Capturar halcones para cazar aves amenazadas: el lujoso e ilegal hobby de príncipes árabes

Creditos: Ornitólogo Wayne Davis examina a un halcón decomisado por autoridades de Pakistán en Karachi. Asif Hassan | Agence France-Presse
Por Emilio Lara
La información es de Agence France-Presse

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Martes 05 enero de 2021 | Publicado a las 09:56

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Muhammad Rafiq era adolescente cuando aprendió a capturar pájaros vivos en Pakistán. Un talento que le valió su fortuna gracias a la demanda de halcones, e incluso de especies amenazadas, en los países del Golfo.

Una sola de estas aves rapaces puede venderse por varias decenas de miles de dólares en el mercado negro. Gracias a esto, Muhammad Rafiq pudo renovar su casa.

“Cada temporada, vendedores de Karachi dejan su contacto y nosotros los volvemos a llamar si capturamos algo”, explicó a la Agencia AFP el “cazador” de 32 años.

Muhammad Rafiq, que vive en un pueblo vecino de la capital económica de Pakistán, en el litoral, capturó recientemente un halcón peregrino al cabo de una semana de persecución.

“Necesitaba mucho este dinero”, aseguró. “Y Dios me escuchó”, agregó.

Pakistán es el centro neurálgico del comercio de halcones desde hace años, por una parte como vivero para conseguir estas aves, y por otra como lugar donde ir a cazar con ellos.

Pese a que capturar halcones está oficialmente prohibido, la demanda va en aumento, según la rama paquistaní del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

La organización estima que 700 halcones fueron capturados ilegalmente y sacados del país en 2020, generalmente por redes del crimen organizado.

Los clientes proceden esencialmente de países árabes del Golfo, que tienen una larga tradición de halconería.

“Proxenetas de los árabes”

Algunos tratan a los pájaros “como sus propios hijos”, observó Margit Muller, directora de la clínica para halcones de Abu Dhabi, que trata a 11.000 aves al año, una cifra que ha pasado a ser de más del doble en una década.

Algunos halconeros buscan pájaros que hayan sido capturados en la naturaleza en lugar de aquellos criados en cautividad, pues piensan que son mejores cazadores. Una convicción que, sin embargo, no se apoya en ninguna prueba científica.

Tras su captura, muchos halcones vuelven cada invierno a los desiertos paquistaníes con ricos príncipes del Golfo para vastas cacerías de hubara, una especie de ave amenazada.

Los Estados del Golfo conceden desde hace décadas generosos préstamos a Pakistán, esperando principalmente que Islamabad continúe dejándoles cazar en los desiertos paquistaníes.

En diciembre, el poderoso príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán y otros dos miembros de la monarquía recibieron la autorización del gobierno del primer ministro paquistaní, Imran Khan, para cazar la hubara, una decisión típica del poder blando paquistaní que Khan criticaba cuando estaba en la oposición.

Islamabad a veces también regala halcones a los dirigentes extranjeros durante sus visitas.

“Nuestros dirigentes son los proxenetas de los árabes”, denunció bajo anonimato un responsable del gobierno paquistaní.

Un halcón por una moto

Bajo presión del Ejecutivo, la Corte Suprema del país anuló en 2016 la prohibición de la caza de hubara, que se había decidido meses antes.

Por ello, organizaciones de protección de la fauna salvaje presentaron un recurso ante la Corte de Islamabad para regularizar la exportación de halcones.

Cada año, los halcones migran desde Siberia a climas más cálidos en invierno, como el sur de Pakistán.

Es en ese momento cuando los traficantes se desplazan a los pueblos en la costa del mar de Arabia para incitar a los pescadores a abandonar sus barcos e ir a capturar estas rapaces.

“Les damos adelantos, enviamos comida a sus familias y si capturan un valioso pájaro podemos intercambiárselo por motos”, declaró a la AFP uno de estos traficantes, que pidió no revelar su identidad.

Las técnicas de captura son variadas: se usan desde redes o pegamento, hasta, más generalmente, pájaros más pequeños como cebo.

Los cazadores furtivos buscan en particular al halcón peregrino, cuyas poblaciones permanecen estables, y al halcón sacre, que está amenazado.

Bob Dalton, un veterano activista por la protección de los halcones, se hizo cargo de decenas de rapaces que habían sido incautadas por las autoridades paquistaníes en octubre y cuyo valor acumulado en la reventa superaba el millón de dólares.

“El comercio ilegal está creciendo, cada vez se gasta más dinero”, confesó Dalton a la AFP.

“Con excepción de una o dos especies, la mayoría de las poblaciones de halcones está en declive, o a punto de estarlo”, alertó.

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