Opinión
Martes 10 abril de 2018 | Publicado a las 10:20
¬ŅTiempos mejores para Wallmapu?
Publicado por: Tu Voz
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Por David Soto sj

Termina el primer trimestre y el nuevo gobierno va a cumplir un mes. ¬ŅY al sur del Biob√≠o qu√©? Quiz√°s habr√° escuchado sobre camiones quemados, terrorismo desatado y una singular confrontaci√≥n entre fiscales y polic√≠as a ra√≠z de la Operaci√≥n Hurac√°n. Todo fragmentado y diluido entre medio de los inacabables asaltos y accidentes santiaguinos, artistas veraniegos y goles con que nos embotan los sentidos los noticieros centrales, cada noche.

Lo cierto, es que acá sucede bastante más, aunque nada auspicioso. Como veremos, ante las reiteradas y explícitas fallas del estado en resguardar los derechos básicos -cómo la vida y la libertad de expresión- de personas chilenas y mapuche, e incluso ante la demostrada e internacionalmente condenada vulneración de derechos a manos de fuerzas policiales, paradojalmente el nuevo gobierno responde mediante una sorda violencia, instalando la tesis terrorista que justifique la futura paz armada y la división entre los buenos civilizados y los malos bárbaros.

Revisemos algunos acontecimientos de inicio de a√Īo. En Ca√Īete, durante enero se efectu√≥ la formalizaci√≥n de un grupo de chilenos y mapuche que hab√≠an tomado la sede de Conadi a mediados del a√Īo pasado, para exigir un pronunciamiento de las autoridades respecto a la violencia ejercida por agentes policiales contra ni√Īos mapuche. No se trataba de un arrebato cualquiera, sino de paciencia agotada y dolor acumulado, como en todo el Territorio Mapuche. Desde el a√Īo 2009 la Unicef hizo p√ļblica su preocupaci√≥n (Ver: Unicef preocupada por violencia contra ni√Īos mapuche) y hacia ac√° la situaci√≥n no ha menguado (Ver: Territorio en Conflicto: violencia contra ni√Īos). La distancia y poca informaci√≥n al respecto dificulta dimensionar la gravedad del delito. El reportaje ‚ÄúLa ni√Īez marcada‚ÄĚ le puede ayudar a hacerse una idea. Hasta hoy, no hay respuestas de autoridad alguna, en un tiempo que la infancia es una preocupaci√≥n pol√≠tica.

Tambi√©n durante el mes de enero, y gracias al esfuerzo familiar para reunir fondos y pagar un nueva autopsia, se determin√≥ que la defensora ambiental Macarena Vald√©z -hallada ahorcada en su casa en agosto del a√Īo 2016, en el contexto de un conflicto con empresas hidroel√©ctricas por la instalaci√≥n de centrales de paso, en la comuna de Panguipulli- no se suicid√≥ (Ver: Marido de Macarena Vald√©z‚Ķ). ¬ŅQu√© sucedi√≥ entonces? Aclarar esto es de suma urgencia e importancia. Si en este pa√≠s a qui√©n se moviliza socialmente por sus derechos se le puede asesinar impunemente sin que esto preocupe al Estado y la sociedad, nos acercamos a l√≠mites peligrosos. Tanto o m√°s como el aborrecible crimen del matrimonio Luchsinger-Mackay.

Y mientras el Informe 2017/18 Amnist√≠a Internacional: la situaci√≥n de los derechos humanos en el mundo (Ver: pp. 145-147) volv√≠a a llamar la atenci√≥n sobre el uso excesivo de la fuerza policial sobre mapuche y la aplicaci√≥n de la ley antiterrorista; el Estado chileno se ve√≠a en la necesidad, CIDH mediante, de asumir su responsabilidad en el asesinato del adolescente mapuche Alex Lem√ļn, muerto de un balazo en la cabeza por un agente policial all√° por el a√Īo 2002 (Ver: Estado chileno admite responsabilidad en muerte de joven mapuche Alex Lem√ļn). La Justicia Militar, a la que se acogi√≥ el polic√≠a, sobresey√≥ la causa, motivo por el cual se debi√≥ recurrir a la CIDH. El Estado se debe comprometer, entre otras cosas a tomar medidas para evitar el abuso de fuerza policial.

