Ernesto Ayala y su novela El Amante Indeciso: "El deseo es un potro que se niega a ser domesticado"

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El Santiago de comienzos del 2000 es el escenario donde se encuentran y desencuentran Manuel y Celeste, los personajes de “El Amante indeciso”, la segunda novela de Ernesto Ayala.
En conversación con Ana Josefa Silva y Marco Antonio de la Parra en el programa “Del Fin del Mundo”, de Bio Bio TV, Ayala contó detalles de su trabajo. “Al principio el protagonista hablaba mucho”, dijo, lo que no terminaba de convencerlo.

Al respecto, dice coincidir con Milan Kundera, que establece una
relación entre novela y música contemporánea, en el sentido de que se borran partes entre sección y sección.

Y la novela es así: son 20 escenas donde prácticamente todo es diálogo, en un manejo muy agudo y fino de este recurso.
Como en la trilogía de Richard Linklater (que parte con “Antes del amanecer”), Manuel, arquitecto, y Celeste, documentalista, conversan en distintos momentos, en una relación que nunca se define.

“Trabajé harto en los diálogos”, precisamente para que se percibiera fluido. También se preocupó de evitar aquello que entorpece la lectura (“señaló”, “dijo”, agregó”).
La novela se sitúa en un cotidiano reconocible y evidencia el difícil equilibrio entre pareja y familia. La tensión sexual recorre todas sus páginas, otro aspecto que le demandó un trabajo acucioso.

“El problema que yo trato de relatar es eso. Vivimos en una sociedad muy regulada, exigida, con responsabilidades. Y el deseo es un potro que se niega a ser domesticado”.
Todo transcurre en exteriores. Eso limita la posibilidad de intimidad de la pareja y pone barrera a la profundidad de su relación.

“El Amante indeciso” ya está en proceso de convertirse en película.
Mientras, Ayala ya tiene listo un nuevo libro sobre cine chileno del siglo XXI: se trata de una recopilación de sus críticas, desde “Sexo con Amor” hasta “Pacto de Fuga”.

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El Santiago de comienzos del 2000 es el escenario donde se encuentran y desencuentran Manuel y Celeste, los personajes de “El Amante indeciso”, la segunda novela de Ernesto Ayala.
En conversación con Ana Josefa Silva y Marco Antonio de la Parra en el programa “Del Fin del Mundo”, de Bio Bio TV, Ayala contó detalles de su trabajo. “Al principio el protagonista hablaba mucho”, dijo, lo que no terminaba de convencerlo.

Al respecto, dice coincidir con Milan Kundera, que establece una
relación entre novela y música contemporánea, en el sentido de que se borran partes entre sección y sección.

Y la novela es así: son 20 escenas donde prácticamente todo es diálogo, en un manejo muy agudo y fino de este recurso.
Como en la trilogía de Richard Linklater (que parte con “Antes del amanecer”), Manuel, arquitecto, y Celeste, documentalista, conversan en distintos momentos, en una relación que nunca se define.

“Trabajé harto en los diálogos”, precisamente para que se percibiera fluido. También se preocupó de evitar aquello que entorpece la lectura (“señaló”, “dijo”, agregó”).
La novela se sitúa en un cotidiano reconocible y evidencia el difícil equilibrio entre pareja y familia. La tensión sexual recorre todas sus páginas, otro aspecto que le demandó un trabajo acucioso.

“El problema que yo trato de relatar es eso. Vivimos en una sociedad muy regulada, exigida, con responsabilidades. Y el deseo es un potro que se niega a ser domesticado”.
Todo transcurre en exteriores. Eso limita la posibilidad de intimidad de la pareja y pone barrera a la profundidad de su relación.

“El Amante indeciso” ya está en proceso de convertirse en película.
Mientras, Ayala ya tiene listo un nuevo libro sobre cine chileno del siglo XXI: se trata de una recopilación de sus críticas, desde “Sexo con Amor” hasta “Pacto de Fuga”.

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