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"Sociedades para defraudar": los testimonios de médicos colombianos tras el megafraude de licencias

11 noviembre 2025 | 09:58

Las declaraciones en el juicio oral de Samir Rivaldo y Yessica Donoso cayeron el mismo día, el 20 de agosto de 2025. Ambos arrancaron de manera similar: que estudiaron medicina en Colombia, que llegaron a Chile para trabajar en un Cesfam y que en febrero de 2020 comenzaron a trabajar en Dr. Mitite SPA, un supuesto centro médico que creó Samir.

Para entonces, la Fiscalía Metropolitana Oriente —Fonasa e Isapres— ya los tenían acorralados. Contra ambos pesaban distintas pruebas que los sindicaban como los líderes del mayor fraude de licencias médicas ideológicamente falsas. La fiscalía sabía que, además de haber vendido reposos a destajo, también adquirieron lujos en Chile y en Colombia con el dinero que le malversaron al fisco.

Samir emitió 16.152 licencias en un periodo de dos años. Yessica, otras 9.879. En este último caso, la fiscalía hizo el cálculo. Para llegar a esos números tuvo que haber certificado 3.993 licencias con una diferencia de menos de cinco minutos cada una. Y 1.231 en menos de tres minutos. Y lo hizo. Por eso, cuando el Ministerio Público le preguntó cómo logró atender a tantos clientes en tan poco tiempo, ella respondió que a veces ni siquiera los llamaba, sólo firmaba los papeles. Aunque también agregó —a modo de excusa— que no todos sus pacientes se iban con reposo, algunos, sólo con órdenes de exámenes.

Samir también quiso justificarse de la misma manera. Dijo que había otros médicos que certificaron más de 25 mil licencias, es decir, más que él. Pero nada lo salvó.

Cuando lo detuvieron le incautaron nueve millones en efectivo y $60 mil dólares. En la cuenta de Dr. Mitite, su centro médico, reposaban otros $433 millones.

Los inicios de Mitite

El primero que habló fue Samir Rivaldo. Contó que tres años después de titularse como médico en Barranquilla, llegó a Chile para trabajar en un Centro de Salud Familiar. Con ese empleo, con un horario de ocho a cinco de la tarde, se compró un auto de siete millones. En enero de 2020 adquirió un segundo. Le iba bien, pero según él, una enfermera y compañera de trabajo le alertó que no renovarían los contratos. Así entonces, en febrero de ese mismo año decidió crear Dr. Mitite.

—Era para realizar atenciones domiciliares —aseguró frente a la fiscalía.

Contrató a un contador y abrió una cuenta corriente en el Banco de Chile. Oficialmente dejó de trabajar en el servicio público en marzo.

—Tenía una alta atención, sobre todo con enfermedades respiratorias.

A los dos autos que compró les pegó publicidad de su centro médico. Y aunque tuvo una que otra recaída, comenzó a ganar fama. Los mismos “pacientes” se pasaban el dato. En parte, porque él mismo admitió durante su testimonio que no hacía preguntas. Las personas le indicaban sus síntomas, le pedían los días de descanso y él, sin cuestionar, se las pasaba.

—Reconozco mi error —lanzó frente a fiscalía.

Durante 2020 recetó 1.506 reposos. Al año siguiente, 12.199. Y en 2020, antes de que lo detuvieran, otros 2.334. De esos números, 12.511 fueron por diagnósticos de “salud mental”, pese a que Samir no tiene la especialidad. Sólo nueve fueron por “covid”.

En otras palabras, Samir alcanzó un promedio de 52 licencias por día. Pero también dependía del día. Por ejemplo, el 3 de enero de 2022 comenzó a “trabajar” desde las 13:06 horas hasta las tres de la madrugada. Sólo esa jornada produjo 209 certificados.

“Lo vi en redes sociales”

En 2021 Samir contrató Medipass. Dr. Mitite ya llevaba un año funcionando. La ventaja de este programa es que el médico puede ingresar con su huella y, apenas digite el rut del paciente, puede visualizar todos sus datos. Como el enrolamiento lo hizo en pandemia, Samir ingresaba únicamente su dedo al sistema, no el de los pacientes. Eso también le daba dos ventajas: el tiempo y el espacio.

A modo de excusa señaló que no tenía un lugar físico para atender porque cuando creó Dr. Mitite fue para atenciones domiciliarias, no para estar en una oficina. La dirección de su centro era la misma que su domicilio particular. Y la mitad de las licencias fueron emitidas desde Colombia.

Respecto a lo corto de sus atenciones, admitió que algunas veces las personas lo buscaban solo para pedirle una licencia. Sin saber si estaba enfermo o no, se las entregaba igual a cambio de $30 mil, $40 mil, $50 mil o $70 mil, dependiendo de la cantidad de días.

En su declaración, Samir planteó que no todas las licencias fueron sin fundamento médico. Algunos pacientes estaban enfermos de verdad. Incluso, mencionó que atendió a gente con ideaciones suicidas que posteriormente murieron.

—Yo pensaba que era una práctica normal —confesó.

