Con el ojo puesto en la crisis en Venezuela, los países caribeños se reúnen en La Habana para concertar planes a favor del comercio común y contra el cambio climático, el cual incluso amenaza la existencia de pequeñas islas.

La Asociación de Estados del Caribe (AEC), la cual reúne a 25 países, discutirá hasta el sábado nuevas acciones comunes frente a problemas que aquejan a la zona, empezando por el aumento del nivel del mar asociado al calentamiento global y el combate a especies invasoras como el pez león y las algas sargazo.

Si bien la AEC está enfocada en tratar los problemas como región, incluido el desarrollo del comercio entre sus socios, Venezuela tendrá una atención aparte.

El presidente Nicolás Maduro, quien es esperado en la reunión de la Asociación, lidia con una severa crisis económica, y los planes de la mayoría opositora en el Parlamento para sacar adelante un referendo revocatorio, en medio del popular.

Venezuela es el principal proveedor de petróleo de Cuba y de otros miembros del Caribe.

“Estamos trabajando desde el gobierno para que en Venezuela no se profundice esa crisis, y no vaya ha haber un conflicto violento”, comentó la canciller colombiana, María Ángela Holguín.

Sin embargo, insistió en que los venezolanos deberán encontrar la solución a sus problemas.

De su lado, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aprovechó la reunión de cancilleres que antecede a la de los presidentes, para ventilar de nuevo la versión que comparte con su aliado venezolano respecto a la crisis en Caracas.

Estamos “amenazados por una contraofensiva imperialista de fuerzas oligárquicas cuyo propósito es restaurar la ola neoliberal que tuvo ya consecuencias funestas para nuestros pueblos”, dijo Rodríguez.

Victoriosa batalla

Los presidentes y representantes de la AEC preveen suscribir una declaración el sábado en la que Venezuela podría tener alguna mención especial.

Por lo pronto, Cuba celebró la “victoriosa batalla diplomática” que a su juicio libró Venezuela frente al “histérico, torpe y nada ético” intento de su secretario general, Luis Almagro, de intervenir en los asuntos de Caracas.

La cancillería cubana se refirió en esos términos al debate celebrado el miércoles por la Organización de Estados Americanos (OEA), que se saldó con una declaración de apoyo al diálogo en Venezuela.

El gobierno y la oposición venezolana cantaron victoria por separado tras el pronunciamiento de la OEA.

El organismo regional tomó distancia de la postura asumida por Almagro, quien convocó a una reunión de urgencia para abordar la situación en Venezuela invocando la Carta Democrática Interamericana, un mecanismo que prevé sanciones en casos de alteración o ruptura del orden democrático.

En la reunión del miércoles “el Caribe habló con fuerza y dijo que no se iba a aceptar eso”, declaró a la AFP en La Habana el embajador de Venezuela ante la OEA, Bernardo Álvarez.

“Su política de apoyar a Venezuela (…) fue determinante”, apuntó el diplomático venezolano.

Además de Maduro y el anfitrión Raúl Castro, en la cumbre de la AEC asistirán los presidentes de Costa Rica, Luis Guillermo Solís; de República Dominicana, Danilo Medina; y el salvadoreño, Salvador Sánchez.