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Las denuncias que pesan sobre el megaproyecto inmobiliario del grupo Phoenix

Hacienda Talinay | Captura
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Más de 50 clientes acusan que Haciendas Talinay, de la familia Chacra, prometió diversas condiciones que luego no cumplió. Algunos, tras varios años, dicen que aún no pueden conocer sus terrenos y otros que no han podido utilizarlos. Incluso, hay demandas contra la empresa ante la justicia y reclamos en el Sernac. En tanto, el grupo responde a los cuestionamientos.

El 28 de noviembre de 2005 Mauricio Galle pagó $ 7.800.000 a Haciendas Talinay para adquirir una parcela que incluía una casa de 54 metros cuadrados, en la provincia del Limarí, Región de Coquimbo. Esa transacción no sólo implicaba la adquisición de un bien material. También era la concreción de un anhelo para él y su familia. Sin embargo, cuando Galle viajó al lugar para conocer su nueva propiedad, descubrió que el terreno presentaba desniveles y que la casa prometida no estaba construida.

Así comenzó una larga historia -que hoy prefiere olvidar- de promesas incumplidas por parte de la empresa que lo llevaron a demandarla ante la justicia en 2012, donde tras varios años de litigio los tribunales fallaron, en parte, a favor del cliente.

Galle, actualmente director de Finanzas en la Municipalidad de Ñuñoa, no es el único cliente que ha acusado de irregularidades a la compañía. Hay otras dos demandas contra la firma -una ganada por el cliente y otra en desarrollo- y, además, Radio Bío Bío conversó con más de 20 personas que afirman haber sido engañadas por Haciendas Talinay, por diferentes motivos y en distintos niveles de intensidad. A ello se suma que el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) ha recibido 33 reclamos contra Haciendas Talinay desde 2010 hasta la actualidad, según datos proporcionados por esa entidad a través de la Ley de Transparencia.

Dichos casos y testimonios han puesto en tela de juicio el megaproyecto inmobiliario del grupo Phoenix, controlado por la familia Chacra, que inició su desarrollo en 1996 y prometía inversiones por más de US$ 2.000 millones, contemplando una superficie de 20.000 hectáreas, un parque eólico de 1.000 megawatts (MW) de capacidad instalada y el emplazamiento de tres hoteles de estándar internacional, entre otras condiciones de lujo. Pero, transcurridos 20 años, los clientes y algunos ex trabajadores aseguran que la mayor parte de estos planes no se han concretado.

“En este momento prefiero dejar en el pasado este mal episodio. Yo miro hacia atrás, analizo todo lo que ocurrió y, pese a que los tribunales fallaron a mi favor y se condenó a la empresa a pagarme cerca de $ 11 millones, siento que salí perdiendo. Uno de mis hijos está terminando la universidad, el otro está en tercer año, y nunca tuve la casa, ni tampoco pude ocupar la parcela. El sueño que tenía de la parcela y la casa lo perdí, en realidad nunca lo pude concretar. Y eso tiene un costo tremendo que no está reflejado en un juicio”, cuenta Galle.

Otra persona que dice haber sido perjudicada por Talinay es Ernestina Salinas. A mediados del 2005 ella paseaba por el sector Oriente de Santiago y al pasar por una sucursal del Banco Ripley vio unos carteles que promocionaban el megaproyecto inmobiliario y le interesó. Se acercó a ejecutivos de la entidad bancaria, quienes le entregaron más información e incluso le ofrecieron un crédito para adquirir alguno de los terrenos a la venta.

Luego, en su casa, ingresó a la página web de la compañía, donde se describían las múltiples virtudes que implicaba el complejo inmobiliario,y se entusiasmó. “Entonces, fui a la empresa y me atendieron algunos ejecutivos. Ellos me mostraron los planos, pues aún no estaban demarcadas las propiedades de esa fase del proyecto. Les dije que quería dos terrenos con vista directa al mar y me aseguraron que me garantizarían esa condición”, relata Salinas.

