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Cantona, Pol y otros: cuando los hinchas logran que los futbolistas pierdan el control

ARCHIVO | Pablo Vera Lisperguer / Agencia UNO
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Un grupo de hinchas del Olympique de Marsella llevaba un buen rato insultando a Patrice Evra, su propio jugador. Se ubicaron detrás de las vallas publicitarias del estadio Afonso Henriques de Guimaraes, donde se disputaría un encuentro entre los franceses y el Vitoria por Europa League. No deberían estar ahí, aunque a nadie le importó mucho.

El exseleccionado trataba de hacerse el desentendido al principio, seguía haciendo los movimientos de pre-competencia, estirándose, jugueteando con la pelota, pero la verborrea filosa de los aficionados no se detenía. Los miraba de reojo, balbuceaba y ya no aguantó más. Sus compañeros corrieron a frenarlo y trataban de alejarlo a empujones. Sin embargo, un último insulto lo desquició, ni agarrándolo del jersey lo pudieron sujetar, se puso cara a cara con su rival y le lanzó una patada a la altura de la mandíbula.

La UEFA fue inclemente. Lo suspendió hasta el 30 de junio de 2018 y le impuso una multa de 10 mil euros. Ante este escenario, el club marsellés decidió finiquitar el contrato del defensor.

Su movimiento de karateca evocó el icónico cabreo de Eric Cantona y otros menos conocidos de futbolistas hartos de ser insultados y atacados por fanáticos amparados en la locura del fútbol.

“Vete a tu país, francés de mierda”

Eric Cantona era la figura de un Manchester United que, de la mano de Sir Alex Ferguson, comenzaba a construir un imperio. La fría noche del 25 de enero del ‘95, los “diablos rojos” visitaron al Crystal Palace en Selhurst Park. Fue un partido bravo. En una disputa por el balón, “The King” agredió al defensor Richard Shaw. El referí no dudó en mostrarle la cartulina roja.

Tras la expulsión, el crack enfiló rumbo a camarines. Una marcha marcada por el resonante abucheo de todo el estadio. Pero Matthew Simmons, hincha del Palace, necesitaba algo más. Bajó once escalones para insultar a Cantona en su cara. “Vete a tu país, francés de mierda”, le habría dicho el joven que por entonces tenía 20 años. El ariete perdió los papeles. Si bien lo trataron de sujetar, ya estaba fuera de sí. Dio un salto y conectó una patada en el pecho de Simmons. La imagen recorrió todo el mundo.

Cantona pagó caro por su impetuosa reacción. Nueve meses sin jugar, 120 horas de trabajo comunitario y nunca volvió a ser convocado a la selección gala. Simmons, en tanto, hasta el día de hoy se queja por la “terrible falta de profesionalismo” de Cantona, aunque con el paso del tiempo se ha conocido su expediente criminal. Tiene causas judiciales por participar de actos racistas, fue condenado por intento de robo con violencia y en 2011 agredió al entrenador del equipo juvenil del Fulham por no poner a su hijo. Cantona ha dicho que solo se arrepiente de no haberlo golpeado más fuerte.

Pol y su acrobacia en la reja de San Carlos de Apoquindo

El ánimo del plantel de Audax Italiano estaba caldeado luego de perder por 4-1 ante Universidad Católica el año pasado. Los jugadores itálicos se reunieron en el centro del campo e iniciaron su triste peregrinar a las duchas. Nicolás Peric se peleaba con medio mundo y la seguridad lo tuvo que cubrir con un paraguas para capear los proyectiles que le caían desde la grada. Al llegar a la boca del túnel, el argentino Marco Sebastián Pol levantó la cabeza y salió disparado hacia la tribuna Sergio Livingstone. Allí identificó a un hombre que no paraba de putearlo. Con un salto de acróbata, Pol se encaramó a la reja y le dio una patada.

El audino abandonó la precordillera en una patrulla policial, pasó a control de detención y la ANFP lo sancionó con ocho partidos. Tras pedir disculpas públicas, declaró: “Nosotros los jugadores no estamos tan seguros como suelen decir. El primer perjudicado fui yo porque me llevaron preso, a los demás los dejan sueltos como si nada hubiese pasado”.

Un equipo que se retiró de la cancha

Iban 37 minutos del partido entre el Ajax y el AZ Alkmaar por la Copa de Holanda 2011/2012. El equipo de Ámsterdam se imponía en su estadio con gol de Gregory Van Der Wiel. Un barullo comenzó en las gradas, la gente se paró de sus asientos. Un tipo calvo saltó al césped como una flecha dirigida al golero del AZ, el costarricense Esteban Alvarado, que observaba en soledad como el juego transcurría en la otra mitad de la cancha.

El futbolista, que estaba de espaldas a su agresor, alcanzó a darse cuenta de lo que venía hacia él. Tumbó al fanático y lo pateó en el suelo. Sus compañeros lo empujaban, tratando de alejarlo de la escena. El árbitro decidió expulsar a Alvarado y el portero se le fue encima. Nadie en la visita lo podía creer. El entrenador del AZ, Gertjan Verbeek, ordenó a sus jugadores abandonar la cancha a modo de protesta.

“Es un incidente terrible y lo lamentamos mucho. Ofrecemos nuestras más sinceras disculpas. El aficionado ha sido entregado a la policía. Lo encontramos muy mal y este chico lo sentirá”, dijo el director financiero del Ajax, Jeroen Slop, en un comunicado publicado en la web del club. Horas después del incidente se supo que el hombre que ingresó a la cancha estaba ebrio y que aseguró odiar a Alvarado.

Una derecha al mentón

Huracán había vapuleado a Alianza de Lima en Perú por la Copa Libertadores del 2015. El cuadro argentino le endosó cuatro al equipo “íntimo” y lo puso en evidencia ante su público. Un grupo de hinchas fue hasta los estacionamientos del estadio Alejandro Villanueva para aguardar por la salida de los jugadores locales. “Súdenla, súdenla”, les gritaban, mezclando su reclamo con insultos de grueso calibre. Christian Cueva, Víctor Cedrón y Miguel Araujo no aguantaron y se bajaron del auto para increpar a los forofos. Se armó la gresca. Araujo no se contuvo y conectó una derecha en el mentón de uno de ellos.

“A nadie le gustaría que lo agredan y ofendan mentándole la madre bajo ninguna circunstancia; sin embargo, por nada es justificable reaccionar con violencia. Muchos niños nos ven como ejemplo a seguir y el ejemplo de ayer no fue el correcto”, posteó el defensa en sus redes sociales.

El “Piojo” se quedó sin mundial

A Miguel Herrera lo iban a entrevistar luego del partido en que su equipo, el Atlante, visitó al Puebla en el Camp Nou de León. Mientras esperaba por las preguntas del reportero, un aficionado del equipo local pasó por su espalda y le dio un “cortito”. El “Piojo” se detuvo a mirarlo unos segundos y luego lo atacó con una patada brutal. Lo mandó al suelo y quería para seguir castigándolo.

Compañeros de equipo, jugadores del Puebla, fuerzas de seguridad, todos fueron a detener al lateral, que se fue por el túnel lanzando insultos y con ganas de volver a la cancha.

La hinchada del Puebla quería ajusticiar a Herrera. Al Atlante le tomó dos horas dejar al estadio. El futbolista tuvo que ir a declarar al Ministerio Público. El arrebato le costó ser excluido de la selección mexicana que disputaría el Mundial de Estados Unidos.

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