanto de lo sucedido y enfiló —cerca de las 14:00 horas— a la capital.
—Ella llegó al hospital cuando su madre ya estaba siendo operada— dice una fuente cercana a Aguilera.
Una vez en el hospital —dicen conocedores de la materia— Aguilera fue recibida por la directora subrogante, María Elena Sepúlveda. La profesional corresponde a la subdirectora de Apoyo Diagnóstico y Terapéutico del recinto. Estaba al mando del centro médico porque el jefe del establecimiento, Jorge Zajjur Castro, estaba de vacaciones. Ella, a su vez, es madre del diputado de Renovación Nacional, Diego Schalper Sepúlveda.
—No hubo requerimiento alguno de la ministra para priorizar la operación de su mamá —dicen en el entorno de Aguilera.
Esa versión coincide con la de funcionarios del hospital, quienes negaron algún telefonazo de la ministra. Los mismos consultados, eso sí, no pudieron aseverar o descartar, a ciencia cierta, si es que asesores de la cartera pudieron haber influenciado en la decisión.
Ni Sepúlveda ni Zajjur atendieron las consultas de esta Unidad de Investigación.
La decisión sobre el médico
De acuerdo con antecedentes recabados por Bío Bío Investiga, la decisión de operar ese 23 de diciembre recayó directamente en el médico Ángel Bravo Palomera. Se trata del traumatólogo que ese día atendió a la madre de la ministra. Al igual que como ha intentado explicar el hospital y el gobierno, desde el entorno del facultativo también afirman que las razones para practicar la cirugía fueron netamente clínicas. Correspondía —dicen— a una paciente que estaba grave y que debía ser sometida sí o sí al procedimiento quirúrgico.
Quienes conocen al dedillo el funcionamiento del hospital explican que éste cuenta con dos tipos de pabellones: el de Urgencias y el de Residencia. El primero está destinado —tal como lo dice su nombre— a pacientes que llegan al recinto con alguna emergencia clínica. El segundo, en tanto, está enfocado en apremios traumatológicos o de pacientes ya hospitalizados. Ambos funcionan 24/7 y no tienen una calendarización: responden, más bien, a la gravedad de cada uno de los pacientes.
Fue precisamente en el pabellón de Residencia donde fue sometida al procedimiento la mamá de la ministra. Según el artículo de La Tercera que destapó el caso, la dirección del hospital permitió el envió de la paciente a esa sala sin contar con toda la documentación necesaria.
“Por autorización de la dirección del hospital se envía a la paciente a la sala (de pabellón) sin entregar papeles administrativos y sin medicamentos”, reza un documento citado por el medio capitalino.
Y aunque hasta ahora se desconoce quién otorgó esa autorización, fuentes médicas sostienen que se trata de algo normal en los recintos de estas características.
—Es más que común. Ahora toda esa información está en línea, entonces no es algo que sea prioritario —dice uno de los consultados.
En esa línea, añaden que se trata de un hospital acostumbrado a atender pacientes de alta connotación pública:
—No porque sean conocidos no los vamos a atender o les vamos a dar un trato privilegiado.
Requerido por esta Unidad de Investigación, el traumatólogo Ángel Bravo declinó emitir un pronunciamiento y solicitó derivar las consultas al área de comunicaciones del hospital.
Pasada de cuenta
Pese a la batahola que se desencadenó tras el procedimiento, fuera de micrófono no son pocas las voces al interior del hospital que ven lo sucedido como una operación política. Eso sí, las hipótesis detrás de ésta son variadas y hasta contradictorias. Hay quienes sostienen que es una pasada de cuentas a la propia ministra Aguilera. Otros, aseveran que se buscaba dar un golpe a la directora (s) del hospital, la ya mencionada madre del diputado Schalper, María Elena Sepúlveda.
Sea como sea, lo cierto es que la oposición ya amenazó con ingresar una acusación constitucional en caso de que la ministra Aguilera no dé un paso al costado. De manera paralela, el abogado Raimundo Palamara ingresó una querella criminal para que se investigue el caso.
Todo ello mientras en La Moneda han blindado a la secretaria de Estado. La idea del Ejecutivo —cuentan inquilinos de Palacio— es mantenerla sí o sí en su puesto hasta el término del mandato del Presidente Gabriel Boric.