Es una de las iniciativas más conocidas de la pedagogía Montessori y nace para ayudar en el control de emociones de niños inquietos y nerviosos, pero también el estrés de los padres.
Se trata de botellas rellenas de purpurina y agua que están pensadas para ayudar a los niños y las niñas a manejar sus emociones, especialmente en estados de ansiedad o enfado.
Más detalles a esta hora con la psicóloga infanto-juvenil, Marisol Sagredo.
“Buscamos que cuando el niño tiene estrés o está desbordado, a través de ver en esta botella, logre manejar su respiración y baje el estrés, para que además pueda entender sus emociones. Además ayuda a los niños que tienen déficit de atención a enfocarse”.
“Se recomienda desde los dos años, y hasta para los adultos. Montessori lo plantea como una herramienta que puede utilizarse para todos”, asegura.