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Viernes 29 diciembre de 2017 | Publicado a las 15:52 · Actualizado a las 08:11

Periodista de corporación cultural de Ñuñoa fue excluida de actividad por cómo iba vestida

Felipe Fredes F.
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Hasta este jueves Natalie Salvatierra trabajó como encargada de comunicaciones en la Corporación Cultural de la Municipalidad de Ñuñoa, empleo al que renunció tras vivir un episodio que consideró como un acto de discriminación machista por parte de su jefa.

En conversación con BioBioChile, Natalie relató lo ocurrido y comentó además qué la impulsó a hacer pública la situación, considerando los perjuicios que podría traer.

El pasado jueves se iba a realizar la cuenta anual del organismo, actividad a la que no pudo asistir tras ser excluida por su jefa, Verónica Farfán, por estar vestida con falda.

“Cuando llega la hora de irse a la reunión a la que iba a ir todo mi equipo, mi jefa se dirige a mí y me dice: Tengo un problema con tu ropa. Yo no te puedo llevar así vestida a la municipalidad, pero es culpa mía porque no te avisé que esto era formal”, relató.

Al principio, explicó, no entendió si se hablaba en serio o en broma y sólo le respondió que se quedaría trabajando.

Recién al salir su jefa de la oficina, Natalie se percató que había sido discriminada, considerando que contrario a lo sostenido por Farfán, el acto no habría sido formal. “Hubo compañeros que fueron con jeans”, enfatizó.

Luego, antes de irse, pidió hablar con ella a solas en su oficina para preguntarle cuál era el problema que tenía con su ropa.

A lo que ella responde que no la podía llevar a la reunión porque “había caballeros y señoras”. Sin entender, le pide que le explique, a lo que la jefa habría comentado que una vez el alcalde Andrés Zarhi echó a una secretaria por vestir minifalda.

Natalie explicó que le hizo saber a su jefa que se sentía discriminada, que se trataba de una actitud machista y que no podía decirle cómo podía o no ir vestida a una oficina.

Finalmente, la periodista quedó sola en la corporación, momento en que decidió renunciar.

Decidí que no era lo más óptimo quedarme en un lugar donde pasaban esas situaciones, sobre todo en un departamento que crea y difunde cultura y hago mi carta de renuncia y se la dejo en su escritorio”, relató.

Lo peor, sostuvo, es que no se trata de un hecho aislado, sino que de prácticas que se replican en distintos lugares.

Consultada sobre la opción de renunciar en vez de denunciar el hecho, indicó que conocía antecedentes de discriminación contra mujeres en el municipio, por lo que optó por dejar su cargo.

La profesional indicó que “es insólito que en la época que estamos viviendo, donde día a día las mujeres luchamos por la igualdad de género y bajar las altas tasas de violencia” ocurra esto.

Jefa negó la acusación

La directora de la Corporación Cultural de Ñuñoa, Verónica Farfán, conversó con The Clinic Online y negó haberla discriminado.

“No tengo nada que decir en contra de Natalie. Es una excelente profesional, pero niego tajantemente lo que está diciendo en su carta. Solamente le dije que no podía participar por como andaba vestida, no por discriminarla, sino porque es una reunión formal. Su vestimenta no ameritaba la formalidad que el evento requería”, expuso.

Al ser consultada si el reparo fue por el uso de la falda, reiteró que “para nada”.

“Yo ando con unos pantalones negros, muerta de calor, no podemos estar frente a todos los adultos de esa reunión sin esa tradición formal. No es que yo sea machista como ella dice”, agregó.

Violencia simbólica

Desde el Observatorio de Género y Equidad indicaron que no se trata de un hecho aislado, sino que es parte del continuo de violencia que viven las mujeres, entendiendo que la problemática es estructural.

Así, señalaron que en este caso se trató de un hecho de violencia simbólica, en el que una jefatura impuso su idea de cómo creía ella que las mujeres deben “vestir adecuadamente en un contexto laboral”, interviniendo en un proceso autónomo de cada trabajadora.

Finalmente, sostuvieron que empresas, organizaciones públicas y privadas, “deben hacerse cargo si quieren retener a sus trabajadoras y verlas desarrollándose en las empresas”, por lo que llamaron trabajar en generar un contexto que permita a las mujeres vivir libres de violencia.

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