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El falso mito de la narco-reina: quiénes son las mujeres que se dedican al tráfico de drogas

El falso mito de la narco-reina: quiénes son las mujeres que se dedican al tráfico de drogas

Martes 05 octubre de 2021 | 07:30

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La TV suele ensalzar casos al estilo de narco-reinas, pero la realidad dista bastante de lo que se pinta en la pantalla. Un estudio de la PDI auscultó miles de informes policiales y establecieron un perfil de las mujeres dedicadas al tráfico de drogas. ¿Quiénes son? ¿Qué labores cumplen? ¿Las cifras van al alza? El análisis lo revela la Unidad de Investigación de BioBioChile.

La Policía de Investigaciones (PDI) analizó miles de informes policiales de los últimos 5 años, que tuvieran relación directa con delitos asociados al narcotráfico. ¿El objetivo? Hallar patrones comunes y conformar el perfil de la mujer en el business de las sustancias ilícitas.

El estudio a cargo de la Jefatura Nacional Antinarcóticos y contra el Crimen Organizado determinó que entre el 1 de enero de 2016 y el 31 de diciembre de 2020 detectives de la PDI detuvieron a 33.127 personas por infracción a la Ley de Drogas. De ese total, un tercio fueron mujeres que por distintos factores se involucraron en esos delitos.

Y salvo casos puntuales, el rol de ellas queda relegado a un segundo plano.

La mujer tiene una criminalidad mucho más baja que los hombres. Así lo demuestran los números: en el Subsistema Cerrado de Gendarmería de Chile, actualmente la población penal atendida es de 45.814 personas, de las cuales sólo 3.373 son mujeres. Es decir un 7,3%.

La narco reina, un caso aislado

En lo que va de este año, más de mil mujeres han sido detenidas por la PDI a consecuencia del delito de tráfico o microtráfico. Dos de ellas cayeron en la denominada “Operación Omertá” llevada a cabo en agosto por la Brigada Antinarcóticos Metropolitana Sur.

El operativo -que terminó con tres detenidos y varios millones de pesos en droga decomisados- consistió en el allanamiento de seis inmuebles utilizados como centros de operaciones, ubicados en las comunas de La Pintana, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y Santiago.

Según se pudo establecer a lo largo de la investigación, bautizada con el mismo nombre del código de honor de la mafia siciliana, todos formaban parte de un clan familiar dedicado a la venta, acopio y distribución de sustancias ilícitas.

¿La líder? Elizabeth Pizarro Tralma, chilena de 30 años que se encargaba personalmente de negociar la mercancía con narcos bolivianos.

En simultáneo fue aprehendida su hermana mayor, Allyson Pizarro Tralma, quien colaboraba activamente con el negocio familiar. Se encargaba -siempre de acuerdo al Ministerio Público- del acopio de la mercadería. Por último aparece el dominicano Juan Santana, pareja de la matriarca que veía los temas logísticos.

Y aunque en la TV suele ensalzarse casos como el de Elizabeth, al estilo de una narco-reina, la realidad dista bastante de lo que se pinta en la pantalla.

Lo real

Según advierte el subprefecto de la Jefatura Nacional Antinarcóticos y contra el Crimen Organizado, Francisco Ceballos, el machismo está muy presente en la cultura del tráfico de sustancias, por lo que las mujeres son relegadas a un rol de reparto.

El detective que estuvo a cargo de analizar gran parte de los datos contenidos en la investigación asegura que no es cierto que las mujeres estén asumiendo el liderazgo de las organizaciones criminales y apunta a que, cuando ocurre, se trata de algo circunstancial.

—En general y en términos estadísticos la mujer sigue ocupando los eslabones más bajos dentro de las organizaciones criminales. Esto es el traslado de droga en pequeñas cantidades, el microtráfico.

En concreto, al revisar la incidencia criminógena de las mujeres en el delito de narcotráfico, se descubrió justamente que la participación de mujeres se concentra mayoritariamente en el microtráfico (60,7%) y en el tráfico (32,8%).

No obstante, en el caso particular de las mujeres extranjeras, su participación se vuelca principalmente al tráfico (84,4%).

Labores menores

Con relación al rol de la mujer dentro de la organización criminal, se logró establecer que el 31,3% se encontraba abocado a tareas relacionadas con la distribución de la droga, principalmente a terceros dedicados a la venta minorista, también conocida como menudeo.

