Desde que lady Diana Spencer llegó a la vida del príncipe Carlos de Inglaterra, hubo una figura que siempre ensombreció su camino. Se trata de Camila Rosemary Shand, hoy conocida como Camila Parker Bowles.

Para Diana, una inocente joven de 19 años que recién se adentraba en el mundo de la realeza, Camila era sólo una buena amiga de Carlos y jamás imaginó que su presencia se convertiría en un enorme peso sobre su espalda.

Pero, ¿quién es realmente Camila?

Camila nació en Londres en 1947 y es hija de un héroe de la Segunda Guerra mundial y de la hija de un barón. Asistió a las mejores escuelas de Inglaterra y estudió francés y literatura francesa en el Instituto de la Universidad de Londres de París.

Siempre con una personalidad fuerte y decidida, se convirtió en una amante de la equitación y de la caza de zorros. Además, era muy popular entre los jóvenes de la época, aunque ella estaba perdidamente enamorada de Andrew Parker Bowles, quien era un “playboy” en ese entonces y que mantuvo a Camila siempre en segunda línea.

Camilla Rosemary Shand,
Camilla Rosemary Shand,

Según asegura el diario ingles Daily Mail, tras cinco años de esperar a que Andrew le propusiera formalizar su relación, Lucía -una amiga de ambos (que además era hija de un embajador chileno)- decidió presentarlos. Corría 1971 y ella tenía 23 años cuando vio por primera vez al hombre que marcaría su vida para siempre.

Ambos iniciaron una relación de amistad y, según cuenta la “leyenda”, uno de los primeros comentarios que Camila le hizo al joven príncipe fue que su bisabuela Alice Keppel fue amante del rey Eduardo VII, tatarabuelo de Carlos.

De hecho, al presentarlos, Lucía habría bromeado con ellos diciéndoles: “Ahora ustedes dos sean cuidadosos, tienen antecedentes genéticos -de infidelidad-”.

Camila y Carlos
Camila y Carlos

La historia cuenta que Keppel -quien tenía fama de adúltera para subir su estatus social- fue la amante más conocida del rey, quien visitaba la casa de la mujer regularmente en momentos en los que George, el esposo de Alice, arreglaba misteriosas salidas para dejarlos solos. Asimismo, durante años se ha especulado que la hija de Keppel y abuela de Camila, era también hija del rey.

Pero volviendo a Carlos y Camila, el amor de él hacia ella fue casi inmediato. Él adoraba que ella se riera con sus ojos y de cualquier tontera que dijera. Pero a pesar de que la chica estaba muy entusiasmada con el príncipe y se sentía halagada con sus atenciones, seguía enamorada de Parker Bowles, quien en ese periodo se encontraba en una campaña en Irlanda del Norte junto a su regimiento.

Aunque no fue correspondido, Carlos llevaba a Camila a todos los lugares que le fuera posible, por lo que los medios de comunicación especulaban sobre un compromiso que jamás podría realizarse. Camila no podría convertirse en esposa de Carlos, porque no provenía de una familia suficientemente aristócrata. Además, era católica y no era virgen, que era un requisito de la familia del padre de Carlos, los Mountbatten.

Cuando Andrew regresó a Londres, comenzó a salir con la hermana de Carlos, la princesa Anna, por lo que Camila siguió su relación de amistad con el príncipe para sacarle celos a su verdadero amado. Parker Bowles, al darse cuenta que podría perder a Camila y que su relación con Anna tampoco llegaría a buen puerto (él también era católico), decidió pedirle matrimonio a la mujer que estuvo enamorada de él durante siete años.

Andrew y Camila
Andrew y Camila

Carlos se encontraba en India cuando se enteró de la noticia a través de una carta enviada por Camila, la que rompió su corazón. Decepcionado, una semana antes de la boda le escribió a la mujer para pedirle que no se casara, pero fue nuevamente rechazado.

A la boda fueron invitadas la Reina Madre, la princesa Margarita, la princesa Anna e incluso el príncipe Carlos, quien se excusó de asistir.

Un año después nació el primer hijo de los recién casados y fue entonces cuando comenzaron los problemas. Andrew viajaba mucho y pasaba poco tiempo en casa, periodos en los que también le seguía siendo infiel a Camila. Más tarde aseguraría que ella estaba más enamorada de él que él de ella.

