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¿Son legales los vientres de alquiler en Chile?

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Angela Weiss | AFP

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Este martes la socialité estadounidense Kim Kardashian anunció junto a su marido Kanye West, que había nacido su tercer hijo, gestado en una madre sustituta.

La estrella habría tomado esta decisión tras sufrir complicaciones en su embarazo anterior, lo que hacía muy riesgoso un nuevo parto.

Ante este caso, a algunos le surgió la duda en torno a si es posible acudir a esta técnica de procreación en Chile.

Según el Dr. Ricardo Pommer, Jefe de Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco, la maternidad subrogada no es ilegal en nuestro país. El problema se origina, cuando nace el bebé, porque en Chile es madre quien da a luz.

En otras palabras, no existe la maternidad genética, sino una “maternidad de vientre”. Por lo tanto, incluso en casos que médicamente estarían justificados, aquellas mujeres que recurren a un útero subrogado quedan bajo el total desamparo legal, sin ser ilegal.

Motivos de maternidad subrogada

Existen dos motivos para recurrir a esta técnica: médicos y sociales. En el primer caso, cabe recordar que esta técnica surgió exclusivamente para indicaciones médicas específicas: mujeres que nacieron sin útero por padecer una alteración congénita (como el Síndrome de Rokitansky) o mujeres que perdieron su útero por un accidente, por una infección o por un cáncer cervicouterino diagnosticado tardíamente.

Dentro del grupo de mujeres que lo realiza por razones médicas, también están aquellas que en embarazos anteriores sufrieron de placenta acreta o placenta adherida. Se trata de una condición que puede poner en riesgo la vida de la madre, como es el caso actual de Kim Kardashian quien, por dicha razón, optó a la maternidad subrogada para tener a su tercer bebé.

En todos estos casos, se trata de pacientes que, pese a que no tienen su útero o que por razones médicas no pueden gestar a un bebé en su útero, sus ovarios y óvulos están completamente sanos. Como tal pueden producir perfectamente embriones que podrían implantarse en el útero de otra mujer, que en Latinoamérica se conocen como “ayudadora” o “colaboradora”.

“Desde un punto de vista médico, es una técnica muy valiosa porque permite que mujeres sin útero puedan tener hijos biológicos, gracias a la acción altruista de una amiga o familiar que esté dispuesta a llevar a ese bebé durante 9 meses”, indica el Dr. Ricardo Pommer.

Motivos sociales

Hay otro grupo de mujeres que por motivos no médicos deciden recurrir a esta técnica. Se trata de mujeres profesionales de un exitismo máximo que no están dispuestas a cargar a sus bebés, porque un embarazo no encaja en su modelo de vida, dado que podría perjudicar su desarrollo profesional, o mujeres que trabajaban con su cuerpo, como el caso de las modelos.

“Personalmente me cuesta entender cómo alguien que, pudiendo hacerlo, se rehúse a vivir el proceso maravilloso de llevar a un pequeño ser humano en su vientre. Por lo mismo, no comparto bajo ninguna circunstancia el hecho de recurrir a un útero subrogado por razones que no sean estrictamente médicas”, sostiene el Jefe de Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco.

Maternidad subrogada versus vientre de alquiler

Según el Dr. Pommer, el desprestigio de esta técnica surge cuando, incluso por indicaciones médicas, se presta el útero por medio de un pago o un chantaje económico. “Precisamente ha sido ese comportamiento el que ha llevado que esta técnica sea mal llamada “vientre de alquiler”, y que ha provocado el desprestigio de la misma”, señala.

Implicancias legales en Chile

En Chile no existe un problema legal si una mujer decide recurrir a esta técnica. El problema surge cuando nace el bebé.

“Yo puedo perfectamente estimular a una mujer que no tiene útero y fecundar esos óvulos con el semen de su pareja, que luego se convertirá en un embrión que se puede implantar en una ‘colaboradora’ o ‘ayudadora’, que – por ejemplo – puede ser su madre, es decir, la abuela del embrión, quien será la persona que en aras de ayudar a su hija va a gestar a ese ser humano. Por lo tanto, en estas condiciones estamos hablando de una verdadera subrogación, porque no hay arriendo de útero dado que no hay fines de lucro. En este caso la hija firma un consentimiento que se llama ‘donación embrionaria’ que es lo mismo que ocurre en el caso de la ‘donación de óvulos’, y hasta ahí no hay nada ilegal”, sentencia el Dr. Pommer.

El problema surgirá cuando ese bebé nazca, porque en Chile es madre quien realiza el acto de parir. Por lo tanto se corre el riesgo de que durante el embarazo la “ayudadora” legítimamente, se enamore de ese bebé y una vez que nazca, se niegue a entregarlo.

A su vez, también puede ocurrir que si el bebé viene con una enfermedad, los padres biológicos decidan no tenerlo y dejan en el total desamparo a ese bebé que viene en camino y a la mujer que prestó su útero.

Si bien en los países que esta técnica está legalizada existen contratos claros que resguardan legalmente a cada una de las partes, es importante indicar que siempre existirán riesgos que van más allá de lo legal.

Desde un punto de vista médico no existe ningún riesgo, salvo los mismos a los que se ve expuesta cualquier mujer embarazada. El riesgo mayor es el tema de los vínculos emocionales.

Sin duda que esta técnica plantea un tema complejo que -por lo menos en los casos médicos- se solucionará una vez que el trasplante de útero sea accesible para todas las personas que perdieron su útero por una condición genética, un accidente o una patología.

Proyecto de ley

En noviembre pasado, los diputados del Partido por la Democracia (PPD), Miguel Ángel Alvarado y Loreto Carvajal ingresaron un proyecto de ley que pretende regular en Chile los vientres de alquiler o gestación subrogada.

Las líneas generales de la iniciativa buscan permitir que mujeres de entre 25 y 45 años, inscritas en un registro de gestoras, puedan disponer de sus vientres para parejas en busca de la paternidad y maternidad.

Este proceso, destacó la diputada Carvajal a BioBioChile, debe contemplarse de manera gratuita, altruista, para que no se convierta en un negocio.

La necesidad de regular la gestación subrogada radica en las más de 400 mil mujeres que no pueden gestar por sí mismas debido a problemas médicos. El proyecto no se limitaría a determinada composición familiar por lo que queda abierta la posibilidad de acceso a vientres por parte de familias homoparentales.

Loreto Carvajal, indicó también que es imperante la creación de un estatuto jurídico que resguarde la identidad de los involucrados en el proceso, especialmente del nonato, tal como sucede en países donde el proceso ya está normado, como Canadá, EEUU y México.

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