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Candidato de Trump al departamento de Justicia se defiende de acusaciones de racismo

ARCHIVO | Agence France-Presse
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El senador conservador Jeff Sessions, escogido por Donald Trump como próximo secretario de Justicia, negó este martes viejas acusaciones de racismo, al tiempo que se mostró favorable a eliminar una orden presidencial que protege de la deportación a inmigrantes indocumentados.

El abogado y exfiscal federal de 70 años dijo que era contrario a una ley que prohíba la entrada de musulmanes a Estados Unidos -una medida alguna vez sugerida por Trump en la campaña- y defendió mantener en pie la prisión de Guantánamo.

Personalmente opuesto al aborto y el matrimonio igualitario, prometió que respetaría las decisiones de la Corte Suprema sobre esas materias.

Sessions fue el primero del equipo de nominados por Trump en acudir a la audiencia ante sus pares del Senado, cuando la mayoría republicana quiere acelerar la confirmación de los miembros del nuevo gabinete antes de que el magnate llegue a la Casa Blanca el 20 de enero.

Resistido por grupos de derechos civiles, Sessions rápidamente salió a rechazar señalamientos de no haber protegido el derecho al voto de electores afroamericanos y de tener simpatías por la organización racista Ku Klux Klan, que amenazan con cerrarle la puerta a la primera oficina judicial del país.

“Esas acusaciones son falsas”, apuntó. “Esa caricatura sobre mí en 1986 no era correcta“, dijo, en referencia al período en el cual su nominación a juez federal colapsó por lo que tachó de “un esfuerzo organizado” de acusaciones de racismo.

Sessions citó su involucramiento en varios casos de derechos civiles, incluyendo uno en el que logró la condena de un miembro del KKK por asesinar a un joven negro.

“Entiendo profundamente la historia de derechos civiles y el impacto terrible que la discriminación incesante y sistemática (…) han tenido sobre nuestro hermanos y hermanas afroestadounidenses”, dijo Sessions en su introducción, reconociendo también “los reclamos de justicia e igualdad de la comunidad LGBT”.

Capuchas y túnicas blancas

La sesión en el Capitolio en Washington estuvo desde el inicio agitada, con una multitud de manifestantes interrumpiendo la discusión a lo largo de la audiencia desde la tribuna del público.

Manifestantes del grupo a favor de los derechos humanos Code Pink y dos hombres disfrazados de militantes del KKK, con capucha y túnica blanca, fueron expulsados por la policía.

“No a Trump, no al KKK, no a unos Estados Unidos fascistas”, gritó un hombre.

Sessions creció en el sureño estado Alabama durante la era de la segregación racial. En el Senado desde 1997 votó en contra de un proyecto bipartidista de reforma migratoria y contra una ley sobre la violencia contra la mujer.

Expresó su opinión de que es “constitucional” anular la orden del presidente Barack Obama que protege de la deportación a más de 700.000 jóvenes traídos ilegalmente al país por sus padres indocumentados.

La lucha contra el ingreso de indocumentados será “su prioridad”, dijo al prometer “enjuiciar a aquellos que repetidamente violan nuestras fronteras”.

Sessions fue el primer senador en apoyar a Donald Trump durante la campaña por las primarias del Partido Republicano, y dio su total respaldo al plan del presidente electo de construir un muro en la frontera con México y expulsar a millones de indocumentados.

Decir “no” a Trump

Al ser interrogado directamente por la senadora demócrata Dianne Feinstein sobre si acompañaría el llamado electoral de Trump de encarcelar a su rival Hillary Clinton por el uso de un servidor privado de emails, advirtió que se pondría a un lado de cualquier investigación contra la ex candidata demócrata.

“Lo correcto sería recusarme de cualquier investigación que involucre a la secretaria Clinton”, declaró el senador de cabellos blancos.

“Este país no castiga a sus enemigos políticos, pero este país garantiza que nadie esté por encima de la ley“, afirmó.

Sessions inició su declaración asegurando al panel de senadores que el Fiscal General “debe estar dispuesto a decirle ‘no’ al presidente si se sobrepasa” en sus funciones.

Pero este conservador no suavizó la línea dura que pretende seguir sobre diversos asuntos como Fiscal General, puesto clave del Ejecutivo estadounidense.

Además de los tribunales, el ministro de Justicia supervisa la policía federal (FBI), la oficina de alcohol, tabaco, armas de fuego y explosivos -una poderosa agencia federal conocida por su acrónimo ATF-, las prisiones y el United States Marshals Service, una agencia federal encargada de la búsqueda de fugitivos.

La audiencia de Sessions, que no será ministro al menos que obtenga el voto mayoritario de los senadores, concluirá el miércoles. Este martes era transmitida en directo por varias cadenas televisivas.

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