Según Samir, comenzó a vender licencias porque vio que en redes sociales todos lo hacían. Nunca pensó que era un delito. Tampoco estaba enterado de que en Chile, por cada certificado se le otorgaba el derecho a un pago de una subvención.

Pese a que dijo que no sabía, durante 2021 Medipass lo bloqueó del sistema por una alerta que levantó la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin) por la alta emisión de licencias. Le pidieron una justificación a la brevedad. Samir contrató a una abogada para que lo solucionara. En tiempo récord armó 4.500 informes y 15 días después, lo desbloquearon del sistema y nunca más lo volvieron a citar ni a pedir explicaciones.

Cuando le preguntaron por Yessica, su pareja, relató que en un principio ella trabajaba solo de noche o fines de semana en su centro médico. Durante el día, ejercía en un cesfam.

Lujos y casas

Yessica Donado lo confirmó. Cuando llegó a Chile, en 2019, ganaba casi un millón de pesos. En su declaración aseguró que ese monto no le alcanzaba para hacer una especialidad. Se fue a trabajar al Cesfam El Manzano por un reemplazo y firmó un contrato con el municipio. Eso le permitió abrir una cuenta corriente en el Banco de Chile.

Cuando terminó su contrato empezó a tiempo completo en Dr. Mitite.

—Samir tenía muchos pacientes —relató.

Le pegaban $20 mil por paciente y otros $10 mil por servicio extra. Según ella, cumplía con visitas domiciliarias haciendo test de covid o exámenes médicos.

En todo ese proceso Yessica se compró un audi, logró conseguir un crédito hipotecario en Bancolombia y en octubre de 2021 firmó la escritura de su casa. Ese mismo año la Compin levantó una alerta por la alta cantidad de licencias médicas que había emitido. Le pidieron casi cinco mil informes para justificarlas. Aunque los envió, la multaron igual.

No era para menos. Yessica recetó 9.879 reposos; 8.329 por salud mental. Su horario de trabajo también era inhábil. De hecho, 915 licencias fueron emitidas entre las 00:00 y las 06:00.

—A veces no llamaba a los pacientes para atenderlos —expuso.

Porque al igual que Samir, los “clientes” ya sabían que más que un servicio de telemedicina, se dedicaban a vender licencias médicas por un monto establecido con antelación.

Agencia UNO | Día de la incautación

Negocio expandido

Con el auge del negocio, Yessica también decidió emprender. Cuando testificó reveló que no mezclaba los dineros con Samir, por lo mismo, en noviembre de 2021 creó Provimed, otro centro médico. Cobraba $30 mil pesos por paciente. El problema, fue que no contrató Medipass y cuando le pedían una licencia, tenía que volver a la consulta de Dr. Mitite. No obstante, las transferencias llegaban a su cuenta del Banco de Chile.

Dentro de su testimonio aclaró que la única persona que trabajó en su centro Provimed fue su hermano Jeffry. Y aunque no podía emitir licencias médicas, buscó otro negocio: vender recetas.

En marzo de 2025 le cerraron la cuenta con más de $30 millones de pesos. Logró sacarlos en efectivo y transferirlos por caja a una nueva cuenta del banco Itaú. Se la volvieron a cerrar y terminaron en el Santander.

Aunque no hay un monto exacto porque también movía dinero en dólares y en efectivo, ejemplificó que ganó más de $35 millones en seis meses.

Prisión preventiva

El 5 de diciembre de 2022 comenzaron las primeras detenciones. La Policía de Investigaciones detuvo en el aeropuerto a dos doctoras involucradas en el fraude. Samir se enteró e intentó arrancar. Preguntó por alguna ruta alternativa por Argentina. Un reportaje previo de BioBio Investiga reveló el contenido de esa llamada.

La fiscalía le preguntó por qué se puso nervioso e intentó huir.

—Tenía miedo. Pensé que era algo contra los médicos —respondió.

Cuando fue detenido le incautaron nueve millones en efectivo y $60 mil dólares en una caja fuerte. Dijo que eran de un amigo. En la cuenta de su centro de salud figuraban otros $433 millones.

En la cuenta del otro centro, Servimed, se almacenaban $322 millones.

Rodrigo Varela, gerente de Inmune y querellante en la causa en representación de las Isapres, explica que Samir y Yessica también contrataron a otros médicos extranjeros para que emitieran licencias médicas a destajo. A todos ellos se les pagaba una cuota y el resto de ganancia, iba al bolsillo de los líderes.

—[Yessica] Donado creó diversas sociedades con el solo ánimo de defraudar al sistema de salud, tanto público como privado, emitió en un periodo de un año y medio alrededor de nueve mil licencias médicas con un perjuicio para el sistema de más de $5.000 millones de pesos —expone a este medio.

De todas las licencias médicas, tanto de Samir, Yessica y los otros involucrados, el perjuicio alcanza los $26.600 millones.

El juicio oral, que comenzó el 15 de julio, continúa para un total de 18 imputados, incluido los líderes. Se estima que todavía se extienda por otros dos meses por la inmensa cantidad de pruebas. La mayoría de los acusados está en prisión preventiva.