El estado de Oklahoma anunció el miércoles que va a ejecutar a sus condenados a muerte por inhalación forzada de nitrógeno, un método que jamás ha sido utilizado en Estados Unidos y que genera preocupación.

“Optamos por este método, porque está claro que los estados en todo el país enfrentan grandes dificultades para obtener las sustancias para las inyecciones letales”, explicó en conferencia de prensa Mike Hunter, el fiscal general del conservador Oklahoma.

El problema, que existe desde hace años, se explica porque firmas farmacéuticas, principalmente europeas, se han negado a entregar productos mortales a las prisiones estadounidenses.

Algunos estados de Estados Unidos disponen aún de cámaras de gas para ejecutar a sus condenados, como alternativa de la inyección letal. Desde 1976, 11 condenados han sido ejecutados de esta forma, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por su sigla en inglés).

Pero la inhalación forzada de nitrógeno, un gas inerte, no ha sido nunca empleada. Este método, usado para el sacrificio de animales, provoca la muerte por hipoxia (escasez de oxígeno).

Dale Baich, un abogado que representa a condenados a muerte en Oklahoma, pidió el miércoles “prudencia” y “transparencia” a las autoridades estatales.

“¿Quiénes son los expertos en nitrógeno y en hipoxia por nitrógeno que han sido consultados? ¿Cuáles son los estudios hechos por el estado para asegurarse de la seguridad y la legalidad de este nuevo procedimiento?”, preguntó Baich.