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Gerda Wegener: la ilustradora erótica a quien La Chica Danesa no le hizo justicia

Alicia VIkander como Gerda Wegener | La Chica Danesa
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La cinta dirigida por Tom Hooper, y protagonizada por Eddie Redmayne y Alicia Vikander, es una obra muy bien producida, con fantásticas interpretaciones que –si es que aún no te has enterado- relata el viaje interior del pintor Einar Wegener para convertirse en Lili Elbe tras la primera operación de cambio de sexo de la cual hay registro. Gerda, su mujer, también artista, es retratada como la compañera comprensiva y el pilar que sostiene a Einar durante sus años de lucha interior.

Pero Gerda fue mucho más que lo que la película sugiere, a pesar de que el objetivo del director fue mostrar la historia de su marido por revolucionaria y extraordinaria. Además hay que considerar que se basó en una novela de ficción escrita por David Ebershoff inspirada en la vida de la pareja, por lo cual los personajes no necesariamente reflejan la realidad de manera exacta.

La chica danesa - giphy
La chica danesa – giphy

La verdad es que Gerda fue una mujer que rompió con varios estigmas sociales, cuya mentalidad liberal y sin prejuicios estaba a años luz de sus coetáneos, una artista extraordinaria que revolucionó la manera en cómo la feminidad era representada en el arte.

Partiendo por lo más obvio: Gerda no sólo apoyó a su marido en esta turbulenta búsqueda de identidad; nunca lo dejó de amar; lo ayudó a financiar sus operaciones; lo presentó en sociedad vestido de mujer y lo convirtió en su musa inspiradora. Y estamos hablando de hechos ocurridos hace un siglo atrás, considerando que Dinamarca –país donde Gerda nació- le concedió el derecho a voto a las mujeres en 1915. Por otra parte, la homosexualidad en Europa era una ofensa criminal que incluso llevó a juicio al notable escritor inglés Oscar Wilde en 1895 , cuya sentencia fue dos años de cárcel.

Gerda Wegener, Lili con abanico de plumas (detalle), 1920. Foto - Morten Pors
Gerda Wegener, Lili con abanico de plumas (detalle), 1920. Foto – Morten Pors

Uno de los motivos por los que Gerda se hizo famosa fue por revolucionar el modo en el que se retrataba la feminidad en Dinamarca. “A través de la historia, las pinturas de mujeres hermosas eran realizadas por hombres (…) típicamente éstas eran vistas a través de los ojos de los hombres. Pero Gerda cambió eso, porque ella pintó mujeres hermosas y fuertes con identificación y admiración, como sujetos conscientes en vez de objetos”, afirmó Andrea Rygg Karberg, curadora de la exhibición de arte “Gerda Wegener”, en el museo Arken de Dinamarca, en entrevista con The Guardian.

¿Y qué más trasgresor que rescatar y plasmar la feminidad inspirándose, muchas veces, en el cuerpo de un hombre? No es de extrañar que cuando este hecho salió a la luz, alrededor de 1913, el público y los circuitos artísticos en Copenhague se escandalizaron por decir lo menos. Gerda no sólo reivindicó a la mujer destacando su fortaleza, carácter, independencia, libertad, etc., sino que además lo hizo con la transexualidad, capturando la enigmática belleza que nace de ella, observándola con ojos respetuosos y procesándola desde el amor.

Einar y Lili Elbe _ BBC
Einar y Lili Elbe. BBC

Del campo a París

Así como sucede en otras historias, en las que uno se pregunta ¿cómo es posible que –por ejemplo- Gabriela Mistral, representante de una minoría excluida y pisoteada, fuera capaz convertirse en la primera mujer latinoamericana en recibir el premio Nobel de literatura? cruzando todos los límites que la sociedad le había impuesto. Del mismo modo ¿qué fue lo que permitió que Gerda Wegener sobresaliera rompiendo con los cánones establecidos en su época?.

Sus orígenes y el contexto social y cultural de su tiempo no podrían ser considerados exactamente como los más ideales para transformarse en una mujer trasgresora, como ella lo fue. Gerda nació en Hammelev, Dinamarca, en 1886 y creció en Hobro un pueblo rural danés. A pesar de provenir de una familia conservadora, siendo la hija del vicario, de algún modo convenció a sus progenitores a que la dejaran partir a sus 17 años a estudiar arte a Copenhague en la Real Academia de Bellas Artes, que recientemente había inaugurado una escuela para mujeres. Allí es donde conoce al que fuera el gran amor de su vida: el pintor paisajista Einar Wegener, que asistía a la academia de varones, y con quien contrajo matrimonio cuando tenía 19 años.

Gerda Wegener
Gerda Wegener

Los detalles de cómo su marido terminó posando para ella en ropa de mujer los puedes leer en el artículo La trágica historia tras La Chica Danesa la cinta que podría robarle el Oscar a DiCaprio publicado previamente por BBCL.

