Artes y Cultura


Los únicos 4 pasos que necesitas para no quedar en vergüenza cuando bailes cueca

DIario de Aysén
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Muchos se rieron de la performance de Ricardo Lagos Weber en la inauguración de las fondas del Parque O’Higgins en 2007, cuando en su calidad de vocero de Gobierno bailó una cueca nunca antes vista, que con los años se transformó en un clásico de la “cultura pop”.

Por sus pasos de baile inéditos, uno que otro movimiento involuntario y un desplante inesperadamente festivo, Lagos Weber tuvo que dar explicaciones, ofrecer disculpas públicas y, al año siguiente, brindar una impecable muestra de la danza nacional en la misma fecha, esta vez con todos los ojos de la prensa encima.

Para zafar con dignidad de estas situaciones en que la vida te empuja a bailar cueca (a veces incluso contra tu voluntad), aquí van cuatro pasos claves para no desentonar en estas Fiestas Patrias. Una guía para no quedar en vergüenza ante cualquier imprevisto.

1) Invitación y paseo

Si vamos en orden, en rigor, lo primero que debe hacer un bailarín es “sacar a bailar” a su pareja. Aunque esto no parece un paso de baile, sí lo es y se trata de un rito fundamental. Consiste en pasear del brazo a la pareja de turno a modo de flirteo, para luego finalizar el trayecto con cada uno de los bailarines en sus puestos de inicio. Mientras tanto, ambos agitan las palmas al son de la cueca. Esta parte es identificable porque se desarrolla antes que la letra de la canción comience, y sirve de contexto y respeto para lo que luego verá el público.

2) Media luna

Es quizás uno de los pasos más sencillos de la cueca, sin embargo, su correcta ejecución requiere paciencia, tacto y coordinación. Se conoce como “media luna” y consiste en realizar un movimiento en semicírculo a ambos lados. Aquí se evoca el cortejo de la pareja, y el seguimiento de un lado a otro; en definitiva, el interés mutuo. Esto se realiza en 22 tiempos musicales, y es reconocible en las canciones por el “¡vuelta!”.

3) Escobillado

Para algunos, este paso resulta toda una complicación. Muchos lo confunden con el zapateo, aunque su ejecución es todo lo contrario. Si durante el zapateo la fuerza y el sonido cobran un rol primordial, en el escobillado la delicadeza y motricidad son claves. Aquí el “huaso” debe ladear sutilmente sus pies y moverlos en diagonal al ritmo de la cueca, muy despacio para no herir a la pareja de baile y siguiéndola en el acto.

4) Zapateo

¿Quién no sabe zapatear? Quizás todos, pero para hacerlo bien es necesario medir la potencia de los golpes, seguir el ritmo de la guitarra y mover el cuerpo al mismo tiempo que los pies firmes. En el zapateo, y durante todo el tiempo que dure la cueca, se requiere seguir con la vista y el cuerpo a la pareja de baile, y nunca olvidar que se trata de una danza de cortejo. Una vez finalizado el zapateo, que se realiza en ocho tiempos musicales, viene el remate, donde el “huaso” vuelve a tomar a su pareja como en el principio para regalar, al público, su saludo final.

A continuación, un tutorial de la Escuela Altamira de Coyhaique, donde una pareja explica los pasos de baile de la cueca.

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