Ilusionada con el proyecto, desembolsó cerca de $3,5 millones para adquirir dos paños de un poco más de 5.000 metros cuadrados cada uno. “Recién en 2007 pude ir a conocer los terrenos, pues los caminos eran de difícil acceso, y la empresa dispuso de un encargado que nos llevó en un jeep. Al llegar al lugar, descubrimos que las propiedades estaban ubicadas tras una loma y que no tenían vista directa al mar, como nos habían prometido. Además, la superficie presentaba distintos desniveles que hacían muy difícil y caro construir una casa”, asevera.

Tras este episodio, Ernestina Salinas llamó y le envió correos a la compañía en diferentes ocasiones, pero hasta el día de hoy no le han entregado alguna respuesta concreta, ni menos una solución. Dada esta situación, indica que no ha podido utilizar la propiedad que adquirió.

Un ex ejecutivo de Talinay, quien prefiere mantener en reserva su identidad, asegura que estos casos no son aislados. Más bien, precisa, son parte de un sistema que idearon los dueños del grupo empresarial. “Desde un principio, la familia Chacra sabía que no iba a poder cumplir con todas las inversiones y condiciones que estaba prometiendo para su proyecto. Lo que les interesaba, en realidad, era generar las expectativas para que la gente comprara los terrenos, lo que les garantizaba ganancias. En contraste, los hechos han demostrado que ellos sólo han estado dispuestos a hacer inversiones mínimas, que en ningún caso han implicado cumplir con lo que le ofrecieron a sus clientes”, revela.

Consultados sobre el tema, desde Talinay señalaron que “todas las parcelas han estado a la vista de los compradores previo a la compra.

Se han abierto caminos de acceso rural como se comprometió al inicio, y se demarcaron las parcelas en sus cuatro esquinas. Los propietarios, todos con títulos inscritos a su nombre en Conservador de Bienes Raíces, deben organizarse para iniciar el pago de gastos comunes y así mantener caminos y vigilancia en sus loteos. Hay que recordar que son loteos de más de 10 años y la responsabilidad de mantención de su parcela y de los caminos es de los propietarios”.

En paralelo, este medio intentó conversar con Orlando Chacra, el líder del clan, pero el empresario prefirió no dar declaraciones. Lo mismo ocurrió con sus hermanos Omar, Luz María y Verónica.

Planes incompletos

Hace seis años Rigoberto Muñoz desembolsó en torno a $ 500.000 para hacer la reserva de compra de dos terrenos a Haciendas Talinay, que en conjunto sumaban 5.000 metros cuadrados. “Cuando quise ir a ver la propiedad, la empresa dispuso de un trabajador que me transportó. Pero cuando nos acercamos al sector donde se supone que estaban los terrenos, nos dimos cuenta que no había demarcación ni nada, por lo que el trabajador no supo decirme cuál era mi propiedad”, expresa Muñoz.

Tras esta primera decepción, visitó el lugar en otras dos ocasiones con el fin de conocer sus terrenos y comenzar a cercarlos para desarrollar los planes que había ideado. Incluso, en una de esas ocasiones asistió con su familia. No obstante, en ambas oportunidades el resultado fue el mismo: el trabajador no encontró su propiedad, pues aún no existían demarcaciones.

Entonces, llamó a la empresa en reiteradas ocasiones para hacer el reclamo. Luego de varias evasivas, la respuesta que recibió fue que lo contactarían una vez que estuviese demarcada su propiedad, pero -indica- ese llamado nunca llegó.

“La empresa ha incumplido y dejado a medias varios de los planes y promesas que comprometió al momento de vender los terrenos. Entre otras cosas, ellos decían que con el tiempo el proyecto iba a tener calles pavimentadas, que varios sectores estarían urbanizados. En el fondo, ellos vendían la idea de que seríamos parte de una especie de ciudad que contaría con múltiples equipamientos, pero eso no ocurrió”, acusa David Fuentes, otro consumidor afectado.

