Desde Benjamin Franklin a Steve Jobs, pasando por Albert Einstein y Jimi Hendrix. Genios de nuestra historia, que pese a ser tan distintos comparten ciertas singularidades que podrían explicar, en parte, su ingenio y creatividad.

Los principales biógrafos concuerdan con estudios del comportamiento humano en que algunas cualidades potencian el desarrollo creativo, pero a la vez, arrastran problemas de sociabilidad e inestabilidad emocional.

Según recoge el sitio especializado en salud Medical Daily, no es difícil encontrar soledad y tendencias depresivas en la vida de estos genios, pero al mismo tiempo, son recordados por el trabajo en equipo y por irradiar su creatividad en quienes les rodean.

Belleza en la sencillez

Conocida es la simplicidad de los productos Apple. Cuando estaba diseñando el iPod, Steve Jobs exigió a su equipo que el usuario no debía hacer más de tres clicks para acceder a cualquier canción de la biblioteca. El resultado fue más allá: una rueda de deslizamiento que revolucionó el mercado.

Walter Isaacson, biógrafo de Franklin, Einstein y Jobs, postula que la inteligencia por sí misma no es suficiente para un genio. “Lo que realmente hace a alguien especial, es la imaginación, el pensar diferente”, dice el investigador.

Perfeccionismo

Comúnmente, la obsesión por la perfección puede ser visto incluso como enfermizo, sin embargo, es otra de las características que diferencian a los genios. “Un verdadero artista se preocupa incluso de aquello que los demás no ven”, dice Isaacson.

¿Por qué poner tanto esfuerzo en las piezas del computador, si no se ven? ¿Por qué pasar días enteros encerrado, grabando decenas de veces una sola canción? Es lo que seguramente preguntaban a Jobs y a Jimi Hendrix, antes de ser conocidos.

Soledad y tendencia a la depresión

Mientras Isaac Newton rehuía las reuniones sociales, Richard Feynman se la pasaba en fiestas. Pero a la hora de trabajar, la soledad era su mejor compañía, lo disfrutaran o no.

Este aislamiento también se relaciona a cierta bipolaridad emocional. Algunos estudios lo atribuyen a una sensibilidad notoriamente más amplia que el común de las personas, lo que, pese a los problemas que provoca- se transforma en una ventaja a la hora de crear.

Kay Redfield Jamison, investigador de la Universidad Johns Hopkins, señala que un maníaco depresivo o bipolar, pueden ser muy temerosos y seguros de sí mismos, a la vez. “Se necesita extrema confianza cuando se están rompiendo fronteras en el arte y haciendo cosas que no se han hecho antes”, dice el académico.

Trabajo en equipo

Cada uno de los genios que hemos mencionado han caminado al éxito en compañía, pese a su tendencia a la soledad. Cada uno ha sabido rodearse de personas que se complementan entre sí, cubriendo sus debilidades y amplificando sus fortalezas.

Hendrix se acompañó de grandes músicos y productores que supieron valorar un diamante en bruto; Jobs compartió su desarrollo con cientos de ingenieros y diseñadores; y siglos antes, Benjamin Franklin supo unir al pueblo de Estados Unidos, abogando por la tolerancia, para juntos dar el salto a mejores perspectivas de vida, según cuenta el biógrafo.

Y fue así como estos personajes “contagiaron” su genialidad, ganando popularidad y lealtad. “Jobs era un verdadero idiota para trabajar, pero logró reunir a su alrededor las personas más leales, porque él les llevó a hacer cosas que no sabían que podían hacer”, explicó Isaacson.