Andrew, Camila y sus hijos
Andrew, Camila y sus hijos

Los años pasaron y Camila llegó a la conclusión que su esposo no cambiaría y que además nunca la amaría como ella a él, sin embargo, no se separaron hasta 1995, viviendo durante mucho tiempo con el temor que el hombre fuera a dejarla.

Por su parte, Carlos –con el corazón destrozado- siguió con su vida y al acercarse a los 30 años comenzó a desesperarse por encontrar una esposa.

Carlos y Camila
Carlos y Camila

Durante todos ese tiempo, Camila y Carlos seguían viéndose pues tenían amigos en común, además Andrew era amigo del príncipe y uno de los militares favoritos de la Reina Madre, quien además apreciaba mucho a la mujer, que también conquistó a la reina Isabel gracias a su amor por los animales.

Poco a poco Carlos y Camila restauraron su relación, y a finales de 1978, tras el nacimiento de la segunda hija de Camila, comenzaron un romance.

Cuando Andrew se enteró, no le dio mayor importancia, al contrario, rumores dicen que disfrutaba que su esposa tuviese un affaire con el futuro rey de Inglaterra, además sabía que ella no amaba al príncipe y que las cosas tampoco podrían terminar en un matrimonio entre ambos.

Cuando los rumores del romance comenzaban a hacerse más fuertes, la familia real se puso firme con Carlos y le exigió que formalizara su vida.

Carlos y Diana
Carlos y Diana

Fue en ese periodo en el que inició un romance con Lady Diana Spencer, una joven educadora de párvulos y nieta de una amiga de su abuela, a quien había conocido tres años antes.

Diana era perfecta para los ojos de la corona. No sólo era inocente, sino que además cumplía con todos los requisitos que exigía el protocolo.

En 1981, Carlos le propuso matrimonio a Diana con la venia de Camila, quien conocía a la joven pues se había quedado en varias ocasiones en su casa. Ambas mujeres tuvieron al inicio una relación de amistad, y Camila ayudó a Diana en su adaptación a su nueva vida como miembro de la realeza.

Camila y Diana
Camila y Diana

“Cuando llegué a Clearence House (el hogar de soltera de Diana) había una carta de Camila en mi cama que con fecha de dos días atrás que decía ‘qué emocionante saber del compromiso. Almorcemos cuando el príncipe de Gales vaya a Australia y Nueva Zelanda. Ya quiero ver la sortija. Con cariño, Camila’. Eso fue sorprendente”, aseguró Diana en una de las grabaciones reveladas por su biógrafo Andrew Morton.

Pero ese no fue el único episodio que dio a conocer Lady Di, pues también comentó que días antes de su boda, se enteró que Carlos había mandado a hacer una pulsera para Camila. “Un día entré a la oficina de un empleado de Carlos y dije ‘qué hay en este paquete’, y el dijo, ‘no debería ver eso’, y yo dije, ‘pues voy a verlo’ y ahí estaba el brazalete. Yo estaba devastada”, señaló Diana.

Después de eso, Diana se cuestionó si seguir con la boda, pero las cosas ya habían ido demasiado lejos, así que no le quedó más opción que continuar.

El día de la boda, Diana se llevó una sorpresa al ver a Camila y a su hijo Tom entre los invitados a la Catedral de San Paul. En tanto, cuando Carlos la vio, le dio una mirada triste dando por finalizado su affair.

Carlos, Diana y Camila
Carlos, Diana y Camila

En los años siguientes la presencia de Camila se hizo más fuerte, y a pesar que su romance había terminado, poco a poco fueron recuperando su amistad y ella se convirtió en un hombro para que Carlos pudiese quejarse de Diana. Fue cuestión de tiempo para que el fuego renaciera llevando al matrimonio al límite.

A pesar que se intentó ocultar, el romance de Carlos y Camila salió a la luz pública por lo que la gente comenzó a sentir un gran rechazo por ella, todo lo contrario a lo que sentían por Diana.

Tras la muerte de la princesa en 1997, las cosas se complicaron aún más para Parker Bowles, pues nadie le perdonó el haber sido amante del príncipe y haber hecho sufrir a la llamada “princesa del pueblo”.

En 2005, Camila y Carlos cumplieron su sueño y se casaron en una ceremonia sencilla, lo que permitió que ella recibiera el título de princesa de Gales, el cual por consejo real no utiliza para no crear confusiones o problemas por ser el mismo título que llevó Diana.

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