Eugenio Guzmán: "El electorado chileno hoy se mueve más por la rabia que por la ideología"

19 agosto 2025 | 21:00

Las elecciones presidenciales de noviembre marcan un escenario clave en la política chilena. Según el académico Eugenio Guzmán, exdecano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, las tendencias muestran una ventaja para el candidato republicano, aunque advierte que el panorama podría variar de manera considerable debido a la volatilidad del electorado.

Guzmán subraya que la primera vuelta será decisiva, especialmente para la derecha, ya que quien triunfe en esa instancia llegará fortalecido al balotaje. Sin embargo, advierte sobre un problema recurrente: los candidatos suelen apropiarse de votos que no necesariamente les pertenecen, lo que genera desafección una vez que llegan al poder.

El analista plantea que el voto obligatorio ha introducido un factor inesperado. Lejos de beneficiar a la izquierda, como se suponía en el pasado, este mecanismo favoreció a la derecha. El nuevo electorado, descrito como “un voto de rabia”, no se mueve por lealtades políticas, sino por rechazo a las élites y a la continuidad gubernamental.

Consultado por los niveles de rechazo, Guzmán indica que los más altos recaen en Jara y Kast, seguidos por Kaiser. En contraste, Evelyn Matthei enfrenta menos resistencia, pero su problema es la falta de adhesión sólida. Este escenario, sostiene, limita las posibilidades de la exministra y refleja la fragilidad de las candidaturas.

Respecto al llamado “centro político”, el académico es enfático: su peso real es mucho menor al que los partidos suponen. A su juicio, hoy predominan votantes desleales y oportunistas, que se mueven entre opciones según la coyuntura. “El electorado chileno hoy se mueve más por la rabia que por la ideología”, resume.

De cara al próximo gobierno, Guzmán advierte que Chile enfrenta un panorama crítico: bajo crecimiento económico, crisis institucional, alza del crimen organizado y un inminente ajuste fiscal que este gobierno postergó. En ese contexto, más que grandes reformas, lo que se juega es la capacidad de ordenar el rumbo y garantizar estabilidad.

Finalmente, el académico no descarta riesgos de autoritarismo, dado que las reformas constitucionales han rebajado los quórums y existe un sistema más permeable a mayorías circunstanciales. Sin embargo, cree que los equilibrios actuales aún dificultan un poder total. Aun así, prevé un escenario complejo, donde los candidatos deberán sortear un electorado impredecible y un país en crisis de confianza hacia la política.