Artes y Cultura


"La oscuridad visible" culminará con inmersión en la atmósfera creada por Matías Movillo

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La exposición “La Oscuridad Visible” se extenderá por una semana más y culminará con una inmersión en la atmósfera creada por Matías Movillo a través de un recorrido guiado por el artista.

Sus inicios cercanos a Guillermo Muñoz Vera lo situaron dentro de la pintura realista, pero el trabajo realizado por Matías Movillo en la última década está instalado de lleno en la abstracción, como se observa en la exposición “La Oscuridad Visible” montada en el MAVI – Museo de Artes Visuales. La muestra se encuentra abierta al público con más de 20 obras de mediano y gran formato. Entre las piezas exhibidas se encuentra una serie de pinturas realizadas directamente sobre masking tape y algunas obras en que estas cintas adhesivas fueron intervenidas con fuego. Todas se encuentran tanto en los muros de las salas como en el suelo de este museo del Barrio Lastarria de Santiago.

Sin necesidad de inscripción previa e ingresando con el costo normal de la entrada, el sábado 20 de mayo, a las 12:00 del día, Movillo ofrecerá una visita guiada a quienes se acerquen a descifrar su lenguaje. Como dice Cristian Silva, quien escribió el texto curatorial: “Aunque suene a perogrullada, para funcionar, estas obras requieren de nuestra presencia. Para asimilar los nutrientes de estas pinturas es indispensable que estemos aquí, aquí mismo y en este momento, contemplándolas en persona. De ese modo, nos podemos acercar y alejar, movernos de un lado hacia el otro, interactuar con sus componentes y extraer de ellos todo tipo de señales que nos permiten acceder a este lenguaje secreto, a este jeroglífico que nos propone ser descifrado más desde lo emocional que desde el intelecto.”

La oscuridad visible

El texto curatorial de la muestra termina con este párrafo que describe el proceso artístico del expositor: “Para quienes no conocían su obra, resultará algo desconcertante enterarse que, hasta el año 2006, Matías Movillo era considerado el más promisorio representante del realismo pictórico en Chile. Hasta mediados de ese año, entonces, produjo una pintura gentil, tenue, silenciosa, de bajo contraste, brumosa y melancólica. Sin embargo, al apreciar hoy su obra reciente, si bien se conserva intacta la carga de ensoñación y misterio, ésta parece haber evolucionado hacia una poética más industrial, científica y de combate: cada una de las pinturas en esta exposición se comporta como una inquietante maquinaria, un pequeño laboratorio, un intenso e inagotable campo de batalla”.

Este trabajo abstracto e intenso tuvo una primera etapa en la muestra “La Casa con el Cielo en el Suelo”, exhibida en la Sala Gasco el año 2013. Ese grupo de obras surgió de un reencuentro casual con una casa en la que Movillo vivió y que estaba siendo demolida. “La casa apareció como un lugar invertido en su significación; de ser un espacio de desarrollo y protección, se transformó en un lugar frágil, de espacios sin contención, pasillos inconducentes, estructuras y umbrales desprovistos de sentido”, señala Movillo. Por eso, con esas obras él proponía visualmente esta oposición funcional y simbólica: una casa en destrucción, a través de la contradicción que implica desarrollar obras pictóricas, que se espera perduren en el tiempo de manera inalterable, usando masking tape, que es un material desechable.

Las obras nuevas son de distintos tonos y matices de pintura verde, articuladas con algunos procesos pictóricos que ponen en valor la materialidad de la pintura, en contraste con el soporte lineal que ofrece la cinta adhesiva conocida con varios nombre, como cinta de enmascarar, cinta de carrocero, cinta de pintor, cinta adhesiva protectora y tirro, producto fabricado especialmente para usar al pintar, hecho de un papel perecedero y que se desecha al cumplir su función de auxiliar para cubrir áreas que no deben ser pintadas.

Esta nueva muestra, que considera algunas de las obras de la exposición de 2013, es una elaboración posterior cronológica y simbólicamente, porque considera la cinta adhesiva como un elemento que queda más postergado o relegado, alternando protagonismo con la pintura, que quiere significar lo nuevo, lo más vivo, pero que tiene también un lado oscuro porque aquí aparece en algún grado como algo inmanejable o menos controlable.

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