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La revancha de Raúl Olivares: el cuestionado arquero que encontró su redención en Bolivia

Archivo | Agence France-Presse
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Raúl Olivares descolgó centros que caían de uno y otro lado en su área. Por arriba y por abajo. Las camisetas blanquinegras del Atlética Mineiro acechaban su arco y no dejaban a su equipo, el Jorge Wilstermann, tener la pelota. Él tenía que estar atento. Varias veces tuvo que salir disparado a achicar, sabía que Fred o Robinho no necesitaba mucho tiempo ni espacio para gatillar. Al ex jugador del Real Madrid lo dejó con el grito atragantado. Tuvo suerte también. Se quedó parado viendo como un remate de Juan Cazares pasaba a centímetros de su arco y cómo un cabezazo de Luan se estrellaba en el vértice. Incluso hizo un penal que el árbitro no pitó. Era su noche. Con sus compañeros dio el campanazo y eliminaron a los brasileros en su casa por octavos de final de la Libertadores. Una hazaña para el fútbol boliviano. Al final del partido, Olivares fue escogido como el mejor jugador de la cancha.

“Estamos muy contentos. Muy satisfechos. Cumplimos el sueño que teníamos. Todos hicimos un sacrificio tremendo. De local marcamos un gol y después jugamos como se debía. Eran 90 minutos complicados en Brasil, pero lo aguantamos”, expresó el golero en una entrevista concedida a La Tercera.

Olivares ha alcanzado la gloria a nueve años de su debut en primera y en un destino atípico para el futbolista chileno. El suyo ha sido un derrotero de yerros estridentes, de escarnio público, de destierro y de redención.

Su nombre empezó a sonar en 2008. Colo Colo viajó a México para enfrentar a Atlas por Copa Libertadores y de ahí se pasaría a Venezuela para jugar en Maracaibo. Entremedio tenía un partido por el campeonato local con Ñublense y Claudio Borghi decidió afrontarlo con un equipo “B”.

Ese 24 de febrero de 2008, con Fernando Astengo a cargo, la voz del Monumental anunció la oncena titular con nombres como Rafael Caroca, Bruno Romo, Boris Sagredo y Raúl Olivares, un arquero de buen porte y reflejos que no se había achicado jugando en la brava Primera B con Santiago Morning. No fue el debut soñado. Los chillanejos le endosaron cuatro al debutante golero. Nada pudo hacer la “Araña”. Ever Cantero, Jonathan Cisternas en dos oportunidades y José Luis Cabión (en propia puerta) fueron sus verdugos.

Olivares en Colo Colo | Archivo | AgenciaUno
Olivares en Colo Colo | Archivo | AgenciaUno

Con el “Tigre” Múñoz en el cénit de su carrera y con Rainer Wirth como segundo, Olivares quedó relegado. Casi un año tuvo que esperar para volver a salir al ruedo. Volvía la Copa Chile y Colo Colo había quedado emparejado con Ovalle, equipo de Tercera División. Marcelo Barticciotto pensó que era una buena oportunidad para poner al juvenil bajo los tres tubos.

Ante los nortinos, los albos se trabaron. Nada fue tan fácil como prometía ser. Con el marcador empatado a uno, Emmanuel González se internó por la derecha y mandó un bombeado y poco preciso centro al área colocolina. Nadie fue a pelearla y Olivares quedó solo en área chica para embolsar la pelota. La pelota se le resbaló, y a pesar de su desesperada volada, terminó traspasando la línea de gol. Colo Colo finalmente cayó en penales. A Olivares, por su juventud y poca experiencia, no le cayeron las pesadas piedras de la crítica. Todavía tenía crédito.

Múñoz, aproblemado por las lesiones, partió del club a comienzos de 2010 y arribó a Pedrero Francisco Prieto. El ex Cobreloa era un sube y baja constante, un arquero capaz de lo mejor y de lo peor en un mismo partido. Diego Cagna, el hombre que llegó prometiendo una revolución en el “Cacique”, no estaba conforme con el rendimiento del “1” y apostó sus fichas al joven maipucino. Olivares llegó a jugar cinco partidos en línea por el campeonato local, pero no generaba confianza. La expedición a Bolivia para jugar con Universitario de Sucre pondría en evidencia al “Araña”. El arquero nunca se mostró seguro y de un mal saque nació uno de los goles del cuadro local. Colo Colo acabó eliminado y a Olivares nada lo salvo del paredón de los acusados.

Olivares siempre se mostraba confiado, sin importarle las críticas. No se escondía de la prensa. Varias atajadas demostraban que tenía condiciones, pero siempre pasaba algo. En el 2011, Andrés Scotti le dio un pase hacía atrás en un partido con San Felipe. El arquero, que competía por un lugar con el uruguayo Juan Guillermo Castillo, se complicó en el control y Lihué Prichoda se avivó para robar la pelota y anotar con el arco vacío. El arquero se defendió diciendo que la pelota había salido. “Yo metí la pelota al campo, estaba afuera, pero los guardalíneas como siempre nunca están listos y no cobró la jugada”, explicó. Ivo Basay no dudó y le entregó al arco a Castillo. Ese mismo año, y para disgusto de muchos, fue llamado a una selección local por Claudio Borghi y en un partido ante México volvió a ser señalado por sus fallos.

