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Supremacista blanco que mató a 9 afroamericanos: "Todavía siento que debía hacerlo"

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El supremacista blanco que perpetró una masacre en una iglesia de la comunidad afroamericana de Estados Unidos dijo este martes en el cierre del juicio que podría condenarlo a muerte: “Tuve que hacerlo y todavía siento que debía hacerlo”.

“Nadie me hizo hacerlo”, dijo Dylann Roof, hablando en su propia defensa en un tribunal federal en Charleston, Carolina del Sur. “Sentía que tenía que hacerlo y todavía siento que debía hacerlo”, explicó al jurado.

El 17 de junio de 2015, Roof se unió a un grupo de estudio de la biblia en la iglesia metodista episcopal africana Madre Emanuel, un símbolo de la lucha contra la esclavitud en esta ciudad, y minutos después emprendió una masacre en la que murieron 9 personas afroamericanas.

Ahora, este joven blanco de 22 años espera que los jurados decidan si lo sentencian a la pena de muerte o a cadena perpetua, luego de hallarlo culpable en diciembre de los 33 cargos de los que se le acusaba, entre ellos crímenes de odio.

En su propio alegato de cierre, el abogado de la fiscalía Jay Richardson recordó al tribunal que Roof “ejecutó cruelmente” a “personas a las que describió en sus escritos como meros animales salvajes”.

“Sentencien a este acusado a la muerte, por matar a Clementa Pinckney”, dijo, refiriéndose al pastor de la iglesia. Luego repitió la frase nombrando a las otras ocho víctimas.

El fiscal recordó que Roof no llegó al grupo de estudio de la biblia a aprender. En cambio, los feligreses se dieron cuenta rápidamente, “a través de los ruidos de bala, que el acusado llegó con un corazón lleno de odio y una Glock .45”.

Jennifer Pinckney, la esposa del pastor, se escondió con su hija de seis años en un cuarto aledaño. Otra sobreviviente, Felicia Sanders, protegió a su nieta de 11 años con su propio cuerpo y tuvo que presenciar el momento en que Roof mató a su hijo, Tywanza Sanders, de un tiro.

“No saben nada del odio”

En su defensa, Roof dijo que el odio que sienten hacia él los familiares de las víctimas, el público en general y el fiscal es similar a los sentimientos que él tenía hacia los feligreses. Y añadió, en un discurso no del todo coherente, que la suya fue una compulsión natural.

“Creo que podemos decir que nadie en su sano juicio quiere ir a una iglesia a matar gente“, dijo Roof. “Lo que digo es que nadie que odie algo tiene una buena razón para hacerlo”.

“Nadie, incluyendo la fiscalía, que piense que estoy lleno de odio tiene la menor idea de lo que es el odio realmente. No saben nada del odio“.

Luego buscó -ambiguamente- la compasión del jurado para obtener la cadena perpetua en lugar de la pena de muerte.

“Tengo el derecho de pedirles cadena perpetua, pero no sé de qué serviría eso de todos modos. Sólo uno de ustedes tiene que estar en desacuerdo con los demás jurados”.

En diciembre, la corte vio el video de la confesión que hizo Roof tras su arresto, al día siguiente del ataque. En ella, el joven justificaba sus acciones como una represalia por los supuestos crímenes cometidos por los afroamericanos contra los blancos.

“Alguien tenía que hacerlo porque, sabes, los negros están matando a los blancos todo el tiempo en la calle y están violando a las mujeres blancas”, decía Roof, calmado, al oficial del FBI que lo interrogaba.

Refiriéndose a este video y a otras pruebas de su intenso racismo mostradas durante el juicio, el fiscal Richardson dijo a los miembros del jurado que Roof “pasó años alimentando este profundo odio. Este odio que cada uno de nosotros quisiera pensar que no es posible que exista en nadie”.

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