La Operaci√≥n Hurac√°n. Para ser sinceros, por estas tierras hace rato que se habla de veh√≠culos cargados con municiones o armas, tel√©fonos interceptados o camionetas que te siguen al trabajo y a tu casa durante alg√ļn tiempo buscando amedrentar. El nombre de Leonardo Osses, tambi√©n es tristemente familiar. Y si bien, es positivo que esto salga a la luz, es preocupante como se le ha bajado el perfil tanto comunicacional como pol√≠ticamente, trat√°ndolo como un hecho aislado y desde una perspectiva de eficiencia/ineficiencia indagatoria o lucha entre fiscales y polic√≠as.

Sin embargo, una l√≠nea de abordaje que ponga √©nfasis en una acci√≥n sistem√°tica de persecuci√≥n y abuso contra personas movilizadas socialmente por la reivindicaci√≥n de los derechos del Pueblo Mapuche, es absolutamente ignorada. Al menos es extra√Īo, considerando que: (1) entre los posibles implicados hay altas autoridades, como el exjefe nacional de inteligencia el general (R) Gonzalo Blu -qui√©n solicit√≥ ser procesado por la justicia militar, la misma que sobresey√≥ el caso de Alex Lem√ļn-, pasando por el exjefe de la Unidad de Inteligencia Operativa Especializada de Temuco e incluyendo al segundo al mando de dicha Unidad, el capit√°n (R) Leonardo Osses; (2) hace a√Īos distintos l√≠deres mapuches vienen acusando persecuci√≥n y uso abusivo de la fuerza policial; (3) distintos organismos nacionales e internacionales de defensa y promoci√≥n de los derechos humanos han llamado la atenci√≥n a distintos gobiernos chilenos sobre abuso de fuerza policial y abordaje del conflicto re√Īido con los derechos humanos (Ver: Cambia, nada cambia: nueva muerte mapuche).

Finalmente, y para terminar el contexto de inicio de a√Īo, algo alarmante que grafica la situaci√≥n de vulnerabilidad de derechos y falta de garant√≠as ante las fuerzas policiales a la que est√° expuesto qui√©n reivindica derechos en este territorio. El Fiscal Regional de la Araucan√≠a debi√≥ pedir resguardo policial a la PDI por sentir amenazada su seguridad por seguimiento de Carabineros (Ver: Comunicado de prensa: situaci√≥n Fiscal regional Cristi√°n Paredes). Si la DIPOLCAR tiene poder y falta de contrapesos para realizar una acci√≥n como esa a un Fiscal ¬ŅQu√© seguridad pueden tener quienes se movilicen socialmente para exigir derechos? Nada m√°s imagine como funciona esto en un territorio fuertemente presionado como √©ste.

Ante todo esto, era de esperar alguna reflexi√≥n gubernamental cr√≠tica acerca del enfoque estatal para abordar las reivindicaciones de derechos pol√≠ticos del Pueblo Mapuche, instalar protocolos claros que objetivamente impidan el abuso de fuerza policial, establecer medidas de protecci√≥n a la infancia mapuche, fortalecer el resguardo del derecho a la libertad de expresi√≥n e indagar seriamente sobre el modo en que las industrias se instalan en territorios ind√≠genas. Sin embargo, antes de un mes de gobierno, las medidas parecen ir en otra direcci√≥n. Paradojalmente, siendo los agraviados el movimiento y el Pueblo Mapuche, la respuesta del Estado, como en el 2002, han ido orientadas a recrudecer m√°s aun la represi√≥n y el discurso del ‚Äúenemigo interno‚ÄĚ. El mundo al rev√©s.

