Martín Madariaga, de 18 años, es prioridad nacional en la lista de espera para trasplantes de hígados, debido a la hepatitis fulminantes que lo mantiene en el Hospital Dr. Sótero del Río.
Frente a este escenario, en el Expreso Bío Bío conversamos con el jefe de Trasplante Hepático del recinto hospitalario, Rolando Rebolledo, quien detalló que “Martín está estable. Sigue grave, evidentemente. Está cursando una hepatitis fulminante y esa condición, hasta que uno no logre hacer el tratamiento definitivo, lo mantiene grave”.
Hepatitis fulminante
El Dr. Rebolledo explicó que la hepatitis fulminante “es una entidad en la que el hígado deja de funcionar de manera abrupta y, a diferencia de otras enfermedades del hígado, que son más lentas y nos dan tiempo para tratarlo, es un cese rápido y definitivo de la función del hígado. Eso acompaña la muerte de los órganos y, secundario a eso, una afectación completa del organismo”.
En cuanto al caso de Martín, el especialista sostuvo que “pueden ser distintos agentes. Lo que probablemente la gente tiene más en la cabeza es la hepatitis secundaria A virus, está la hepatitis A, B. Hay distintos virus del hígado. También está la hepatitis asociada a algún medicamento; hay hepatitis fulminante de causa autoinmune; por intoxicación, hay hongos silvestres que si la gente los come pueden generar hepatitis fulminante”.
“Martín viene de la V Región. Lo derivaron del Hospital (Dr. Gustavo) Fricke para que pudiésemos apoyar con terapia de trasplante. Cuando llegó, el único antecedente que podía explicar esta falla estaba relacionado con un cambio de medicamento, él está en tratamiento por el acné. O bien, la otra hipótesis que manejamos, es que puede ser un debut muy agresivo de una hepatitis autoinmune”, agregó.
En la misma línea, señaló que la sintomatología de esta afección “es corta, no es súbita, pero estamos hablando de días, semanas”.
En ese sentido, el jefe de Trasplante Hepático del Hospital Sótero del Río planteó que “el tiempo es muy limitado, y ese es uno de los grandes problemas que tiene (Martín). La posibilidad que tenemos de tratarlo va dependiendo de la capacidad que tiene él de tolerar la hepatitis fulminante, y nosotros de darle el soporte necesario. Estamos hablando de días”.
La necesidad de un trasplante de hígado
En cuanto a las posibilidades que tiene el joven, el Dr. Rebolledo explicó que el “donante vivo es una alternativa. Es algo que hemos estado conversando; es algo que la legislación en Chile nos permite utilizar donantes vivos relacionados. O sea, no puede ser cualquier persona que no tenga una relación familiar con Martín que podría donar. en este caso, sus familiares cercanos hasta cuarto grado”.
“Hemos identificado dos potenciales donantes”, añadió.
Pero eso no es todo, ya que también enfatizó en que “tiene que ser, uno, compatible con el grupo sanguíneo, y dos, tiene que haber una relación de tamaño del donante con Martín relativamente similar”.
“Tenemos que asegurarnos que tanto el donante como Martín tengan suficiente hígado para continuar”, continuó.
Ahora, en el cado de los donantes cadavéricos o fallecidos, el jefe de Trasplante Hepático señaló que “en Chile tenemos la oportunidad de los pacientes que están en muerte encefálica, no tenemos la alternativa de los donantes en paro cardiorrespiratorio, como en gran parte de Europa, Estados Unidos y América del Norte, en general”.