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Sábado 13 enero de 2018 | Publicado a las 16:39 · Actualizado a las 17:05

Lídice, el pueblo que los Nazis hicieron desaparecer del mapa por orden de Adolf Hitler

Adolf Hitler, líder del Partido Nazi
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Una de las características de los discursos de Adolf Hitler durante la Alemania Nazi, era que utilizaba agresivos conceptos para referirse a sus planes.

“Aniquilar” o “borrar del mapa” son algunos ejemplos de las expresiones empleadas por el Führer, y con el tiempo se encargó de demostrar que lo decía de una manera literal.

Aunque anteriormente se ha hablado bastante de los abusos y crueles métodos usados por los Nazis para acabar con quienes consideraban como sus “enemigos”, en esta ocasión recordaremos la masacre llevada a cabo por las fuerzas Nazis que terminó por borrar completamente del mapa a un pueblo checoslovaco: Lídice.

Para hablar sobre el fatal destino de esta localidad, que estaba emplazada cerca de Praga en la entonces Checoslovaquia -hoy República Checa-, se debe mencionar al oficial de las SS Reinhard Heydrich.

Seyß-Inquart, Adolf Hitler, Heinrich Himmler y Reinhard Heydrich en Viena (marzo de 1938) | Wikimedia Commons
Seyß-Inquart, Adolf Hitler, Heinrich Himmler y Reinhard Heydrich en Viena (marzo de 1938) | Wikimedia Commons

Corría el año 1942 cuando el alemán ejercía como “protector” de Bohemia y Moravia, la parte de Checoslovaquia que fue incorporada al Reich en 1939.

Tras asumir el control de estos territorios, Heydrich se encargó de luchar contra la resistencia anti-alemana y mantener la producción de armas y motores checos, considerados como fundamentales para los Nazis.

Para cumplir con sus objetivos, el oficial SS sometió al pueblo a una brutal represión, al punto que en sus primeros tres días de gobierno fueron ejecutadas 92 personas.

Al mismo tiempo, ordenó una clasificación racial de la población para escoger a quienes podían -y a quienes no- ser germanizados. Una de sus frases más famosas es: “Convertir a esta basura checa en alemanes debe dar paso a los métodos basados en el pensamiento racista”.

Todos estos atributos le valieron apodos como “La Bestia Rubia” o “El Carnicero de Praga”, y gracias a su implacable e inmisericorde actuar, Hitler llegó a considerarlo como uno de sus más cercanos.

Sin embargo, no tardó mucho tiempo para que los checoslovacos, desde el exilio, idearan un plan para asesinar a Heydrich, el que finalmente se llevó a cabo el 27 de mayo de 1942. Dos agentes, entrenados por la Dirección de Operaciones Especiales (SOE) británica, atacaron el descapotable en el que el jerarca Nazi se trasladaba hacia una reunión con Hitler.

El Mercedes-Benz descapotable en el cual Heydrich fue atacado (CC) Wikimedia Commons
El Mercedes-Benz descapotable en el cual Heydrich fue atacado (CC) Wikimedia Commons

Aunque sobrevivió, terminó con profundas lesiones, con daños principales en su diafragma, bazo y pulmón. Tras ser internado en un hospital en Praga, cayó en coma, muriendo el 4 de junio. Tenía 38 años.

Al enterarse de su fallecimiento, Hitler enfureció completamente, al punto de que su primera medida fue la de asesinar a 10 mil checoslovacos al azar. No obstante, luego cambiaría de parecer, ya que se dio cuenta que una sensible baja de mano de obra tendría negativos efectos en la productividad de la región, la que era de suma importancia para los Nazis.

Con el fin de encontrar a los culpables de la muerte de Heydrich, Hitler ordenó una rápida investigación cuyos resultados relacionaron a los asesinos con los pueblos de Lídice y Lezáky.

El informe determinó que la primera de estas localidades, ubicada a 22 km de Praga, era el lugar de escondite de los sospechosos, debido a que varios oficiales del Ejército checo en el exilio, en Inglaterra, procedían de aquí. En tanto, Lezáky fue puesta en la mira porque la Gestapo descubrió un transmisor de radio de la resistencia en esta localidad.

Lidice completamente destruída, en junio de 1942 (CC) Wikimedia Commons
Lidice completamente destruída, en junio de 1942 (CC) Wikimedia Commons

Tal como recoge un artículo de Holocaust Education & Archive Research Team, el 9 de junio Hitler ordenó inmediatas y brutales represalias en contra de estos asentamientos.

Esa misma noche, cerca de 500 soldados de las SS rodearon Lídice, impidiendo que cualquier persona pudiera escapar. Temprano, al día siguiente, comenzaron a sacar a la población de sus casas, llevando a todos -a punta de golpes y empujones- a la plaza. En este lugar, se decidió trasladar a los hombres mayores de 15 años a un granero.

Fue aquí en donde comenzaron a ser fusilados en grupos de cinco, aunque para acelerar el proceso los Nazis aumentaron los grupos a 10. Para evitar que las balas rebotaran, pusieron colchones en los muros.

Cuerpos de los fusilados por los Nazis. Al fondo en la muralla se ven colchones usados para evitar que las balas rebotaran
Cuerpos de los fusilados por los Nazis. Al fondo en la muralla se ven colchones usados para evitar que las balas rebotaran

En tanto, las mujeres fueron llevadas al campo de concentración de Ravensbrück para ser utilizadas como esclavas. Por su parte, la mayoría de los niños fueron asesinados en las cámaras de gas. Sólo unos pocos fueron enviados a Alemania para ser “germanizados”.

Los cuerpos fueron enterrados en una fosa común, labor que fue realizada por esclavos judíos llevados al lugar.

Al mediodía del 10 de junio Lídice es totalmente saqueado, incendiado y demolido mediante explosivos. Por último los Nazis removieron y araron la tierra con el fin de que no quedase ni el más mínimo rastro: “que donde un día estuvo Lídice no crezca más que el maíz”.

Para culminar esta terrible misión, los soldados celebraron comiendo productos que robaron del pueblo.

Según la corporación Círculo Chileno Checo, hasta antes del ataque el pueblo contaba con 503 habitantes. Se estima que 340 habitantes fueron asesinados (192 hombres, 60 mujeres y 88 niños).

Posteriormente se hicieron innumerables homenajes alrededor de todo el mundo para recordar a todos los inocentes que perdieron la vida. Uno de estos está en Chile: se trata de una pequeña calle llamada Lídice, ubicada en Santiago Centro, en donde hay un memorial, obra del artista Filip Carrasco Haman.

Lídice después del ataque
Lídice después del ataque

Antes y después de la destrucción del pueblo

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