Deportes La Serena recibió a Olivares | Archivo | AgenciaUno
Deportes La Serena recibió a Olivares | Archivo | AgenciaUno

A pesar de los problemas, a inicios de la temporada siguiente Olivares estaba ilusionado. El ex seleccionado uruguayo abandonó Pedrero y la lucha estaba entre él y el siempre cuestionado Francisco Prieto. Pero otra vez un error grosero lo condenó. En un amistoso de verano, el “Cacique” empataba a uno con Unión Temuco en el Germán Becker. En el último minuto, el golero se encumbró para controlar un centro alto que venía desde la derecha. La pelota se le soltó y le terminó rebotando a ‘Lucho’ Mena antes de meterse en el arco. Ignacio Quinteros, delantero temuquense que merodeaba por el área, aceptó las felicitaciones de sus compañeros con una sonrisa incrédula. Olivares pateó la pelota y se quedó unos segundos con las manos apoyadas en las rodillas, con la vista clavada en el césped, abstraído de un partido que se tenía que seguir jugando. Ya no había más posibilidades y él lo tenía claro. Poco después, partió a préstamo rumbo a Deportes La Serena.

El tema de Olivares es muy puntual y depende más de él… No se podía prever. Ahora lo que necesita es jugar y plasmar sus condiciones sin la presión que tendrá acá”, declaró Ivo Basay.

Su estancia en la región de Coquimbo duro un año. Volvió a Pedrero, pero no lo querían. Tuvo que partir nuevamente, esta vez a Unión Española. Con los de Santa Laura fue campeón y tuvo buenas actuaciones, sin embargo, estaba a la sombra del “Mono” Sánchez. Él sólo quería jugar. Se habló de una posibilidad en Estudiantes de La Plata, pero terminó recalando en un viejo conocido: Universitario de Sucre. Para esa fecha, Chile y Bolivia se enfrentaban en el Tribunal de La Haya.

“Lo primero que vi en las noticias fueron los problemas por el tema marítimo entre nuestros países, pensé que las cosas se venían difíciles para mí. Gracias a Dios, me recibieron con mucho cariño, demostrando que no existen rivalidades entre nosotros y que ese es, sobre todo, un problema entre políticos”, comentó el golero.

Más allá de algún insulto aislado por su nacionalidad en los estadios, Olivares se concentró en lo suyo. Con la ‘U’ boliviana estuvo apenas seis meses. Cuajó una gran Copa Libertadores. Con él como baluarte, los altiplánicos llegaron hasta octavos de final, instancia donde los frenó Tigres de México, a la larga finalista de la competencia. Su ficha se cotizó rápidamente. Y el que se lo llevó fue un grande de Bolivia: Jorge Wilstermann.

En el ‘Aviador’ partió bien, pero terminó perdiendo la titularidad, como tantas veces le había pasado. Pero él no estaba dispuesto a que la historia se volviera a repetir. “Nunca culpé al técnico ni a nadie. Calladito agarré mis guantes y mis botines y me puse a entrenar el doble para volver y afianzarme”.

Archivo | Agence France-Presse
Archivo | Agence France-Presse

La ‘Araña’ volvió por sus fueros, y con él de titular y figura, el Wilstermann se coronó campeón del Clausura 2016. Al arquero lo tentaron de la Primera División de Colombia, pero él se quedó para aprovechar la vitrina que daba la Copa Libertadores.

Con buenas actuaciones ante Palmeiras, Peñarol y Atlético Tucumán, Olivares fue puntal en la clasificación de su equipo. Los problemas por el incumplimiento en los pagos no afectaron su rendimiento. En octavos esperaba el Mineiro. En Cochabamba ganaron por la mínima y en Brasil había que aguantar. Los bolivianos casi no cruzaron mitad de cancha y se encomendaron a su última línea y, sobre todo, a su arquero. Olivares, con el peso de las ilusiones de sus compañeros en la espalda, estuvo a la altura.

“Me ha tocado estar en diferentes equipos. Sin regularidad, con poca experiencia. No era mi momento. He dado la vuelta larga. Estuve en Colo Colo y tenía condiciones… Me hubiese encantado seguir ahí, pero no tenía roce. Hoy las cosas están saliendo. He aprendido mucho y sé manejar situaciones adversas. Estoy agradecido de todos los lugares donde me ha tocado estar”, explica el golero.

Cientos de hinchas fueron a recibir al equipo en su regreso a Bolivia. Cuando apareció Olivares, la fanaticada entonó ‘Araña, araña, araña…’. Él, con unos lustrosos lentes de sol, disfrutaba y le daba la mano a todo el mundo. El formado en Colo Colo vive sus días más felices y está con la confianza a tope. En abril declaró que reunía las condiciones para ser citado a la ‘Roja’, pero hace un par de días sorprendió al afirmar que le gustaría jugar en la selección boliviana. El propio Evo Morales lo ha felicitado por sus actuaciones y se ha fotografiado con él para enviar mensajes de unión entre los pueblos. Nadie le quita la sonrisa a Olivares. Tras años de errante, encontró su lugar en el mundo.

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