Ya antes de su instalaci√≥n, las fuerzas del nuevo gobierno comenzaron a dar se√Īales por d√≥nde ir√≠an los tiros. Se inici√≥ instalando suavemente dos ideas: no ratificar el Convenio n¬į 169 de la OIT (Ver: Preocupaci√≥n por eventual retiro del Convenio 169 de la OIT bajo el gobierno de Sebasti√°n Pi√Īera) y modificar la Ley Lavkenche (Ver: Sofofa organiza mesa con gremios para pedir ajustes a la Ley Lavkenche). Ambos instrumentos resguardan los derechos ind√≠genas en el √ļnico pa√≠s del continente que no los reconoce constitucionalmente. Esto es muy gr√°fico de la relaci√≥n del Estado chileno con el Pueblo Mapuche: el gobierno anterior promet√≠a fortalecer la Consulta ind√≠gena, piedra angular del Convenio, mientras que el siguiente gobierno, fragua la no renovaci√≥n del Convenio. Despu√©s dicen que es dif√≠cil negociar con los mapuche porque no se sabe con qui√©n hablar.

En su primera visita a la Araucanía, los mensajes políticos enviados por el presidente fueron tan claros como desconcertantes, sobre todo considerando el contexto recién descrito. Su primer acto, fue liderar el primer encuentro del Consejo de Seguridad Macro Zona, en que participaron las principales autoridades políticas, policiales y judiciales. Este parece ser el enfoque sobre la relación con el Pueblo Mapuche. La obcecada idea de instalar la existencia de terrorismo.

El segundo acto, anunciar modificaciones a la ley antiterrorista volviendo a figuras tales como la de testigos protegidos o la creativa tipificaci√≥n de delito terrorista individual. O√≠dos sordos a los m√ļltiples llamados internacionales contra el uso de esta nefasta ley para abordar el conflicto (Ver: 100 d√≠as de huelga de hambre ni pol√≠tica pro vida ni defensa de los dd.hh.) Todo esto aconteci√≥ junto a las v√≠ctimas de la ‚Äúviolencia rural‚ÄĚ donde no hab√≠a ninguno de los ni√Īos mapuche violentados, familiares de Macarena Vald√©z o Alex Lem√ļn o alguno de los l√≠deres mapuche encarcelados por la Operaci√≥n Hurac√°n apoyada activamente por el Estado ni tantos otros y otras que no clasifican como v√≠ctimas, pues la l√≥gica racista considera al mapuche como victimario.

Tambi√©n durante estos primeros d√≠as el nuevo gobierno dej√≥ claro desde donde trabajar√° para imponer la seguridad, el orden y la paz en el territorio. La designaci√≥n de autoridades cercanas a los grupos empresariales en conflicto con comunidades mapuche, que sostienen la tesis del terrorismo y han interpelado a los gobiernos anteriores a restablecer el estado de derecho, son se√Īales claras. El gobernador de Malleco, por ejemplo, est√° estrechamente relacionado con la industria forestal; o el del Intendente de la Araucan√≠a, Luis Mayol, ex presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, implicada en el conflicto con el Pueblo Mapuche. Sin ir m√°s lejos, el Intendente ya invoc√≥ antes del mes la ley antiterrorista.

Y para broche de oro, la creación de una policía antiterrorista alojada en la macro zona Biobío-Los Ríos, completan la presentación del nuevo enfoque gubernamental respecto al conflicto entre el Estado chileno, las industrias y el Pueblo Mapuche.

En este sentido, la acci√≥n abusiva y violenta, ejercida por fueras policiales y mandatada por el alcalde, para expulsar del centro de Temuco a mujeres mapuche que venden sus hortalizas desde que existe la ciudad, no solo es muestra de la falta de sentido com√ļn, sino de las nuevas prerrogativas para ejercer violencia e imponer un determinado orden en el territorio, que encuentra sustento en las medidas y se√Īales pol√≠ticas enviadas en este primer mes por el nuevo gobierno.

√Čste, no es el camino. Al menos, no para una paz duradera que brote de la justicia. ¬ŅC√≥mo explicar a las nuevas generaciones mapuche que la democracia chilena es un espacio de di√°logo y reconocimiento? Afortunadamente hay gente chilena y mapuche que se moviliza para hacer de este un pa√≠s m√°s ancho, inclusivo y justo. ¬ŅLos fuegos de artificio? los puede seguir sintonizando en su noticiario favorito.

David Soto sj
Comunidad Jesuita de Tir√ļa

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