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Primera visita al ginecólogo: la transición de la niñez a la adolescencia

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Joshua Siniscal (CC) Flickr

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Son múltiples las inquietudes que rodean a padres e hijas al momento de vivir la pubertad, también conocida como el paso de niña a adolescente. Lo anterior se debe a los importantes cambios que las pequeñas experimentarán, tanto física como emocionalmente, y al temor ante lo desconocido.

Así lo explica la Dra. Daniela Badilla, ginecóloga infanto-juvenil de Clínica Ciudad del Mar, quien además entrega una serie de consejos para conocer más sobre esta etapa y así poder enfrentarla.

De acuerdo a lo señalado por la especialista, la primera visita al ginecólogo busca controlar cómo va el desarrollo sexual de la niña y debiera realizarse antes de la menarquia, o primera menstruación, la cual se produce entre los 10 y 15 años, cuando todas las partes del sistema reproductivo se han desarrollado.

Si la adolescente ya tuvo su primera menstruación, la consulta médica servirá para analizar los ciclos menstruales y revisar el calendario de vacunaciones en torno a la hepatitis B, virus papiloma humano, varicela y pertussis. La prevención será primordial para la adolescente.

La joven necesita saber que el ginecólogo no comentará lo que le ha confiado, ya que es con ella que se establece la relación médico- paciente, esto permitirá a la adolescente acudir al profesional en el futuro frente a dudas o problemas.

De acuerdo a lo explicado por la Dra. Daniela Badilla, el secreto profesional sólo se puede romper en el caso de que la paciente esté expuesta a algún peligro.

En esta línea, la especialista de Clínica Ciudad del Mar señaló que “en general hay cierto nerviosismo y por eso es conveniente saber que en la primera consulta no necesariamente se examinarán los genitales, sino que se realizarán revisiones generales como medir, pesar, revisar las mamas y ver cómo están los vellos para determinar posibles trastornos hormonales, además con aconsejar respecto de las vacunas que debieran ser colocadas en la adolescencia, y reforzar hábitos saludables como el deporte y la alimentación adecuada”.

Con el objetivo de aclarar todas las dudas de la adolescente, es ideal sostener una conversación cercana, donde se hable sobre el calendario menstrual, cómo llevar un registro y las recomendaciones de higiene. Paro lo anterior, es vital establecer un vínculo de confianza y de esa forma abordar aquellos temas que a veces la adolescente no habla con sus padres.

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