Eduardo Plaza vuelve a Coquimbo con "La Pajarera"

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“Parto el libro escribiendo sobre mi madre. Mi vínculo con la ciudad es con mi madre, el único vínculo vital”, dice Eduardo Plaza Ávila sobre “La Pajarera” (La Pollera Ediciones).

El escritor, editor y periodista estuvo en “Del Fin del Mundo”, de TV Biobio, conversando con Ana Josefa Silva y Marco Antonio de la Parra acerca de su reciente libro.

La ciudad a la que alude es Coquimbo, de la cual, dice, “me alejé muy de a poco”.

Es una escritura “muy cruzada por la pandemia y la revuelta”, un texto que va sobre “la relación amor odio con tu lugar de origen”.

Por esas líneas aparecen la polémica Cruz del Milenio, los Viking 5 y por cierto, las pajareras. “Tuvimos conversaciones largas con amigos y familiares por el titulo”, que alude a casas sociales construidas en las afueras. “Algunos le decían La Pichonera”.

El libro está construido “sobre lo que yo recuerdo, lo que yo creo”.

Eduardo confiesa que “yo me edito permanentemente. Por eso se ve aquello de crear el ambiente. Me tomo harto tiempo para escribir”.

Sobre los libros que lo han influido, es muy claro. “Mis referentes son super simples : Manuel Rojas. Él me convirtió en lector y me convirtió en escritor. El resto vino mucho después”.

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“Parto el libro escribiendo sobre mi madre. Mi vínculo con la ciudad es con mi madre, el único vínculo vital”, dice Eduardo Plaza Ávila sobre “La Pajarera” (La Pollera Ediciones).

El escritor, editor y periodista estuvo en “Del Fin del Mundo”, de TV Biobio, conversando con Ana Josefa Silva y Marco Antonio de la Parra acerca de su reciente libro.

La ciudad a la que alude es Coquimbo, de la cual, dice, “me alejé muy de a poco”.

Es una escritura “muy cruzada por la pandemia y la revuelta”, un texto que va sobre “la relación amor odio con tu lugar de origen”.

Por esas líneas aparecen la polémica Cruz del Milenio, los Viking 5 y por cierto, las pajareras. “Tuvimos conversaciones largas con amigos y familiares por el titulo”, que alude a casas sociales construidas en las afueras. “Algunos le decían La Pichonera”.

El libro está construido “sobre lo que yo recuerdo, lo que yo creo”.

Eduardo confiesa que “yo me edito permanentemente. Por eso se ve aquello de crear el ambiente. Me tomo harto tiempo para escribir”.

Sobre los libros que lo han influido, es muy claro. “Mis referentes son super simples : Manuel Rojas. Él me convirtió en lector y me convirtió en escritor. El resto vino mucho después”.

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