Detalla que hace 10 años su madre compró un terreno para sus cuatro hijos, incluido él. La adquisición los había entusiasmado, por lo que fueron a verlo. Al llegar al lugar se encontraron con una ingrata sorpresa: el camino de acceso a la propiedad era hostil, sin pavimentación, y el terreno estaba emplazado en una quebrada. “Por lo tanto, es imposible construir una vivienda en ese lugar”, afirma Fuentes, y agrega que la empresa hasta el día de hoy no les da una solución.

Otros clientes afectados con los que conversó este medio fueron Edgardo Cifuentes, Alejandro Mena, Patricio Cabrera, María Carmeyro, Melanie Moongo y Heriberto Opazo. Del mismo modo, más de 10 personas entregaron sus denuncias de forma anónima, las cuales coincidían con los casos descritos. En tanto, desde el Sernac precisan que de los 33 reclamos que han recibido contra la empresa, desde 2010 a la fecha, 21 son por incumplimientos en las condiciones contratadas, tres por publicidad falsa o engañosa y el resto por otras razones. Pese a esto, el servicio explica que no ha iniciado una mediación colectiva contra la compañía.

Uno de los aspectos más llamativos que contemplaba Haciendas Talinay era el potencial turístico, relacionado a un supuesto desarrollo inmobiliario urbano. “El Plan Maestro de Desarrollo determina el emplazamiento estratégico para tres hoteles de estándares internacionales”, consigna uno de los folletos que promocionaban el negocio de la familia Chacra. Además, el mismo documento, publicitaba el eventual potencial turístico para resorts y condominios, al tiempo que prometía el desarrollo de marinas, playas de arenas blancas y caletas de pescadores turísticas.

Pero tras varios años, según los clientes y algunos extrabajadores de Talinay, no se construyó ningún hotel de tipo internacional, ni tampoco se han desarrollado los otros planes mencionados.

El impulso de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) también fue uno de los pilares de promoción del proyecto: la empresa anunció, durante los primeros años, la construcción de un megaparque eólico de 500 MW, el cual sería el más grande de su tipo en Sudamérica. De hecho, en 2010 los Chacra informaron con bombos y platillos que habían sellado una alianza con la danesa Vestas para desarrollarlo en conjunto.

Con el correr de los años, esos planes cambiaron. Según cita la página web de Haciendas Talinay, ahora el parque eólico tendrá una capacidad instalada de 1.000 MW y será desarrollado en dos fases de 500 MW cada una. Sin embargo, a la fecha lo único que se ha construido es una unidad de 90 MW y otra de 60 MW, que inyectan energía el Sistema Interconectado Central (SIC). Pero ambas unidades fueron desarrolladas y son operadas por Enel Green Power, mientras que el único rol que ha jugado Talinay ha sido arrendarle los terrenos a la empresa italiana.

Sobre los cuestionamientos por los planes que se prometieron y que no se han cumplido, desde Talinay dijeron que “el proyecto Haciendas Talinay contempla importantes inversiones en el área inmobiliaria, energía y turismo, en el transcurso de un período de tiempo que tiene relación con la magnitud de éste. Las cantidades invertidas a la fecha es información interna”.

Los problemas de la familia Chacra por Talinay no sólo han estado ligados a las demandas y reclamos de clientes. También han enfrentado cuatro demandas laborales -por nulidad de despido, despido injustificado y cobros de prestaciones-, donde la justicia falló en dos ocasiones a favor de los extrabajadores y en los otros dos casos las partes llegaron a acuerdos económicos.

Los otros negocios de los Chacra

Fuentes que conocen al clan Chacra comentan que el líder es Orlando, quien dirige sin contrapeso al grupo. De hecho, dicen que si bien sus hermanos Omar, Luz María y Verónica participan en los negocios de la familia, es Orlando el que toma las decisiones relevantes.

Bajo esa lógica, sus negocios se concentran en el holding Phoenix. De acuerdo a lo que informa la página web, éste consiste en “un conglomerado empresarial con más de 30 años en el mercado” y “tiene intereses en sectores productivos, inmobiliarios, hoteleros, energéticos, financieros y de servicios de marketing”.

Además de Haciendas Talinay, otras de sus filiales son Invorcha -dedicada a las inversiones financieras e inmobiliarias-, Invomar (brinda financiamiento a los sectores productivos exportadores) y Agro Talinay.

