Opinión


¿Qué le pasa a nuestro cerebro cuando nos enamoramos?

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Hoy se conmemora el Día de San Valentín y son muchas las personas que celebran este día. Sin embargo, el amor ha sido un sentimiento que ha sido estudiado por numerosos científicos, para determinar qué busca alguien o por qué una persona elige a su pareja.

En conversación con Expreso Bío Bío, Gabriel León director del Centro para la Comunicación de la Ciencia en la Universidad Andrés Bello señaló que históricamente el corazón ha sido siempre el símbolo del amor, “se consideraba en la antigüedad que era el centro del cuerpo, que era el órgano más importante que distribuía la sangre, que era como el centro vital y en parte de eso tiene razón”.

Pero con el paso del tiempo los científicos descubrieron que en realidad las emociones no residen en el corazón si no que residen en el cerebro“, explicó.

Además, indicó que desde el punto de vista tanto antropológico como evolutivo el amor es tremendamente importante desde el punto de vista social, argumentando que hay varios investigadores que proponen que el amor habría sido evolutivamente seleccionado, porque permite construir relaciones estables en el tiempo que permiten por tanto criar a los hijos, “tiene un rol súper relevante a la hora de formar un colectivo humano”.

Esta situación, según León tiene una profunda raíz neurobiológica, “porque existen efectivamente neurotransmisores y hormonas que cambian su distribución en el cerebro cuando uno efectivamente está enamorado, y producen esta fuerte reacción como de apropiación de otra persona”, dijo.

Posterior a ello, vendría la etapa de amor romántico, “la etapa de la unión, esta cosa que hace que las relaciones sean permanentes, y esto es enfocarse en una persona que hace que las relaciones sean estables y duraderas”.

“Se ha determinado que hay algunos neurotransmisores que participan particularmente en las etapas iniciales que también están involucrados en las adicciones a las drogas o en las adicciones a los juegos y uno de los más importantes es la dopamina”, aseguró.

Según aclaró, la dopamina tiene que ver con la anticipación de placer, “es un neurotransmisor que se dispara en el cerebro cuando uno percive que en el futuro cercano viene una recompensa”.

Asimismo, argumentó que las etapas posteriores de estas relaciones, cuando el amor está consolidado son las más profundas y las más fuertes.

“Si tu vas a un bar, y andas de soltero, y te rechazan no te importa mucho, pero cuando después de 10 o 15 años el amor de tu vida te rechaza la gente se puede llegar a suicidar porque produce sentimientos tremendamente profundos en el cerebro”, aseveró.

En cuanto al inicio de las relaciones, precisó que son súper vertiginosas, “como estar en una montaña rusa, y uno siente cosas en el estomago en la cabeza y no puedes dormir, dejas de comer y uno parece enamorado, uno se comporta como alguien que está enamorado”, recalcó.

Eso, según el experto dura alrededor de seis meses, lo que se conoce como el enamoramiento, “pasado ese periodo tiempo cambia de nuevo el balance de estos neurotransmisores en el cerebro, bajan algunos, suben otros y uno ya viene a enfocarse en esa persona en particular y eso permite establecer esta relación de largo plazo que permite el apego”.

León, señaló que los expertos han estudiado bastante en profundidad el tema del amor y lo que ocurre a nivel cerebral, estudios que han tenido resultados bastante sorprendentes.

“A voluntarios hombres les hicieron dormir con una polera blanca, les pidieron que no fumaran, que no hicieran nada y que alterara mucho el olor corporal y después de esas noches guardaron estas poleras en frascos herméticos y después les pidieron a mujeres voluntarias que olieran esas poleras, el olor corporal, el olor de uno en la mañana, y les pidieron que clasificaran esas poleras desde la que más les gustó el olor al que menos les gustó”.

“Después les tomaron muestras de sangre y lo que encontraron fue bien impresionante, encontraron que el olor de la polera que más le gustó estaba asociada a una persona que tenía genes del sector inmune que eran los más distintos a la mujer que olió a la polera ¿qué quiere decir eso? que si eventualmente tienen hijos su repertorio de genes de sistema inmune va a ser mucho más robusto, porque va a ser más distinto y por lo tanto va a ser mejor“, estableció.

Finalmente, mencionó que hay algunos investigadores que establecen que el amor es una adicción benévola y que parte de su mecanismo de acción sería hacer adicto a alguien y eso garantizaría que una persona esté con otra y que la busque permanentemente y que cada vez quiera estar más con él, “los que son marcadores también de a la adicción a las drogas, pero lo interesante es que a ese punto hemos llegado en la similitudes“, concluyó.

Escucha a continuación la entrevista realizada por Rayén Araya en el Expreso Bío Bío:

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