Artes y Cultura


Crítica de Teatro: "Conejo blanco, conejo rojo", los límites de un juego

Afiche de “Conejo Blanco, Conejo Rojo” | CA660
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Desde el comienzo esta performance es un juego hecho especialmente para adultos, con historias surtidas y algo de la biografía del autor iraní, que depende del desempeño del actor o actriz en escena.

Estrenada en 2011, este texto de Nassim Soleimanpour (lo escribió durante un período en que se le prohibió salir del país, por negarse al servicio militar obligatorio) es una propuesta ingeniosa que deja la puesta en escena en manos del actor o actriz, que cambia en cada función.

Así, debido a que el trabajo del profesional depende sólo de lo que sea capaz de hacer –no hay director, ni ensayos, ni nada relacionado con un montaje convencional-, todo lo que se vea será una suerte de improvisación.

Aunque no tanto, ya que el artista se desempeñará de acuerdo a las estrictas indicaciones del texto que se le entrega en el momento en que sube al escenario: lo deberá leer ante el público y hacer lo que allí se dice, de manera literal.

Por eso se le sugiere al espectador que no se informe previamente de los detalles de la obra -un éxito en todo el mundo y traducida a una veintena de idiomas, dicen sus productores- para que opere el factor sorpresa.

Algo fundamental, porque los contenidos básicos se sumergen en una estructura formal que se va construyendo allí mismo, frente a la cual el espectador, de alguna manera, es protagonista.

Obviamente, que el formato que se desarrolla parece que busca demostrar que es posible sostener un espectáculo con lo mínimo: un texto + un actor o actriz.

Lecturas y reflejos

En esta ocasión, quien se hizo cargo del texto del dramaturgo iraní fue la conocida y destacada actriz Tamara Acosta, una profesional con alrededor de una decena de obras teatrales y dilatada experiencia en cine y televisión, desde 1993 a la fecha.

Ella lee bien, con voz clara y suave, a veces se equivoca, lo que genera cierta inquietud respecto de si logrará afrontar la experiencia… aunque el espectador nunca sabrá si lo que dice o se desdice es parte o no del texto.

A veces no se sabe si habla el dramaturgo o la artista en escena, como tampoco se advierte hacia donde van las reflexiones, afirmaciones, negaciones, exclamaciones o interrogantes que se plantean.

El tema de la muerte por mano propia deambula por el texto, como también ciertas apelaciones a la vida, en ambos casos como una posibilidad presente o del pasado.

También en este juego se cuela alguna referencia tácita a los reflejos condicionados cuando se habla de los conejos y sus colores, sugerencia aplicable también al ser humano que vive tanto en sociedades definidas como totalitarias o libres.

En fin, una obra que tal vez no se vea dos veces, salvo si se siente curiosidad por establecer un listado que informe sobre que actor o actriz (quedan nueve todavía) se maneja mejor en una propuesta que requiere que el público sea bien participativo.

CA660.Rosario Norte 660. Miércoles, 20.00 horas. Entrada general $ 16.000. Hasta el 21 de Junio.

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