Gerda se negaba a ser definida por su pasado rural y por lo que la sociedad esperaba de ella, tal como lo hizo Lili (el nombre que su esposo más tarde adoptó). Ambas mujeres se crearon a sí mismas a partir de cero (…) lo que es más impresionante es que salió adelante sin tratar de hacerlo como los hombres. Ella amaba el maquillaje y la moda y no veía por qué adoptar estos asuntos tradicionalmente femeninos la haría menos fuerte. Ella lo quería todo”, afirmó Andrea Rygg Karberg a The Guardian.

La misma artista así lo declaró: “La mujer debe dar rienda suelta a sus cualidades e instintos femeninos, jugar con su encanto y ganar la competencia contra el hombre por las virtudes de su femineidad, nunca por tratar de imitarlo a él”, según recopila el sitio del museo Arken, que desde noviembre del año pasado exhibe una muestra de sus trabajos, que durará hasta enero del 2017.

Ulla Poulsen en ballet Chopiniana por Gerda Wegener en 1927. Fotografía Dominio público
Ulla Poulsen en ballet Chopiniana por Gerda Wegener en 1927. Fotografía Dominio público

En 1907, según afirma el sitio Biography, ganó un concurso de bosquejos organizado por el periódico danés Politiken lo cual la indujo en la industria de las revistas de moda, destacándose por su estilo Art Déco. Cuando las pinturas de Gerda comenzaron a venderse en 1912, la pareja se fue a vivir a París y ella fue contratada para crear ilustraciones para revistas francesas como Vogue, La Vie Parisienne, Le Rire y La Baïonette volviéndose bastante famosa e incluso ganando más dinero que su marido. Su consagración sucedió en 1925, cuando obtuvo dos medallas de oro y una de bronce en la Feria Mundial de París, la exhibición artística más importante de la era.

Greta Wegener para la revista La vie Parisienne
Greta Wegener para la revista La vie Parisienne

Sus trabajos más eróticos

La utilización de un modelo masculino para retratar mujeres y el apoyo que brindó a su esposo en el recorrido que lo llevó a someterse a operaciones de reasignación de sexo –o cirugía de confirmación de sexo, ya que Einar sentía que había nacido en un cuerpo equivocado- son hechos tan provocativos como su experimentación con los desnudos femeninos incluyendo poses y actitudes sexuales, incluso entre mujeres.

Ilustración de Gerda Wegener para el libro erótico
Ilustración de Gerda Wegener para el libro erótico ‘Les Délassements de l’Éros’

Sus sensuales ilustraciones de estilo Art Déco, que han sido descritas como un género de erótica lésbica, se publicaron en libros como Une Aventure d’Amour à Venise de Giacomo Casanova y las más explícitas fueron las acuarelas que acompañaron los textos de Douze sonnets lascifs (Doce sonetos lascivos) de Louis Pearceau. En dichas acuarelas Gerda plasmó la feminidad a través del uso de ropas sensuales como medias, tacones altos, vestidos con vuelos; peinados bien cuidados y maquillaje. Pero lo que más llama la atención es la sexualidad explícita que en ellas muestra: mujeres tocándose, otras investigando sus genitales con la ayuda de un espejo y el erotismo de cuerpos bien vestidos de la cintura para arriba, pero desnudos hacia abajo. Que hace más de 100 años estos dibujos hayan sido creados por una mujer no es un asunto menor.

Sus pinturas eróticas fueron mostradas en exposiciones que se volvieron controvertidas, pues algunas de ellas provocaron protestas y disturbios debido a sus temas sexuales y lésbicos.

Ilustración por Gerda Wegener
Ilustración por Gerda Wegener

El matrimonio de Gerda y Lili fue declarado nulo en 1930 por orden de Christian X, rey de Dinamarca, porque la ley no permitía este contrato entre dos mujeres y Lili legalmente se había convertido en una, a pesar de esto y de que ambas siguieron caminos separados, nunca dejaron de preocuparse la una de la otra, de apoyarse y amarse. De hecho, Gerda se vio profundamente afectada cuando Lili falleció en 1931, luego de que su cuerpo rechazara un trasplante de útero cuyo objetivo era que algún día pudiera gestar un hijo.

En 1939 regresó a Copenhague donde se realizó su última exposición en vida, pero ya en esa época su arte había pasado de moda. Un tiempo en la cúspide y luego vendiendo tarjetas navideñas pintadas a mano por una corona danesa (aproximadamente 100 pesos chilenos). Wegener falleció alcohólica y sola en 1940, un pequeño obituario en el periódico local dio cuenta de su muerte. La historia de las Wegener fue olvidada hasta que en los ‘50s se re editaron las memorias de Lili Elbe Man into a woman (De hombre a mujer), originalmente difundidas en 1931.

En la actualidad, la vida de ambas se ha difundido con más fuerza -especialmente la de Lili- luego de que David Ebershoff publicara el bestseller La chica danesa (2001) y se estrenara la exitosa película con el mismo nombre el año pasado, la cual le valió un premio Oscar a Alicia Vikander, actriz que interpretó a Wegener.

Pero a pesar de todo, el lado más osado y temerario de Gerda sigue estando un poco oculto en la oscuridad.

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“The Danish Girl.”
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