Artes y Cultura


La Sinfónica Nacional ofreció programa de Sonidos Latinoamericanos

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Berlioz, Copland, Gershwin, Ginastera, Moncayo y Márquez, fueron los compositores cuyas obras que interpretó la orquesta en su cuarto concierto de la temporada oficial 2017 en el Teatro CEAC.

El director Francois López Ferrer, considerado como uno de los artistas jóvenes más prometedores de la escena sinfónica actual, brindó especial dinamismo a su conducción al festivo abanico de seis obras que formaron la programación del pasado fin de semana.

El público pudo, en los dos conciertos, disfrutar las de alegres obras “Carnaval Romano” de Hector Berlioz, “El salón México” de Aaron Copland, “Obertura Cubana”, de George Gershwin, “Suite Estancia”, de Alberto Ginastera, “Huapango”, de José Pablo Moncayo y “Danzón”, de Arturo Márquez.

El maestro español-estadounidense François López-Ferrer, manifestó que “el tema principal de este programa es cómo los países latinos han influenciado a los compositores, como fue el caso de Copland cuando visitó México, por ejemplo”.

Considerado uno de los artistas jóvenes más prometedores de la escena sinfónica actual, López-Ferrer fue desde 2010 a 2014 el candidato más joven de la Järvi Academia International, con los maestros Neeme y Paavo Järvi, padre e hijo respectivamente. Además, obtuvo el premio inaugural de la edición 2015 del prestigioso Neeme Järvi Prize, gracias a lo que pudo dirigir el Musikkollegium Winthertur en febrero de este año.

“Es un programa muy festivo. La obra de Berlioz comienza con una explosión de toda la orquesta y está muy en línea con todas las otras obras”, comentó el director respecto del perfil que caracterizó el concierto que condujo. Agregó, y con razón, que “este fue un programa muy difícil, ya que requirió mucha atención, energía y fuerza de parte de los músicos, lo que no es fácil mantener a lo largo de dos horas”,

Compuesta en 1833, la obertura del “Carnaval Romano” fue escrita por el francés Berlioz al mismo tiempo que su “Gran tratado sobre instrumentación y orquestación modernas”. En ella, que consideramos como lo mejor del concierto, conductor y orquesta lucieron brillo, orden y un excelente nivel técnico.

Por su parte, “El salón México”, compuesta por Copland entre 1933 y 1936, fue inspirada por el primer viaje del compositor a México, resultando finalmente una representación musical de Latinoamérica desde los ojos de un estadounidense.

Durante las décadas del 30 y 40, la música latinoamericana despertó un gran interés en la sociedad estadounidense, un fenómeno que fue respaldado por la Política de Buena Vecindad impulsada por el gobierno de F. D. Roosevelt. Es en este contexto que se concibe “Obertura Cubana” de George Gershwin. Titulada originalmente “Rumba”, la obra fue inspirada por un viaje que el músico de Brooklyn hiciera a La Habana en 1932.

Contando con 25 años y siendo ya un compositor respetado, Ginastera recibió en 1941 el encargo de componer un ballet que reflejara la cultura de los campesinos de la pampa argentina. Es así que el músico se inspira en Martín Fierro, poema narrativo de José Hernández (1872), que despliega una relectura en clave heroica de la figura del gaucho. Dicho escrito, referente del criollismo literario argentino, sería el germen del ballet “Estancias” op. 8.

Luego vinieron las dos últimas obras de la velada, destinadas a autores mexicanos, con mucho hincapié en el folklore tanto bailado como cantado, muy alegres y movidas.

José Pablo Moncayo presenta una particular concentración de obras para orquesta en la década de 1940. A esta época pertenece precisamente su famoso “Huapango”, estrenado en 1941 en un concierto de música mexicana. El término designa fiestas populares de la región costeña de varios estados de México.

El “danzón”, es un ritmo de origen cubano surgido hacia finales del siglo XIX, que tiene sus antecedentes en la mezcla de danzas de salón europeas con danzas populares vernáculas. Arturo Márquez, destacado compositor mexicano que toma como referente de inspiración el acervo cultural latinoamericano, recibe en 1994 el encargo de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (ofunam) de componer una obra. Márquez escribe entonces Danzón Nº2 para orquesta, la que se estrenó en marzo de ese año.

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