Uno de los capítulos más bullados a nivel público que protagonizó Empresas Phoenix fue su fallida participación en la reconstrucción del Hotel Miramar en Viña del Mar.

Luego que el recinto fuera desmantelado en 1998, en febrero de 2000 el municipio de la ciudad convocó a una licitación para resucitarlo, pero el proceso se declaró desierto. Tras varios enredos, en una nueva licitación realizada al año siguiente el grupo Phoenix resultó ganador. Para ello, comprometió un proyecto que contemplaba la construcción de un edificio de ocho pisos, en base a la estructura que tenía el desmantelado hotel, con una inversión de US$ 12 millones, según consignan publicaciones de prensa de la época.

El holding liderado por Orlando Chacra también prometió construir el nuevo hotel en dos años, el cual contaría con 170 habitaciones, 240 estacionamientos subterráneos y un centro de convenciones, entre otras características. El contrato también implicaba que el recinto sería operado por la cadena internacional Hilton.

En el intertanto, en abril de 2002 Hilton desistió de hacerse cargo de la operación. Tras algunos meses de suspenso, en noviembre la firma anunció que había firmado un contrato con el reemplazante de Hilton: la cadena Sheraton.

Pese a lo anterior, en octubre de ese año los concejales viñamarinos le manifestaron su preocupación al alcalde Jorge Kaplán por el casi nulo avance que veían de las obras. Incluso, llegaron a cuestionar que Phoenix no poseía los US$ 12 millones comprometidos para la inversión. En medio de estas dudas, en mayo de 2003 la municipalidad le dio un ultimátum a la familia Chacra para que iniciara los trabajos. Ante la presión, al mes siguiente la empresa informó que se incorporaría un nuevo socio financiero al proyecto, pero no reveló la identidad.

Esta enredada trama derivó finalmente en que, tras una fallida gestión, pues no hubo grandes avances en la reconstrucción, Phoenix le vendió el 100% de la concesión del nuevo hotel al grupo Penta.

Después de más de 10 años de este incómodo episodio, Phoenix anunció su primera incursión fuera del país. En concreto, en octubre de 2014 la compañía le compró al grupo inmobiliario español La Quinta las instalaciones del Hotel La Quinta, de cinco estrellas y que posee 172 habitaciones, tres restaurantes y dos bares. La transacción también incluyó La Quinta Golf & Country Club. Ambos recintos están ubicados en Marbella, España.

Tras ese primer paso en el exterior, en diciembre de 2015 adquirió el complejo Town Center La Torre de Murcia, también en España, a la promotora de Balsicas World. Este recinto incluye el hotel cinco estrellas “Intercontinental La Torre Golf Resort”, que cuenta con 133 habitaciones, tres restaurantes y un gimnasio totalmente equipado con máquinas de última tecnología.

En tanto, los Chacra, en general, mantienen un bajo perfil a nivel público y, según cercanos al grupo, no tienen conexiones importantes con el mundo político. De hecho, uno de los pocos nexos que poseen en este ámbito es su parentesco lejano con el exministro y exsenador Sergio Bitar Chacra (PPD).

Este es el Rolls-Royce de Orlando Chacra, en las oficinas del grupo Phoenix, en El Bosque con Isidora Goyenechea.
Este es el Rolls-Royce de Orlando Chacra, en las oficinas del grupo Phoenix, en El Bosque con Isidora Goyenechea.

Documentos

Reclamos ante el Sernac (odt)

Folleto de Haciendas Talinay (pdf)

Demanda laboral de Marcelo Amengual (pdf)

Demanda de Patricia y Julián Orgaz (pdf)

Demanda de Mauricio Galle (pdf)

Sentencia Juzgado de Letras por demanda de Amengual (pdf)

Sentencia Corte Suprema por demanda de Marcelo Amengual (pdf)

Sentencia Corte Suprema en demanda de Mauricio Galle (pdf)

Sentencia Corte de Apelaciones por demanda de Marcelo Amengual (pdf)

Primera sentencia en demanda de Mauricio Galle (pdf)

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