07-05-2018 a las 10:00

El desconocido pasado "de ricos y famosos" del sector Laguna Redonda de Concepción

Publicado por: Emilio Lara

Maribel Fornerod | Agencia UNO

Casi todos los penquistas han transitado alguna vez cerca de la conocida e icónica Laguna Redonda de Concepción, ya sea en automóvil, micro, Biotrén, bicicleta o caminando.

Flanqueada por la avenida 21 de Mayo y por la línea del tren que conecta el puerto de Talcahuano con las comunas de Hualqui y Laja, este cuerpo de agua forma parte indiscutida del paisaje de la conurbación y es lugar de paseo para familias del barrio en el cual se emplaza, “El Golf”.

¿Pero, por qué tiene ese nombre? Porque la laguna, si no lo sabías, tiene un pasado “de ricos y famosos” que la conecta con la alta sociedad de principios de siglo e incluso con inmigrantes británicos.

A principios de 1900, mucho antes que Concepción y Talcahuano se unieran como ciudades, el área fue un campo de golf -de ahí el nombre del barrio- el cual estaba rodeado por fincas y fundos donde vivía parte de la élite de la época.

Ese fue el primer campo de golf de la capital del Bío Bío, el cual se trasladó con el tiempo camino a Coronel, al Club de Golf La Posada, lugar donde funciona hasta hoy.

En conversación con BioBioChile, el historiador penquista Alejandro Mihovilovich confirmó el dato.

“Los inmigrantes ingleses que llegaron a Concepción notaron que el terreno que rodeaba la Laguna Redonda era perfecto para practicar golf, ya que tenía desniveles ideales para levantar un campo de juego”, dijo.

Maribel Fornerod | Agencia UNO

No obstante, fue el mismo historiador quien también ratificó un triste dato: del otrora campo de golf no quedan registros fotográficos de ningún tipo.

Además, Mihovilovich señaló que fueron las mismas familias que jugaban en éste las que decidieron agruparse en 1955 y determinaron crear un campo más alejado de la zona urbana, en la ruta hacia que conectaba con Coronel.

Este nuevo club iba a ser inaugurado la jornada del 21 de mayo de 1960, no obstante el terremoto registrado ese día impidió la realización del evento, consignó el club en su página web.

El directorio ha sido integrado por una serie de familias que han vivido en Concepción por años. El actual grupo, por ejemplo, tiene por tesorero a Hernán Versluys.

Familias del club

El socio fundador y primer presidente del club fue el administrador de la carbonífera de Lota, Alfredo Searle, quien adquirió el predio en el cual La Posada se ubica actualmente tras una sugerencia de su esposa Oriana.

No obstante, esta travesía también contó con la participación del exgerente de la Compañía de Gas de Concepción, Raúl Spoerer; el funcionario del Banco Concepción, Alberto Sabugo; y de otras figuras de la época, como Roberto Maira, Arturo Steel, Harry Cahill, Enrique Martínez y Kenneth Everhard.

La cancha del nuevo recinto fue diseñada y construida por Steel en compañía de Henry Tullo, dando como resultado un terreno “abierto a todos los vientos y con fairways que se despliegan en un paraje de belleza incomparable”, aseguraron desde el club.

Pese a que dejaron su primer hogar, el Concepción Golf Club, no fue porque hayan querido, sino porque los terrenos les habían sido prestados y el crecimiento de la ciudad los obligó a emigrar.

Aún así, las prácticas en la Laguna Redonda les dieron la Copa Tarapacá Young y la posibilidad que sus jugadores dominaran la práctica del deporte en el país por años.

Historias

Jorge Leal Reyes, guía turístico local, recordó que el primer emplazamiento del club es lugar de muchos mitos e historias que, en su momento, cautivaron a los habitantes de una ciudad que hoy dista mucho de la que fue en el pasado.

Una de éstas, por ejemplo, es el asesinato de Petronila Neira, mujer que se convirtió en una especie de santa popular, con una animita muy concurrida al interior del Cementerio General de Concepción.

Pese a que hubo dos sospechosos de su muerte, su pareja, Arturo Retamal; y un amigo de éste, Pedro Carrillo; ambos negaron cualquier participación en el hecho, pese a que, al tiempo, la policía de la época encontró una navaja entre la ropa que Retamal vistió la noche de su muerte.

Sebastián Betancourt (CC) Flickr

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