Artes y Cultura
Jueves 22 marzo de 2018 | Publicado a las 16:12 · Actualizado a las 22:54
5 momentos que marcaron el concierto de Depeche Mode en Chile
Publicado por: Emilio Contreras
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M√°s de 47 mil personas llegaron al Estadio Nacional para constatar el regreso a Chile de Depeche Mode, la banda brit√°nica que anoche se present√≥ por tercera vez en el pa√≠s. Se trat√≥ de la visita m√°s multitudinaria del grupo, en un concierto que repas√≥ sus √©xitos y su √ļltimo disco en apenas dos horas. Aqu√≠, cinco momentos que marcaron su paso por Santiago.

1) “Going Backwards”

Un pintura abstracta multicolor que bien podr√≠a ser referida al expresionismo abstracto, proyectada en tres pantallas gigantes, fue el √ļnico atractivo visual del arranque. La imagen bast√≥ para desatar la euforia de los fans ac√©rrimos del grupo. Luego, vino la irrupci√≥n de Dave Gahan y compa√Ī√≠a, quienes con Going Backwards del disco Spirit (2017) dieron la bienvenida a los asistentes.

Problemas de retorno que Gahan manifest√≥ a su equipo y ajustes t√©cnicos propios del inicio definieron los primeros minutos de Depeche Mode en escena. La canci√≥n servir√≠a de anticipo para It’s No Good, el primer hit que la banda quiso recordar en su paso por el Nacional. Despu√©s vinieron Barrel of a Gun, A Pain That I’m Used To y m√°s tarde Useless.

2) Momento Gore

Quiz√°s por la falta de espectacularidad (luces hipn√≥ticas, efectos de sonido, visuales atrapantes) los primeros minutos no lograron concitar la participaci√≥n activa del p√ļblico, que incluso en los coros se mostr√≥ fr√≠o y desconcentrado. Eso hasta Insight, casi a la mirad del setlist, cuya versi√≥n ac√ļstica a cargo de Martin Gore (s√≥lo acompa√Īado de un tecladista) se inscribe como uno de los momentos m√°s emotivos del recital.

Tras la interpretación vino un clásico de la banda: Home, otra vez con Gore en la voz principal. Desde entonces, la complicidad entre el guitarrista y la masa humana quebró para siempre la rigidez del ambiente.

3) De tanto en tanto, las canciones de Spirit, disco cuya promoci√≥n enmarca la actual gira de Depeche Mode, actuaron como b√°lsamo para el setlist. En esta l√≠nea, el trance de Where’s the Revolution fue una de las postales reconocibles de la nueva propuesta de la banda, alejados cada vez m√°s de los ochenta y todo lo que eso implica.

Cover Me, también del reciente álbum, fue otra de las tantas oportunidades que tuvo Gahan para mostrar su histrionismo: en el show, giró sobre su eje las veces que quiso, bailó con el micrófono, tocó con gracia sus partes íntimas, regaló cientos de muecas y por si fuera poco se deshizo en sudor y trance.

4) Volver a la discoteca

Quiz√°s el momento m√°s nost√°lgico lleg√≥ con Everything Counts, un himno de la primera etapa de la banda que a pulso de synth pop fue furor. Un instante de predisposici√≥n al recuerdo que fue valorado por los presentes, quienes de inmediato convirtieron el estadio en lo que en los noventa se llam√≥ una “discoteca alternativa”.

Entre sonidos y evocaciones futuristas, el tema se convirti√≥ en la “fotograf√≠a polaroid” de la cita: una fuga on√≠rica sonora que comenz√≥ a delinear el desenlace.

5) Sólo clásicos

Stripped, Enjoy the Silence y Never Let Me Down Again cerraron la primera parte de la presentaci√≥n antes del √ļnico “bis”, pero fue con Enjoy… donde se produjo la comuni√≥n definitiva entre m√ļsicos y seguidores. Con un clip donde participaba un conejo, una cabra, un perro, un caballo y un cerdo, entre otros animales, el Estadio Nacional simul√≥ ser una pista de baile.

Lo mismo ocurri√≥ con Personal Jesus, la canci√≥n que cerr√≥ el tercer show de Andrew Fletcher, Martin Gore y Dave Gahan en Chile y que dej√≥ a gran parte del p√ļblico conforme y agotado.

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