Guadalupe Nettel devela las historias tras "La Hija Única"

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Desde su casa en México, la premiada autora Guadalupe Nettel conversó con Ana Josefa Silva, Marco Antonio de la Parra y María José Navia en el programa “Del Fin del Mundo”, de TV BioBio, sobre su última novela: “La Hija Única” (Editorial Anagrama).
“Por primera vez usé el método de la entrevista con el personaje, como hace Emmanuel Carrère”, explicó.
En esta caso, se trata de “una amiga que vivió” lo que le ocurre a la protagonista. “Mi amiga es reservada y pudorosa, pero aceptó por darle visibilidad a su comunidad”. Se trata de una asociación de padres con niños con distintas condiciones neurológicas adversas.
“Así, más hombros van cargando ese peso”.
“Los animales son una escuela de diversidad. ¿Cuándo perdimos eso?”.
Pero aquello medular de “La Hija Única” es interrogar la maternidad. Y para ello Guadalupe recurrió a “experiencias personales y también a observar parejas”. Y “no es a favor o en contra, sino plantear todas estas preguntas”.
“En el caso de Alina, es muy ceñida a su historia”. Por ello, cuando escribía, “no podía evitar pensar en lo que ella (su amiga) lo iba leer.
Pero fue super generosa”.
La narradora es Laura. Y junto a ella incorpora a Doris y Nicolás: “surgen porque a veces me sentía muy agobiada. Sentí que al lector le iba a pasar lo mismo. Entonces introduje estas vidas cotidianas, con situaciones como el nido de palomas en el balcón, que sí es una experiencia personal”.
“Es una trama porosa donde se filtraban los acontecimientos, como tener un ser vivo que va creciendo. La historia va agrandando su propia forma”.
Sobre su propia experiencia y la necesidad de redes, comentó: “Cuando tuve a mi primer hijo, me sentí muy aislada”. Por eso “es importante pensar quiénes serían nuestras redes de apoyo, que no tienen por qué ser sanguíneos”.
“Estaría bien que los hombres participaran”.

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Desde su casa en México, la premiada autora Guadalupe Nettel conversó con Ana Josefa Silva, Marco Antonio de la Parra y María José Navia en el programa “Del Fin del Mundo”, de TV BioBio, sobre su última novela: “La Hija Única” (Editorial Anagrama).
“Por primera vez usé el método de la entrevista con el personaje, como hace Emmanuel Carrère”, explicó.
En esta caso, se trata de “una amiga que vivió” lo que le ocurre a la protagonista. “Mi amiga es reservada y pudorosa, pero aceptó por darle visibilidad a su comunidad”. Se trata de una asociación de padres con niños con distintas condiciones neurológicas adversas.
“Así, más hombros van cargando ese peso”.
“Los animales son una escuela de diversidad. ¿Cuándo perdimos eso?”.
Pero aquello medular de “La Hija Única” es interrogar la maternidad. Y para ello Guadalupe recurrió a “experiencias personales y también a observar parejas”. Y “no es a favor o en contra, sino plantear todas estas preguntas”.
“En el caso de Alina, es muy ceñida a su historia”. Por ello, cuando escribía, “no podía evitar pensar en lo que ella (su amiga) lo iba leer.
Pero fue super generosa”.
La narradora es Laura. Y junto a ella incorpora a Doris y Nicolás: “surgen porque a veces me sentía muy agobiada. Sentí que al lector le iba a pasar lo mismo. Entonces introduje estas vidas cotidianas, con situaciones como el nido de palomas en el balcón, que sí es una experiencia personal”.
“Es una trama porosa donde se filtraban los acontecimientos, como tener un ser vivo que va creciendo. La historia va agrandando su propia forma”.
Sobre su propia experiencia y la necesidad de redes, comentó: “Cuando tuve a mi primer hijo, me sentí muy aislada”. Por eso “es importante pensar quiénes serían nuestras redes de apoyo, que no tienen por qué ser sanguíneos”.
“Estaría bien que los hombres participaran”.

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