Mientras, en el caso particular de las mujeres extranjeras, su función dentro de la organización se limita al transporte de la droga, asociado principalmente a la internación de narcóticos en Chile (47%).

Respecto de esto último, resulta relevante que un 54,1% de las mujeres no cumple tareas específicas y/o definidas dentro de la organización criminal, y su participación se limita al ejercicio de labores de acompañamiento.

Cómo una mujer se vuelve narco

Los datos indican que, en general, la mujer tiene una baja participación delictual, en torno al 19%. Sin embargo, los guarismos aumentan en el caso del narcotráfico, llegando al 22,5%, de acuerdo a datos del Ministerio Público del año 2020.

Según cuenta el subprefecto Ceballos, las entrevistas realizadas a las detenidas por infracción a la Ley 20.000 entre 2016 y 2020 permitieron tener un panorama de cómo ingresan a este mundo.

—En mayor medida que los hombres, podríamos decir que el involucramiento delictual de las mujeres está fuertemente marcado por la vulnerabilidad a la cual ellas se encuentran expuestas —dice Ceballos.

Un número acotado de las féminas termina liderando organizaciones criminales, casi por accidente: cuando su pareja o marido es detenido o asesinado.

El maltrato familiar, trayectorias delictivas y vulneraciones de todo tipo fueron patrones comunes con los que se encontraron los detectives al momento de hacer el cruce de datos.

Participación a la baja

De acuerdo a información obtenida por la PDI, entre los subsistemas Cerrado y Abierto de Gendarmería actualmente se atiende a 9.862 mujeres que han cometido delitos o se encuentran en calidad de imputadas. Al 31 de agosto 1.639 de ellas lo hacía por infracción a alguno de los artículos de la Ley de Drogas.

No obstante, al analizar el comportamiento temporal de las mujeres detenidas por narcotráfico, no se encontraron diferencias significativas con los resultados obtenidos para la población total, así como tampoco con la variación estadística registrada para la muestra compuesta por detenidos hombres.

En este sentido, se estableció de hecho una frecuencia con tendencia a la baja conforme avanza el periodo en estudio, tanto para las detenidas chilenas como para las extranjeras.

De igual forma, se estableció que la edad promedio de las mujeres disminuyó de forma sostenida a través de los años que componen el periodo en estudio.

Ver tabla

Detenidas 2016 2017 2018 2019 2020 Total
Chilenas 2.266 2.217 1.935 1.659 1.333 9.410
Extranjeras 321 356 353 426 167 1.623
Total detenidas 2.587 2.573 2.288 2.085 1.500 11.033
Edad promedio 39,7 39,3 37,7 36,3 34,9 37,9

Cada vez menores

Tal como muestran las cifras, la cantidad de detenidas disminuyó conforme fueron pasando los años. También fue bajando sostenidamente la edad promedio de las detenidas, tal como ocurrió con los aprehendidos en general.

Por otro lado, el estudio también arrojó una preocupante realidad: al contrario de lo que ocurrió con la población general que fue disminuyendo su participación en el narco, los adolescentes tendieron a aumentar su preponderancia sustantiva y persistentemente.

Lo anterior motivó a que los realizadores del estudio hicieran notar la necesidad de mejorar los registros policiales y las bases de datos con el objetivo de robustecer el procesamiento y la gestión de la información que generan, favoreciendo -entre otras cosa- la identificación de otros componentes de la organización criminal que logran escabullirse de la justicia.

Todo de tal forma, indica el estudio, que se pueda combatir más eficientemente tanto este como otros fenómenos delictuales.

El estudio de la PDI determinó que de las 11.034 mujeres detenidas por narcotráfico entre 2016 y 2010 en nuestro país, el 85,2% eran chilenas y promediaban los 37,9 años de edad. El 72% no estaba casada y el 49% no contaba con un oficio u ocupación conocida al momento de su detención.

En cuanto a la distribución geográfica y/o de movilidad delictiva de la mujer en el mundo del narco, la indagatoria arrojó que la mayor cantidad de detenciones se registró en las regiones Metropolitana, del Bío Bío y de Valparaíso, en línea con la alta densidad de población en esas zonas.

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