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BBCL | Especial Festival de Cannes 2016


“Cannes Classics”: la oportunidad de recordar y conocer lo mejor del séptimo arte

ARCHIVO | Global Panorama (CC)
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No todo en el Festival de Cannes son estrenos o películas en competencia por la Palma de Oro. Claramente eso es lo que llama más la atención en términos noticiosos, pero también hay un espacio para el recuerdo y para disfrutar directamente lo que para algunos es en realidad el cine: un arte y no una industria.

Eso es “Cannes Classics”, un área donde sólo se exhiben películas que marcaron un antes y un después, esas que quizás no fueron éxitos de taquilla, que fueron sepultadas por la crítica en su tiempo, pero que con el pasar de los años demostraron que estaban un paso más adelante y que ayudaron a que este séptimo arte tomara nuevos rumbos.

Hoy nos centramos en estos clásicos, en recordar a maestros del cine tanto en pantalla como detrás de la cámara. En promedio son cinco películas por jornada y en ciertos casos documentales los que se exhiben como parte del “Cannes Classics”, todas proyectadas en la Sala Buñuel del Palais des Festival, que es un recinto pequeño en comparación a las otras salas, máximo para 300 personas, pero ideal si uno piensa que se ve algo más artístico y exclusivo del Festival.

Masculin Féminin

Este año la sección abrió con un maestro de la casa, con Masculin Féminin, del director frances Jean-Luc Godard, estrenada originalmente en 1966. Una de las particularidades es que para celebrar el 40º aniversario del film éste fue restaurado desde los negativos originales presentando una nueva copia que es en sí un deleite visual porque todos los daños que por el paso del tiempo sufren las películas, como las denominadas “quemaduras de cigarro” en los celuloides, las rayas que irrumpen en el cuadro, etc, todo fue digitalmente removido.

Aunque ver una película de Godard, remasterizada y en una sala de cine ya es un lujo, la gran gracia de Masculin Féminin es que es un retrato perfecto de cómo los adolescentes franceses iban cambiando a mediados de los 60 y mirando el mundo de otra manera, muy influenciados por la Guerra de Vietnam, la revolución musical y el mensaje de paz y amor.

Como se menciona en la propia película, lo que hace Godard es presentar en 35 milímetros “a los niños de Marx y Coca Cola”, examinando a través de la cámara a esa sociedad francesa que quería seguir una línea, pero la juventud

seguía una corriente distinta, y que queda en evidencia por la espontaneidad, el espíritu de buscar la libertad y no vivir bajo estrictas reglas.

Por ello Masculin Féminin es más que una película, es un retrato en blanco y negro del despertar de la juventud francesa, a través del trabajo, la política, el amor y el sexo. Es un título esencial en la filmografía de Jean-Luc Godard, junto con The 400 Blows (Los 400 golpes, de 1959).

Howards End

Hay una crítica o comentario muy recurrente sobre las películas que son adaptaciones de novelas: que no cumplen con lo que uno originalmente leyó e imaginó. Pero si hay un director que puede salir con la frente en alto es James Ivory, quien a sus 87 años se presentó en Cannes para participar de la exhibición de la nueva copia restaurada en resolución 4k de su película original de 1992: Howards End.

También conocida como La Mansión Howard, está basada en el libro del mismo nombre de E.M Forster, lo que son palabras mayores, porque el reto de James Ivory en la dirección, de Ismail Merchant en la producción y de Ruth Prawer Jhabvala en el guión fue cómo transformar las palabras en imágenes.

Y eso es lo que destaca desde el primer minuto en Howards End, cuando vemos a la señora Wilcox (Vanessa Redgrave) recorriendo lentamente el exterior de la mansión, mirando con nostalgia esos ladrillos que la vieron crecer sabiendo que el tiempo se acaba.

Pero el film trasciende a lo que es la trama principal, que es este conflicto entre la familia Schelegel con los Wilcox, porque son las actuaciones, la cinematografía, la dirección artística, el guión y la banda sonora lo que hace de Howards End una película que es arte.

Es tan palpable la lucha de las clases sociales en la Inglaterra de inicios del siglo XX, plantea este cuestionamiento sobre los valores y la moral de los personajes.

Y así fue reconocido al finalizar la proyección y todos en la sala nos levantamos para aplaudir el trabajo del director James Ivory, quien llegó acompañado a la Sala Buñuel con una de las protagonistas, Vanessa Redgrave.

La emoción de Ivory ante la respuesta que entregamos a un film que está próximo a cumplir 25 años fue evidente, él mismo se manifestó sorprendido ante la recepción y agradeció cada uno de los comentarios sobre la película y su trabajo.

Estos son los detalles que hacen de Cannes, el mejor festival de cine del mundo, el tener la oportunidad de ver una obra maestra como es Howards End, con su director presente en la misma sala y con la oportunidad de reconocer su trabajo bajo una lluvia de aplausos.

James Ivory y Vanessa Redgrave (a la izquierda) | AFP

James Ivory y Vanessa Redgrave (a la izquierda) | AFP

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