El caso Kurilov (Barcelona, Salamandra, 2010), que tiene 155 páginas, es una excelente alternativa para leer a Irene Nemirovsky, gran escritora nacida en Kiev en 1903 y muerta en 1942 en el campo de concentración de Auschwitz, tras haber vivido un par de décadas en Francia. Fue en este país donde inició su carrera literaria y sorprendió por su precocidad y estilo, por la capacidad de trazar los rasgos sicológicos de sus personajes así como de abordar temas cruciales en la vida real y en la ficción literaria.
Esto le permitió escribir numerosos y bien valorados libros, entre los que destaca Suite Francesa. No obstante, hay otras numerosas obras llenas de interés, entretenidas, complejas, sicológicamente atractivas, con gran riqueza literaria. El caso Kurilov fue uno de esos libros que habían permanecido inéditos y que felizmente se recuperó y publicó. Comienza con el recuerdo de dos figuras décadas después de los acontecimientos: Iván Baránov, hombre de las fuerzas de seguridad del zar, y León M., un revolucionario bolchevique, ambos involucrados en el caso Kurilov por distintas razones. A la muerte de León M. se encontraron los manuscritos de un libro autobiográfico titulado precisamente “El caso Kurilov”. Esa fue la forma literaria que escoge la autora para presentar su obra.